FICHA TÉCNICA



Título obra Edipo rey

Autoría Sófocles

Notas de autoría José Alemany y Bolufer / traducción

Dirección Ignacio Retes

Elenco Ignacio López Tarso, Óscar Morelli, Sergio Ramos, José Carlos Ruiz, Héctor Andremar, María Teresa Rivas, Daniel Villarán, Jorge Mateos, Aarón Hernán

Escenografía Julio Prieto

Música Blas Galindo / música y dirección de orquesta

Notas de Música Orquesta y Coros del IMSS / grabación

Vestuario Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Independencia

Notas Daniel Villarán puede ser Daniel Villagrán

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Tres reposiciones”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 29 abril 1962, p. 3.




Título obra El color de nuestra piel

Autoría Celestino Gorostiza

Dirección Fernando Wagner

Elenco Francisco Jambrina, Luz María Núñez, Ramón Bugarini, Enrique Becker, Gloria Silva, Fernando Mendoza, Julio Monterde, Alicia Rodríguez

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro Fábregas

Eventos Temporada de Oro de Teatro Mexicano del INBA

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Tres reposiciones”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 29 abril 1962, p. 3.




Título obra La hora soñada

Autoría Ana Bonnacci

Notas de autoría Carlos León / traducción

Elenco Mary Carmen Vela, Miguel Manzano. Luis Manuel Pelayo, Fernando Luján, Carlos Riquelme, Nadia Haro Oliva

Espacios teatrales Teatro Arlequín

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Tres reposiciones”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 29 abril 1962, p. 3.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Tres reposiciones

Mara Reyes

Edipo rey. Teatro Independencia. Autor, Sófocles. Traducción de J. Alemany Bolufer. Dirección, Ignacio Retes. Escenografía y vestuario, Julio Prieto. Música, Blas Galindo. Grabación por la Orquesta y los Coros del IMSS. Reparto: Ignacio López Tarso, Óscar Morelli, Sergio Ramos, José Carlos Ruiz, Héctor Andremar, María Teresa Rivas, Daniel Villarán, Jorge Mateos y Aarón Hernán.

Ha sido estrenado un nuevo teatro del Seguro Social, el Teatro Independencia, enclavado en la Unidad del mismo nombre. Colindan con él un mercado, una fuente, un jardín y frente a él transparentan las ventanas de los edificios en donde habitan cientos de familias que desde ahora verán este teatro como algo propio y habitual.

Mucho de grande tiene el acercar el teatro al pueblo, pues éste es patrimonio suyo. Y acercarle no sólo lo que el teatro tiene de paredes y telones, sino lo que tiene de humano. Por eso el que la inauguración se haya hecho con Edipo rey, la tragedia que ha sido paradigma de problemas íntimos del hombre y cuya hondura ha sido pocas veces igualada, es más digno de aplauso, pues lo que llega al hombre, llega al pueblo.

Edipo rey nace de los mitos más lejanos, desde que el hombre preocupado por el universo trata de explicárselo, como todavía hoy buscamos explicaciones a su funcionamiento –aun cuando la terminología haya variado y los conocimientos sean mayores. –"¿Cómo el Edipo solar que derriba a una Esfinge aérea, que se desposa con la Aurora y que se ve obscurecido por la noche se ha convertido en un rey tebano, vencedor de un monstruo terrestre, matador de su padre, esposo de su madre y en seguida en un desterrado, víctima de la ceguera?" –dice Saint Víctor. Esta es una pregunta difícil de responder. El hombre así se equipara al sol, al que considera un parricida por vencer a la noche que lo ha engendrado y un incestuoso por unirse a la aurora que lo ha llevado en su seno y que se destierra a sí mismo, enceguecido para castigarse por esta doble culpa, pero el hombre se considera y volvemos a referirnos a Saint Víctor, “tan irresponsable de sus atentados como el Edipo solar de sus fenómenos” o como el niño que desea tomar el lugar de su padre.

Reponer esta obra, que se estrenó en mayo pasado y que fue llevada después en gira por once ciudades de la República, en un local de concentración popular, es merecedor de elogios. En el reparto hubo unos cambios, los más importantes: Creón y Tiresias. El primero lo interpretó en esta ocasión Sergio Ramos, con lo cual este personaje obtuvo mayor relieve. Y el segundo Héctor Andremar, quien desempeñó el papel a la altura de su anterior intérprete: Claudio Brook.

No puede dejar de decirse que el trabajo de Ignacio López Tarso es de los mejores que le hemos visto. En lo que respecta a la música, en esta reposición, en vez de música viva se escucha la grabación de la misma. No obstante, el calor que los actores ponen en la representación hace que esto carezca de importancia.

El color de nuestra piel. Teatro Fábregas. Autor, Celestino Gorostiza. Dirección, Fernando Wagner. Escenografía, Antonio López Mancera. Reparto: Francisco Jambrina, Luz María Núñez, Ramón Bugarini, Enrique Becker, Gloria Silva, etc.

La Temporada de Oro del INBA continúa con la reposición de El color de nuestra piel, de Celestino Gorostiza, obra que en 1952 ganó el premio Juan Ruiz de Alarcón, y que aborda un tema no tomado en cuenta por nuestros autores: el de la discriminación del indígena por el propio mestizo y su admiración por el criollo. Este tema actualmente tiene más bien vigencia desde el punto de vista social más que racial, ya que al indígena se le ve como sinónimo de una clase sin recursos. De todas maneras es un conflicto de la clase media –especialmente capitalina– de México, tratado por Gorostiza en forma directa, clara y aunque el diálogo es en muchos momentos reiterativo y discursivo –lo que la hace especialmente difícil de dirigir– su construcción dramática es correctísima por cuanto a los cánones que rigen al género. Tanto la acción principal como las colaterales llevan un desarrollo perfectamente armado lo que da solidez a la pieza.

Los personajes están bien trazados, aunque algunos de ellos no tengan sino una dimensión, como Manuel Martínez –bien interpretado por cierto por Ramón Bugarini– siempre bueno, inteligente, simpático, honrado, bien intencionado. Sin embargo son personajes humanos que retratan a una clase social con las características tan propias de nuestro país.

Fernando Wagner en un afán de hacer ágil la dirección, mueve en momento a los personajes en forma excesiva. El desplazamiento de los actores resulta muchas veces inmotivado, pero en cuanto al fondo de la obra, proyecta en forma emotiva el contenido eminentemente social de la pieza de Gorostiza.

Francisco Jambrina logra sacar su personaje con limpieza y sobriedad y Luz María Núñez –quien ha logrado situarse dentro del teatro mexicano en una muy buena posición– a pesar de que su papel no es ningún caramelo, pues toda su acción es interior y poco se presta al lucimiento, desempeñó su parte con pulcritud. Fernando Mendoza bien en su breve parte y Julio Monterde y Gloria Silva discretos aun cuando no están lo suficientemente cuajados. Un proyecto de actor es Enrique Becker, logra con la interpretación de Héctor, subir un difícil peldaño de su carrera. Y quien es ya merecedora de una mejor oportunidad –y bien lo ha demostrado en otras obras– es Alicia Rodríguez.

La escenografía cumple su misión de hacer un marco para ambientar, sin desviar la atención.

La hora soñada. Autor, Ana Bonnacci. [Inserción manuscrita de la autora.]

Si en La hora soñada fue estrenado el Teatro Arlequín, ahora es repuesta también al reinaugurar el mismo teatro, que ha sido mejorado y ampliado el número de sus butacas al añadírsele un segundo piso.

La hora soñada representó para Nadia Haro Oliva el encuentro de su línea teatral, pero en el curso del tiempo en varias ocasiones la finura de las obras seleccionadas o de las adaptaciones realizadas se ha ido perdiendo. Esperamos que esta reposición sirva nuevamente a Nadia para reencontrar esa finura, ya que el vodevil acorrientado y de mal gusto no es en el que ella se desenvuelve mejor.

En esta reposición se percibe en el primer acto de la comedia esa influencia negativa de los vicios en los que se cae cuando hay un afán de “divertir” al público.

Mary Carmen Vela si bien sale airosa en sus momentos tiernos, en aquellos en que se comienza a sentir “dama”. En cambio sus actitudes de mujer ligera son demasiado obvias, demasiado falsas, contribuyendo con ello a dar un tono corriente a la actuación, igual que Miguel Manzano, exagerado y estereotipado; es inimaginable que tal personaje fuera compositor de música sacra –por mala que fuera esta música. Muy bien Luis Manuel Pelayo y Fernando Luján. Por lo demás, Carlos Riquelme vuelve a ser el buen actor que hay en él y Nadia Haro Oliva nos vuelve a recordar a la Nadia de Madame Bovary.