FICHA TÉCNICA



Notas Cita de las palabras de Salvador Novo en la presentación del Teatro de Ulises en 1928, y cita de la crónica respectiva de Guillermo Castillo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Acta de nacimiento del teatro experimental mexicano en 1928. II”, en Novedades, 19 mayo 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Acta de nacimiento del teatro experimental mexicano en 1928. II

Armando de Maria y Campos

Continúo publicando las palabras preliminares de Salvador Novo en la inauguración oficial del teatro experimental mexicano en mayo de 1928, que por curiosa coincidencia aparecerán, probablemente, en la fecha en que el mismo Novo pronunciara unas palabras con motivo de la inauguración del teatro El Caballito, que viene a marcar el auge del teatro que dio por resultado la exageración y la degeneración del teatro experimental entre nosotros.

"Porque lo que tratamos de hacer es enterar al público mexicano de obras extranjeras que los empresarios locales no se atreven a llevar a sus teatros –continúa Novo–, porque comprenden que no sería un negocio para ellos. Este viaje de Ulises, que deja en su pequeña casa el afecto de sus amigos, pocos y leales, y se aventura en público por la primera vez, tiene toda esa significación. Quiere ver si es cierto que la gente no iría a ver a O'Neill porque se halla contenta con Linares Rivas. Todos nosotros hemos renunciado a la pequeña vanidad de nuestros nombres literarios para vestir, por una noche, la máscara un tanto grotesca del actor, del que finge por dinero y a costa de ello, interviniendo en terrenos que no son ni serán nunca los nuestros, queremos, advirtiéndolo desde un principio, hacer comprender que nuestro objeto es sólo que se conozcan las obras que hemos consentido en representar. Que ustedes olviden que somos Villaurrutia, la señora Rivas o yo esos que van a ver llamarse Orfeo, Miguel Cape, Eleonora. Como quien dice, hemos pasado al pizarrón a demostrar el binomio de Newton. Que el profesor, el empresario, nos deje luego volver a nuestros pupitres y seguir observando; si lo hemos convencido, que llame luego a los que viven de eso y que estos adelanten en el camino. Será si sucede nuestro mejor galardón".

Un cronista enterado y culto de la época, Guillermo Castillo, fue el único que escribió sobre este suceso: "Este Ulises de Salvador Novo y Xavier Villaurrutia, Owen y además, tiene más del héroe cervantino que del homérico. Su primera aventura pública es como la primera salida de don Quijote. El público fue el ventero por quien el Ulises quijotesco deseó verse armado caballero. Y el público como el ventero siguió la broma y se brindó a darle el espaldarazo.

"El Teatro de Ulises es un esfuerzo privado muy digno de tomarse en cuenta. Las empresas teatrales, lógicamente atentas y cuidadosas de la finalidad económica, hacen forzosamente de sus espectáculos la fiesta de mediocridad, puesto que "selección" expresa minoría de escasa, sino es que nula, significación para los empresarios. No es un reproche para éstos.

"Esta minoría ha querido condimentarse su propio nutrimiento. Y las obras que a los empresarios no les ha convenido acoger en su teatro ellos han querido gustarlas convirtiéndose en actores y... en público. Porque el Teatro de Ulises es un grupo de actores y de público (espectadores) en donde la empresa está en la hazaña idealista. Es interesante en sumo grado su repertorio.

"Smili tiene un prolijo y rebuscado primer acto de exposición casi para finalizar el diálogo último, empieza la obra a adquirir su inquietante arrollador interés. Los actos segundo y tercero están en pleno vuelo cerebralista.

"Welded es una obra construida en cuatro actos, cuatro momentos hechos diálogos primorosos, cargados de graves verdades psicológicas. O'Neill es un gran poeta y un gran dramaturgo. La intervención del Destino de la Fatalidad, precisada por la palabra llana de la Magdalena arrabalera, da a su obra una profundidad trágica atemperada por los `smóckings' (sic).

"Lástima grande que quien tradujera Welded (que nos es una adaptación a ambiente mexicano), usara mexicanismos que quizo hacer corresponder, sin duda, a los términos de `slang' originales.

"El peregrino de Vildrac es un solo acto hirviente de sugerencias. Es fina obra germen. Es una obra que abre caminos por los cuales se lanza la imaginación creando o reconstruyendo en la fuerza impulsora de las evocaciones que se desprenden de sus diálogos. Primero evoca la infancia y la juventud del peregrino, después la existencia actual en el pueblo, más tarde la vida libre accidentada, azarosa del 'peregrino' soltero, etcétera. También la traducción adolece del defecto de incluir términos exclusivamente mexicanos, porque no se trata de una adaptación a nuestro ambiente local, sino de una traducción.

"El Orfeo de Cocteau es una tragedia para meditarse. Es un puñetazo inesperado en la boca del estómago de lo rutinario. A veces se antoja que Cocteau hace juegos malabares con la solemnidad de los conceptos al uso, cuando la Muerte está logrando impresionar al espíritu del espectador, rompe la gravedad del momento, ordenando a uno de sus ayudantes que pida prestado un reloj a cualquier concurrente. Pero estas travesuras sólo sirven para ensartar gromérulos de poesía. La bufonería, de que muchos acusan el teatro de Cocteau, encierra con frecuencia una seriedad inesperada, una meditación pudorosa."

Es lástima que el cronista no nos dejara constancia de la interpretación de aquel ahora histórico nacimiento del teatro experimental. Pocos se ocuparon del Teatro de Ulises, y entre los que lo dejaron pasar en silencio no me pesa confesar que fui uno de ellos. Tengo una convencional disculpa. Escribía crónicas de teatro para un diario órgano de los comerciantes de la colonia española de México. Es obvio que no les interesaba el teatro esperimental, y mi misión como periodista en ese diario, era exaltar a obras y autores ultramarinos españoles. Tarde rectifico aquella omisión. Pero nunca es tarde para reconocer un hecho histórico.