FICHA TÉCNICA



Título obra Cada quien su vida

Autoría Luis G. Basurto

Elenco Celia Viveros, Norma Acosta, Ema Fink, Ángeles Marrufo, Eva Calvo, Silvia Caos, Roberto Corel, Carlos Navarro, Fernando Mendoza, Noé Murayama, Bruno Márquez, López Portillo, Héctor Gómez, Helodia Hernández, Amalia Cristerna

Escenografía Antonio López Mancera

Música Gabriel Ruiz / canción

Espacios teatrales Teatro Lírico

Productores José Ángel Ceniceros

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Cada quien su vida, obra realista de Luis G. Basurto”, en Novedades, 9 agosto 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Cada quien su vida, obra realista de Luis G. Basurto

Armando de Maria y Campos

Al concluir la lectura de Cada quien su vida, por su propio autor, Luis G. Basurto, en casa de don Celestino Gorostiza, y aun sin saber cuándo y dónde se representaría esta impresionante pieza del género realista, Basurto me pidió unas líneas sobre la opinión que ya tendría de ésta su última obra. Sobre la marcha, en una hoja de mi libreta de apuntes escribí:

"Esta pieza de Luis G. Basurto es un trozo de vida mexicana con todos sus ángulos de dolor, de pasión, de misterio y de vicio. No debe asustar a nadie. La realidad es como es, y quien sabe trasladarla a escena con sinceridad, como Basurto, es un verdadero comediógrafo".

Después de verla representar en el teatro Lírico, confirmo mi opinión sobre que Basurto como autor de teatro está en plena madurez, y ha dominado el vaso, o la forma, en que de hoy en adelante habrá de vaciar lo mejor de su inspiración. En tres actos de un tremendo realismo que recuerda las obras más crudas del género, Basurto reproduce infinidad de anécdotas, sucesos o estampas del desaparecido cabaré Leda, que en su obra se llama con intención simbólica El Paraíso, y lleva al escenario con fidelidad de aguafuertista tipos que hicieron de aquel antro de vicio su paraíso artificial. Enamorado y sintiendo tal vez el ambiente, Basurto extrema la nota realista, con franca tendencia al orozquismo, y logra provocar en el espectador la náusea ante el desfile de personajes de un mundo de terror, de vicio y de miseria moral. Quienes no ignoren lo que fue en sus principios aquel cabaretucho, o conozcan de oídas sus historias, reconocerán en sus personajes a muchos que en verdad lo frecuentaban, contrastados con otros necesarios para lograr el equilibrio indispensable en una ficción teatral. Habrá quien considere esta pieza como un drama de la vida miserable; yo creo que es un gran sainete, particularmente en su primer acto, construido con notoria habilidad. En el segundo acto las notas sentimentaloides dan a la pieza un tono de melodrama, para culminar la acción en el tercer acto en franca tragicomedia, a pesar del anecdotismo de muchos de sus personajes hábilmente arrancados de la realidad.

Es indudable que Basurto domina ya la técnica teatral. Logra el efecto que se propone. Se propuso hacer una pieza brutal, cruda, soez a ratos, y lo ha logrado. Se propuso retratar con fidelidad una realidad, no por ser miserable convencional, y también lo logró. Para ello se valió de un lenguaje crudo, que, limado, o pulido, o cernido, en nada restaría miserabilismo a la pieza, y en cambio, no lastimaría el tímpano del buen gusto. De toda suerte, si Basurto se propuso resignificarse en México, como un Sartre, un Camus, un Saroyan –todas las proporciones guardadas–, lo ha logrado con su pieza Cada quien su vida, que, estoy seguro, levantará polémica, y tendrá público, de preferencia aquel que tantas noches concurrió al Leda, y que creerá verse reproducido en algunos ejemplares de la fauna que desfila por la obra, y aquel otro que conoce de oídas la estrujante leyenda de aquel antro memorable de viciosos.

Un largo reparto cubre la nómina de tipos que animan la múltiple acción de la pieza de Basurto. Casi todas las actrices enfocaron sus personajes con violentas líneas de caricatura. Creo que merecen mención –en este orden– Celia Viveros, Norma Acosta, Ema Fink, Ángeles Marrufo y Eva Calvo. Diferentes a éstas se muestra ¡distinta! la señorita Silvia Caos, muy contenida en su conmovedor personaje. De ellos destacan en primer lugar, Roberto Corel, en un tipo de español de esta fauna, muy bien visto. Carlos Navarro, en su personaje estelar, está frío cuidando más de la figura que del tipo. Fernando Mendoza, Noé Murayama, Bruno Márquez, López Portillo y Héctor Gómez, crean tipos mejor que personajes. La actriz Elodia Hernández tiene, al final, pasajera intervención en la que revela su honda dimensión de comediante profesional. Para ambientar la acción la cancionista nocturna Amalia Cristerna, canta, en el segundo acto, una canción de Gabriel Ruiz escrita para esta obra. La escenografía de López Mancera reproduce con fidelidad un club nocturno de barriada.

Esta temporada se desarrollará al amparo de un comité patrocinador que preside el secretario de Educación Pública, licenciado don José Angel Ceniceros.