FICHA TÉCNICA



Título obra Agamenón

Autoría Esquilo

Dirección Jebert Darién

Elenco Carlos Bracho, Claudia Samperio, María Crespo, Juan Allende, Alfredo Gil, Alvaro Rosales, Jebert Darién

Escenografía Elvira Gascón

Vestuario Elvira Gascón / diseño

Espacios teatrales Teatro Orientación

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 6 mayo 1962, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Agamenón]

Mara Reyes

Agamenón. Teatro Orientación. Autor, Esquilo. Dirección, Jebert Darién. Escenografía y vestuario, Elvira Gascón. Reparto: Carlos Bracho, Claudia Samperio, María Crespo, Juan Allende, Alfredo Gil, Álvaro Rosales y el propio Jebert Darién.

Muchos son los autores que han calificado a Agamenón como la más grandiosa creación de Esquilo e incluso algunos dicen que es la mayor del espíritu humano. Y podría parecer empresa pretenciosa y desproporcionada para un grupo de jóvenes estudiantes, de no ser por la sinceridad y esmero con que realizan su trabajo.

Después de varios años en los que Jebert Darién como director había dado sólo “palos de ciego”, ahora con Agamenón demuestra que ha recuperado la vista. Se advierte en él ante todo una preocupación plástica. En Agamenón el desarrollo de las escenas va siendo para los ojos como una sucesión de estampas, de reproducciones de vasos griegos, de grabados, de esculturas. Siendo el escenario de estrechas dimensiones, no se prestaba para un espectáculo de gigantescas proporciones, así pues, Jebert, con la colaboración de Elvira Gascón, escenógrafa y diseñadora del vestuario, procuró tomar la escena como un fragmento agrandado de un bajorrelieve que represente la vida de Grecia. A Jebert no le preocupó realizar la tragedia con los cánones relativos a la representación de la época helénica, con máscaras, coturnos, etcétera, sino reviviendo más bien la vida de la época, es por esto que suprimió a los coreutas, dejando únicamente al corifeo como único representante de los ancianos de Argos.

El grupo de actores dio pruebas de gran seriedad y de capacidad técnica. Había esmero en todos por decir bien el texto, por cuidar la dicción, el matiz, el volumen. El cuerpo era para ellos como un pretexto para formar cuadros vivientes. Claudia Samperio es quizá quien mayor emotividad logró en su interpretación, pues olvidó el tono recitativo y se entregó de lleno a su personaje. Sobresalen también Carlos Bracho y María Crespo. Todos ellos son jóvenes que prometen.

Es preciso hacer notar que con esta obra se demuestra una vez más que no es necesario el lujo para hacer una buena producción. Elvira Gascón contó con un mínimo de recursos para realizar su trabajo y con ellos logró una excelente resolución de los problemas escenográficos, inclusive la entrada a la escena, en forma simultánea, de dos carros que traen uno, a Agamenón, y otro a Casandra. Elvira Gascón, gran conocedora de la época helénica, aunó a la belleza plástica de su escenografía y su vestuario gran exactitud histórica en este último. Ojalá que no sea esta una aislada incursión de Elvira Gascón por el terreno teatral.

Y para Jebert Darién, vaya desde estas líneas mi sincero aplauso por su bien retorno.