FICHA TÉCNICA



Título obra Tres en jaque

Autoría Lawrence du Garde Peach

Notas de autoría Eleazar Canale y Rafael Bernal

Dirección Salvador Novo

Elenco Marilú Elízaga, Augusto Benedico, Ignacio López Tarso, Mario Delmar, Rosa María Moreno, Virginia Retana

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro El Caballito

Notas de espacios teatrales Marilú Elízaga / empresaria

Referencia Armando de Maria y Campos, “Tres en jaque, por Marilú Elízaga y El amor de un extraño por Emperatriz Carbajal”, en Novedades, 20 septiembre 1955.




Título obra El amor de un extraño

Autoría Agatha Christie

Notas de autoría Adolfo Fernández Bustamante / traducción

Dirección José de Jesús Aceves

Elenco Francisco Jambrina, Emperatriz Carvajal, Hortensia Santoveña, José Mora, Margarita Herman, Francisco Muller, Yolanda Moro, Armando Bono

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro El Caracol

Referencia Armando de Maria y Campos, “Tres en jaque, por Marilú Elízaga y El amor de un extraño por Emperatriz Carbajal”, en Novedades, 20 septiembre 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Tres en jaque, por Marilú Elízaga y El amor de un extraño por Emperatriz Carbajal

Armando de Maria y Campos

Doña Marilú Elízaga, actriz por voluntad propia, propietaria y empresaria de su teatro –El Caballito, por su cercanía con la estatua ecuestre de Carlos IV, de Tolsá, punto de referencia en la vida citadina– incorpora un nuevo personaje a su corta y triunfal galería de personajes con el de la protagonista de una comedia inglesa de L. du Garde Peach, titulada en la traducción de Eleazar Canale y Rafael Bernal Tres en jaque. El nuevo personaje que crea en español la señora Elízaga es el de una novelista inglesa, excéntrica, un si es o no desequilibrada, que gana mucho con sus novelas, y ha estado casada tres veces y otras tantas se ha divorciado. Un buen día, entre capítulo y capítulo de la novela que dicta a su secretaria, una marisabidilla, decide volver a casarse, ¿y con quién creen ustedes que se lo propone? Con uno de sus tres ex, a los que cita para el objeto, sin que ellos lo sepan, por supuesto, a pasar un fin de semana en su finca de campo, en cualquier lugar de Inglaterra.

Con este tema, un autor alemán habría compuesto un drama filosófico, un francés una comedia llena de sprit y un español un juguete cómico, tal vez una astracanada. Un inglés compuso una comedia cargada de humor, de humor inglés, naturalmente. Los tres ex de la novelista caprichosa, que se halla en los deslumbrantes albores de su otoño, son un millonario, un pintor y un abogado, éste, personaje el menos brillante de los tres. Los dos primeros, que han permanecido solteros, se dan cuenta del truco de su bella ex, y rehuyen el compromiso de volver a casarse con la mujer de la que se encuentra divorciado, comprometiéndose el millonario con la secretaria de la novelista –tipo de mujer lista y tonta a la vez–, y el pintor con la doncella, tonta nada más. Los tres galanes se portan como personajes de opereta inglesa, y la protagonista como una auténtica excéntrica, novelista frívola al fin, que goza con la novela que se ha propuesto vivir durante un fin de semana. Los tres galanes, cada uno dentro de su carácter, se revelan como otros tantos gentlemans tontos y severos. En cambio ella, y más porque la interpreta doña Marilú, está en todo momento deliciosamente frívola, caprichosa, bien vestida –con gusto y lujo– y deslumbrante de joyas; muy Marilú Elízaga, en una palabra...

La piececilla de du Garde Peach es francamente entretenida, y como está traducida con respeto, se oye con gusto y divierte de principio a fin. Salvador Novo, que conoce tanto estos medios sociales frívolos, dirigió la comedia de Du Garde-Peache con ritmo vivo, fresco y malicioso, y cuidando hasta el último detalle lo mismo en los movimientos como en los tonos que se producen los personajes; todo se resuelve tan natural y espontáneo que uno tiene que rendirse a la evidencia de que Novo posee el maravilloso secreto de volver fácil lo difícil, más fácil cuanto más difícil.

Doña Marilú está en doña Marilú. Así se compotaría seguramente la bella y elegante dama si por un capricho del destino fuera, en Londres, la excéntrica novelista Leonora Dorn. Si nos excedemos en la hipótesis, es prueba de lo natural que representa la señora Elízaga. También está muy en personaje Augusto Benedico como sir John Baslow, millonario. Ignacio López Tarso, como el pintor Noel Lytton, da un paso en firme en su pausada carrera –más vale paso que dure...–, y Mario Delmar cumple dejándose ver pero en el abogado James Fothergill, cuya misión en la comedia es pasar inadvertido. Completan la buena impresión que causa esta farsilla con interpretaciones discretas la señora Moreno (Rosa María), y la guapa señorita Virginia Retana. La escenografía de López Mancera tiene la distinción y el buen gusto que ya es característico de El Caballito.

Anunciada como comedia de emoción y suspenso la comedia de misterio de Agatha Christie, que don Adolfo Fernández Bustamante tradujo del inglés a nuestra lengua con el título de El amor de un extraño, no pasa de ser una pieza más de este apasionante género, tan viejo y tan nuevo según sepan tratarlo los autores que se aventuren con él.

En El amor de un extraño, que se representa en el teatrito El Caracol a partir del 13 del actual, la señorita Christie trae a la escena un nuevo caso de asesinato premeditado de una mujer, tonta, soltera madura y, naturalmente, con dinero, por un tipo especializado en esta clase de crímenes, que ha cometido varios, logrando burlar a la justicia inglesa, porque la comedia se desarrolla en Londres y sus alrededores, escenario típico de casos de esta índole. El que escenifica Agatha Christie me parece ingenuo y creo que está mal presentado y desarrollado teatralmente; porque no logra interesar de veras al espectador, que a media acción ya sabe que el extraño Bruce Lovel (Francisco Jambrina) prepara el asesinato de Cecilia Harrington (Emperatriz Carvajal). Tal vez esta impresión de ingenuidad en el tratamiento se deba a que estas noches he venido leyendo como descanso intelectual, el apasionante libro de Douglas G. Brown y E.V. Tullet, sobre el extraordinario detective inglés Bernard Spilsbury, llamado El escalpelo de Scotland Yard. El caso de Las desposadas de los baños, serie de asesinatos en mujeres muy semejantes al personaje de Cecilia, cometidos por un apasionante asesino llamado George Joseph Smith, como el del granjero Norman Thorne, un don Juan sanguinario, también especializado en asesinar mujeres, con las que se desposaba, preparando minuciosamente sus espeluznantes sacrificios, que se detallan con acopio de detalles en ese maravilloso libro, eso sí que son grandes argumentos para piezas teatrales de emoción y de suspenso. El amor de un extraño creo que ha llegado a nuestra escena nacional con muchos años y muchos casos similares de retraso. ¿No habrá influido un poco en la postura de esta obra el cargo que actualmente ocupa el señor Fernández Bustamante? No se explica uno por qué se ha llevado a escena esta pieza, entretenida y todo que no dice nada, ni viene a resolver, tampoco, nada. Lo que, probablemente, no será óbice, para que el público acuda a El Caracol y la sostenga un buen número de representaciones. En todo caso, se deberá en gran parte a las estimable interpretación que a pesar de lo borroso de los personajes le dan a la pieza de Agatha Christie, Francisco Jambrina en primer término, Emperatriz Carvajal, un poco insegura, en seguida, y con discreción responsable Hortensia Santoveña, don José Mora, Margarita Herman, Francisco Muller, Yolanda Moro y el debutante Armando Bono. El decorado de Julio Prieto, para dos escenarios, como de este excelente escenógrafo, sirviendo a la obra y del mejor gusto. La dirección de José de Jesús Aceves, muy profesional.