FICHA TÉCNICA



Título obra La mujer, el marido y la muerte

Autoría André Roussin

Notas de autoría Wilberto Cantón / traducción y adaptación

Dirección Salvador Novo

Elenco Lilia Prado, Miguel Manzano, Manolo Calvo, José Pidal, Ada Carrasco

Espacios teatrales Sala 5 de diciembre

Referencia Armando de Maria y Campos, “Dos bellas comedias francesas adaptadas al género de vodevil, en La Rotonda y la 5 de Diciembre”, en Novedades, 23 agosto 1955.




Título obra La hoja de parra

Autoría Jean-Bernard Luc

Notas de autoría Wilberto Cantón / traducción y adaptación

Dirección Jorge Landa

Elenco José Baviera, Óscar Ortiz de Pinedo, Manolita Saval, Kitty de Hoyos, Xavier Loya

Espacios teatrales Teatro La Rotonda

Referencia Armando de Maria y Campos, “Dos bellas comedias francesas adaptadas al género de vodevil, en La Rotonda y la 5 de Diciembre”, en Novedades, 23 agosto 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Dos bellas comedias francesas adaptadas al género de vodevil, en La Rotonda y la 5 de Diciembre

Armando de Maria y Campos

El cronista ha faltado a la cita con el lector por causas de salud. Recuperada ésta, ocupa nuevamente su butaca, observa y comenta. Dos estrenos faltan de registrar en esta columna, a cual más interesantes, y para que al aficionado a leer cosas de teatro no le falte la información correspondiente; formo estas notas que recogen las efemérides registradas recientemente en los teatros 5 de Diciembre y La Rotonda.

En ambos escenarios se representan sendos arreglos de comedias francesas que han alcanzado algún éxito en las últimas temporadas de París. Ambas han sido adaptadas, o arregladas, al gusto de ahora en México, por el mismo autor mexicano que las vio representar en su propia salsa y como fueron escritas por sus propios autores. El traductor –y adaptador y aun colaborador en ambos casos– es el autor mexicano don Wilberto Cantón, y los autores franceses, el muy representado en México André Roussin y el menos conocido Jean Bernard-Luc. Roussin lo es de la comedia La mujer, el marido y la muerte, que se representa con mediano éxito en la sala 5 de Diciembre, en los bajos de la Federación de Trabajadores al Servicio del Poder Público, y Bernard-Luc de La hoja de parra, que con menos éxito aún se ofrece al público de la colonia Narvarte –y a quienes se aventuren por aquellos rumbos.

La representación de la divertida comedia de Roussin La mujer, el marido y la muerte fue cuidadosamente preparada para presentar como actriz de teatro a una bella vedette del cine, Lilia Prado, que en la pantalla baila mambos y rumbas. El éxito parisiense de la comedia de Roussin había despertado el interés del director Salvador Novo, y quiso llevarla a su teatro de Coyoacán, y hasta compró al autor los derechos de representación por $1 300.00; pensaba en López Moctezuma para el protagonista, pero al fin Novo se conformó con dirigirla para la sala 5 de Diciembre, con la escultural Lilia Prado y Miguel Manzano como protagonista. Largos meses de ensayo para que la Prado entrara en el personaje, y, al fin, un coctel de la empeñosa joven a los periodistas de la rama cinematográfica, para sondear a la crítica en general y ganarla, por medio de atenciones, a su ambiciosa causa. Vi esta obra cuando ya llevaba varias representaciones. El original francés está considerablemente alterado por el traductor y adaptador.

De una comedia, casi farsa, se trató de hacer una vaudeville, porque al parecer importaba mucho que la señorita Prado luciera su torneado talento físico. En verdad, no había para qué llegar a este extremo. La señorita Prado luce bastante como incipiente actriz; habla con claridad, y aunque todavía actúa como autómata, revela condiciones para llegar a ser algo más que una bella muchacha en el cine. Manzano, en el marido, está sobrio y, como siempre, haciendo alarde de oficio, y los otros personajes, Manolo Calvo, José Pidal y Ada Carrasco, cumplen con responsabilidad y discreción. La dirección de Novo es muy profesional. Ya resulta lugar común repetir lo buen director que es Novo, y sólo vale lamentar que su afición a dirigir, o sus compromisos, lo lleven a entretenerse en estas naderías escénicas. Cuidó de todos los detalles, en particular del ambiente en que se desarrolla la acción de la farsa-astracán-vaudeville, que se escucha con interés y se tolera con curiosidad, porque está bien llevado el asunto entre la mujer, el marido, el hermano y... la muerte. Esta comedia fue creada en París por Bernard Blier y Jaqueline Gauthier, en febrero de 1954. Todavía sigue en cartel, por bien hecha y entretenida, y no porque participe del vaudeville, como ha sido presentada en México con vista al éxito de taquilla.

Tampoco es un vaudeville la pochade que escribió Jean Bernard-Luc para bromear con el afán de los norteamericanos de resolverlo todo por medio de estadísticas. Sirve de pretexto para esta bufonada un supuesto "informe Kisney" sobre porcentajes de uniones amorosas a prueba, de subconscientes o complejos sexuales, que llevan al autor a plantear una serie de experiencias o "entretenimientos" amorosos –que al final de la obra se descubre no se llevaron a efecto–, que provocan regocijadas escenas de equívocos y de audacias, pero que, de cualquier modo, aun tratándose de una pochade, farsa o astracán en francés, no son propias para ser escuchadas por un público del que formen parte doncellas o jovenzuelos o personas de moral estrecha. Si se tiene en cuenta que La hoja de parra, como se titula este disparate escénico de Bernard-Luc, fue convertido por su adaptador en vodevil, eso sí, muy gracioso, se comprenderá el tono en que la complicada, a veces confusa acción se desarrolla. No es fácil predecir la suerte que esta pieza corra, aunque empieza a dar mala espina que se recurra al procedimiento de hacer valer un boleto para dos personas, siempre que al caballero le acompañe una dama que es la que ve la función gratis.

El peso de la interpretación la llevan dos excelentes actores: José Baviera y Ortiz de Pinedo, que crean dos tipos admirables, y la ex vedette Manolita Saval, que repite recursos ya empleados por ella misma con éxito en otras interpretaciones. El resto del reparto está confiado a novatos, incluyendo en el grupo a una linda actriz menor de cine, la señorita Kitty de Hoyos, a quien habrá que ver en otras obras para calcular hasta dónde puede llegar si no se tuerce o malogra. El galán profesional Xavier Loya no tiene ocasión de dejarse ver con decoro. En general, el conjunto es deficiente. La obra fue dirigida por el actor Jorge Landa, de origen argentino, y está en su primera dirección mexicana. No tenemos aún juicio formado sobre su capacidad, ni menos si nos atenemos a lo que pudo hacer en ésta su primera dirección con obra que participa de tantos como corrientes géneros teatrales.

La representación es presentada por medio de un corto cinematográfico a colores, excelente desde el punto de vista del cine, pero que nada agrega a la mediana calidad de la farsapochade de Jean Bernard-Luc.