FICHA TÉCNICA



Título obra La dama de las camelias

Autoría Alexandre Dumas hijo

Notas de autoría John Lambert / adaptación

Dirección Robert Helpmann

Elenco Vivien Leigh, Robert Helpmann, Basil Henson, David Dodimead, Sally Home, Patricia Raine, Mark Kingston, Gordon Gardner, Roderick Horn, David Nettheim, Patrick Stewart, Marigold Scharman, Frank Middlemass, Josephine Woodford, Carolyn Partwee, John Gay, Paul Harris, Leslie Moxon, Bruce Montague, Jennifer Patrick, John Merivale / elenco de la compañía

Escenografía Carl Toms

Grupos y compañías Old Vic Company

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Old Vic”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 8 abril 1962, p. 1.




Título obra Noche de reyes

Autoría William Shakespeare

Dirección Robert Helpmann

Elenco Vivien Leigh, Robert Helpmann, Basil Henson, David Dodimead, Sally Home, Patricia Raine, Mark Kingston, Gordon Gardner, Roderick Horn, David Nettheim, Patrick Stewart, Marigold Scharman, Frank Middlemass, Josephine Woodford, Carolyn Partwee, John Gay, Paul Harris, Leslie Moxon, Bruce Montague, Jennifer Patrick, John Merivale / elenco de la compañía

Escenografía Loudon Sainthill

Grupos y compañías Old Vic Company

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Old Vic”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 8 abril 1962, p. 1.




Título obra Grandes escenas de Shakespeare

Autoría William Shakespeare

Dirección Robert Helpmann

Elenco Vivien Leigh, Robert Helpmann, Basil Henson, David Dodimead, Sally Home, Patricia Raine, Mark Kingston, Gordon Gardner, Roderick Horn, David Nettheim, Patrick Stewart, Marigold Scharman, Frank Middlemass, Josephine Woodford, Carolyn Partwee, John Gay, Paul Harris, Leslie Moxon, Bruce Montague, Jennifer Patrick, John Merivale / elenco de la compañía

Grupos y compañías Old Vic Company

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Old Vic”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 8 abril 1962, p. 1.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Old vic

Mara Reyes

Palacio de las Bellas Artes. Dirección: Robert Helpmann. Escenografías: Carl Toms (La dama de las camelias), y Loudon Sainthill (Noche de reyes). Adaptación de La dama de las camelias, John Lambert. Reparto: Vivien Leigh, Robert Helpmann, Basil Henson, David Dodimead, Sally Home, Patricia Raine, Mark Kingston, Gordon Gardner, Roderick Horn, DavidNettheim, Patrick Stewart, Marigold Scharman, FrankMiddlemass, Josephine Woodford, Carolyn Partwee, John Gay, Paul Harris, Leslie Moxon, Bruce Montague, Jennifer Patrick y John Merivale.

Muy encomiable es el afán del Instituto Nacional de Bellas Artes por dar a conocer al público de México el trabajo teatral realizado por las compañías mundiales de renombre como han sido el Teatre National Popoulaire, el New York Repertory Theatre, Die Deutschen Kammerspiele, el Theatre Guild American Repertory Company y hoy, el Old Vic Company.

Nada hay más saludable que contemplar de cerca a los héroes para de esta manera hacer una apreciación real y no mística de ellos. Es la mejor forma de saber hasta dónde son héroes, hasta dónde humanos, débiles o fuertes.

Siendo una compañía de tradición y la primera que en el mundo presentó el ciclo de las obras completas de William Shakespeare –de 1914 a 1923–, su llegada a México causó gran expectación. El programa anunciado, no obstante, causó en sí mismo cierta desilusión: La dama de las camelias, de Alejandro Dumas, hijo; Noche de reyes, de William Shakespeare, y como tercer programa un popurrí de escenas de diversas obras de este autor. O sea, ni una sola tragedia completa de Shakespeare, ni ninguna obra de repertorio moderno.

La dama de las camelias

No se trata de deslindar por ahora los elementos románticos, realistas y melodramáticos que conforman la obra de Alejandro Dumas, hijo, ni de valorar sus discutidos méritos, sino de analizar el trabajo escénico de esta compañía y aunque el teatro es un trabajo de conjunto en el que no se debe desvincular el elemento literario, del elemento sonoro o del plástico, en esta ocasión ello es posible debido a la forma poco conjugada de la representación. El destacar a una sola figura en la escena hasta el extremo de anular el resto de los intérpretes, conduce inexorablemente a una desarticulación del fenómeno escénico. El teatro es un espectáculo de partículas que se ensamblan hasta formar un todo unitario, es por eso que el vedetismo que supedita todos los elementos escénicos a un solo intérprete desfigura la fisonomía del teatro. Y esto es lo que sucede, hoy por hoy, en el Old Vic. Se cuida a la señora Vivien Leigh, se la resalta, se la viste con lujo desmesurado, se la mima. Confundir el teatro con el exhibicionismo no es amar al teatro.

¿Por qué fue seleccionada esta obra para el programa del Old Vic en México? Sólo caben dos respuestas: o como pretexto para hacer lucir a la “estrella” o como concesión hacia ciertos sectores del público. Ambas respuestas son igualmente negativas para el respetable Old Vic.

En cuanto a la interpretación puede decirse que esta compañía realiza un teatro bien hecho. Los actores conocen su oficio, saben manejar la voz, el matiz y si algo hay que objetárseles es el poco uso que dan a su cuerpo corno instrumento de expresión, especialmente tratándose de un teatro de gran dimensión. La dirección de Robert Helpmannes sobria, pero no excepcional.

Siendo La dama de las camelias una obra especialmente de la segunda época del romanticismo –muy lejos ya de la concepción filosófica de los creadores de ese movimiento que trataba de expresar una completa cosmovisión–, debía llenar el requisito emotivo derivado de aquel tercer principio de la teoría del romanticismo que consistía en un anhelo de lo infinito provocado por el amor. Los actores no obstante, no pudieron dar rienda suelta a su emoción, lo que desvaneció el objetivo primordial de la obra de Dumas. Vivien Leigh tuvo momentos de gran calidad, pero no hubo una calidad sostenida por ella misma y por el resto de los intérpretes.

Noche de reyes

En esta comedia típica de enredo, tuvimos la oportunidad de ver a un gran actor: Basil Henson, interpretando un breve papel: Malvolio. Este actor domina, a diferencia de los demás, una técnica corporal excelente y su poder de proyección por medio del lenguaje o del gesto, es increíble. Cuando Henson salía de escena se hacía un vacío que desaparecía en el momento en que volvía a entrar.

Vivien Leigh actuó todo el tiempo con un absoluto despego de su papel, como si el público no fuera lo suficientemente digno de ella, esto hizo que jamás se viera en escena al personaje de Viola, sino a la actriz vestida de Viola.

Grandes escenas de Shakespeare

A pesar de las ventajas que pueda tener un popurrí como éste –que permite ver a un actor interpretar diversos personajes–, no es teatro, es únicamente virtuosismo. Imaginen ustedes a un violinista que en un concierto interpretara únicamente los fragmentos más difíciles de las obras escritas para ese instrumento. ¿Cumpliría eso la finalidad artístico musical? Mejor nombre seria malabarismo musical, pero no música.

Ahora bien, ya aceptado este malabarismo teatral, de las diversas obras de las que se presentaron escenas y que fueron: El sueño de una noche de verano, El mercader de Venecia, Marco Antonio y Cleopatra (tres escenas); Hamlet, Macbeth (tres escenas), Ricardo III y La fierecilla domada, las mejores logradas fueron las del segundo acto (escena V), de Marco Antonio y Cleopatra, en la que Vivien Leigh actuó con más sinceridad y también interpretada por ella la escena primera del quinto acto de Macbeth. En cuanto al género cómico, el papel de La fierecilla domada, le va bien y lo saca adelante a base de técnica y gracia.

Robert Helpmann, director de la compañía, actor y bailarín, es ante todo: bailarín, de gran calidad. Como actor, su interpretación del monólogo de Hamlet, no convenció, en cambio el de Ricardo III alcanzó mejores momentos.

Muy objetable es la inarmonía en el vestuario. ¿A qué se debió que los hombres estuvieran vestidos de etiqueta y las mujeres de época? Vivien Leigh vestida de Cleopatra, de Lady Macbeth, de Titania, etc... mientras Macbeth, Shylock, Oberón, Ricardo III, etc... visten de hombres del siglo XX. ¿No hubiera sido más adecuado homogeneizar a todos, vistiendo a las mujeres con un traje también convencional para todas las escenas? Así como la escenografía fue la misma para todas –un ciclorama, una cortina como bambalina con una lámpara en medio (que por otra parte podía haberse suprimido sin menoscabo de la misma)–, también el vestuario debía haber sido el mismo para todas las escenas.

En cuanto a la escenografía de las dos obras completas, la de La dama de las camelias, estuvo resue1ta hábilmente en forma funcional, así como la de Noche de reyes, el único toque que rompió con la sencillez, fueron esas nubes proyectadas que se movían como en cinemascope.

En resumen, una buena compañía teatral que no debía estar al servicio de una actriz, sino al servicio del teatro.