FICHA TÉCNICA



Título obra La hora de todos

Autoría Juan José Arreola

Notas Autocrítica de Juan José Arreola a su obra La hora de todos, ganadora del Festival Regional Dramático organizada por la Universidad Veracruzana

Referencia Armando de Maria y Campos, “El origen de La hora de todos, por el nuevo autor Juan José Arreola”, en Novedades, 11 mayo 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

El origen de La hora de todos, por el nuevo autor Juan José Arreola

Armando de Maria y Campos

La Universidad Veracruzana organizó el Festival Regional Dramático del que debería salir la pieza de autor mexicano que disputaría un premio ofrecido por el INBA a la mejor entre las que resultaran finalistas de varios eventos estatales y de uno que se celebraría en el Distrito Federal. No es ésta todavía la hora –la hora de todos los que participan en este renacimiento del teatro en México– de enjuiciar las que merecen tomarse en consideración, porque hemos asumido el papel de observadores –cuando no hemos desempeñado el de juez– en tanto no llegue el momento de enjuiciar las piezas que por su triunfo lo merezcan.

Como jurado que fui para el concurso del Distrito Federal me he limitado a repetir mis puntos de vista expuestos durante la sesión en la que señalamos qué piezas merecían los primeros lugares de acuerdo con la calidad de las restantes. En su oportunidad daré mi opinión como crítico, independiente y aún ajena a la que sustenté como sinodal.

Del resultado de los concursos estatales me interesa como hombre de teatro profesional el que se refiere a los autores. Como curiosidad únicamente sigo el resultado de los grupos teatrales, en su mayoría integrados por jóvenes entusiastas, y aun por personas maduras, que no abrazaran profesionalmente la carrera de actor. El autor lo es aunque sólo escriba una solo pieza, no importa la calidad de ésta.

En el concurso regional patrocinado por la Universidad de Veracruz participaron 12 grupos de aficionados, 4 de Puebla, 3 de Jalapa, 3 de Veracruz, 1 de Córdoba y otro de Tlaxcala, todos con obras de autores mexicanos. Hasta donde alcanzan mis noticias fueron presentadas 6 obras inéditas: Más fuerte que yo de Salvador Fidel Ibarra, Ojos del alma de Cuca Brillas, Llévame en tu corazón de Diódoro Romero Caballero, La huella de una sombra de S. Espinoza Roldán, La hora de todos de Juan José Arreola y otra, sin nombre, de E.T. Cobo. Como es del dominio público teatral, resultó señalada, para venir a México a concursar, La hora de todos de Juan José Arreola.

El director del grupo Teatro Universitario de Puebla, Ignacio Ibarra Mazari ya explicó en esta columna (6 de mayo) cómo alcanzó el premio, vino a México y representó en el teatro del Palacio de Bellas Artes la magnífica pieza –no vacilo en calificarla así, porque la conocí por lectura en la edición Los presentes que apareció el 24 de noviembre de 1954–, La hora de todos.

La amistad con que me honra el gran cuentista de Confabulario, me autorizó a pedirle una autocrítica de su primera pieza de teatro, y así ocuparme como merece de lo que estimo un gran triunfo del teatro mexicano, sin adelantar juicio alguno a la sentencia del jurado para este concurso finalista, integrado por 5 miembros, 3 de ellos funcionarios o empleados del Instituto Nacional de Bellas Artes, organizador del certamen.

Dice Juan José Arreola: "La hora de todos representa para mí un 'reposo al teatro', aunque fue escrita hace 5 años. En 1940 escribí tres frases [sic] en un acto que constituyen mis primeros textos 'literarios'. Entonces estudiaba teatro, como actor, y sólo había escrito versos, diarios íntimos, dos o tres artículos periodísticos y algunos bocetos para cuentos, teatro y novela. La hora de todos (título de Quevedo) fue concebida como un auto sacramental a partir de un pequeño relato de Franz Kafka (Mi vecino). Se trata de un hombre de negocios que no alquila una oficina continua a la suya, y que es ocupada finalmente por un joven misterioso (Harras), y que abruma a su vecino con un tenue y sutil espionaje.

"Escribí la pieza en ocho días de entusiasmo irracional y hasta después de representada creo que podré darle una forma definitiva (un entreacto –también dentro del espíritu de la pieza y a telón abierto); mayor celeridad –cortes– y el añadido de dos breves escenas del tipo de la subasta.

"El núcleo de La hora de todos está formado por dos circunstancias de inspiración medieval: el Ars moriendi y la Danza de la muerte.

"Marrison Fish presiente la muerte, y solo en su oficina, se prepara mediante un rápido examen de conciencia. Los personajes y los efectos sonoros son sus recuerdos y Harras es su último yo. Se puede decir que muere arrepentido y que su salvación es probable. Es un hombre asqueado, sobre todo por la carne. La danza final es la representación física de la muerte, con la corrupción de la carne (la mujer amada) y la destrucción de la belleza que sustenta.

"La intención es que la pieza sea una farsa musical –toda en ritmo de jazz– una especie de coctel hecho de puros lugares comunes de la vida americana, pero que compromete al hombre entero, poniéndolo otra vez frente al toro de la muerte".

Una sobria observación a la serena y graciosa autocrítica de Arreola. Su farsa, auténtico teatro experimental, no podrá ser nunca un auto sacramental, y creo obvia la aclaración, porque para nada participa en ella el "misterio" del Santísimo Sacramento. Es, más propiamente, un auto ciudadano contemporáneo. Su práctica como actor, a la que lo llevó su pasión por las tablas, que realizó por teatros de pueblos del interior, con repertorio que sonrojaría a cualquier actorzuelo experimental insuflado de pedantería, le reveló el secreto de construir comedias, y le entregó el conocimiento de la escena. Y su gran calidad de escritor le permite que sus personajes digan cosas en las que palpita la experiencia humana. Su castellano, limpio y terso, ágil y cargado de deslumbrantes adjetivos, está tan lejos del lenguaje de los nuevos comediógrafos, como el concepto que de lo que es el teatro experimental tienen la totalidad de los nuevos autores mexicanos que de todos los puntos del país concurrieron al certamen nacional en que ha brillado La hora de todos, una de las mejores obras de teatro que se han escrito en México de muchas fechas a ésta.