FICHA TÉCNICA



Título obra Columna social

Autoría Celestino Gorostiza

Dirección Jorge Landeta

Elenco Sofía Álvarez, Miguel Ángel Ferriz, Gloria Mestre, Jorge Landa, Ricardo Fuentes, Manuel Lozano, Julio Alemán, Carlos Rotzinger, Irma D’Elías, Marianela Peña

Escenografía Manuel Fontanals

Espacios teatrales Teatro de La Comedia

Notas Inauguración del Teatro de La Comedia propiedad de una sociedad presidida por Rafael Solana

Referencia Armando de Maria y Campos, “Inauguración del teatro de La Comedia y estreno de la farsa Columna social de Celestino Gorostiza”, en Novedades, 30 abril 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Inauguración del teatro de La Comedia y estreno de la farsa Columna social de Celestino Gorostiza

Armando de Maria y Campos

Hace meses que se viene hablando con igual insistencia en la columna teatral de casi todos los diarios y revistas del nuevo teatro de La Comedia y de la farsa Columna social, del veterano autor mexicano Celestino Gorostiza. El cronista y autor Rafael Solana, creador también de la sociedad que llevó a cabo la construcción del teatro de La Comedia, nos ha tenido al tanto del desarrollo y culminación de este Taller de Teatro, que por un verdadero milagro de actividad de cuantos intervinieron en su construcción, se inauguró la noche del jueves 27, cuarenta minutos después de la hora prevista, puntos menos que prendido con alfileres. Quienes sigan a don Rafael Solana a través de sus crónicas en todos los periódicos que las acogen conocerán al detalle el proceso de planeación y construcción del nuevo coliseo, destinado a ser la casa de la comedia mexicana.

Manejará el nuevo coliseo una sociedad en la que figuran el propio Solana, los actores Ignacio López Tarso, Jorge Martínez de Hoyos, José Solé, Manuel Lozano, Irma D'Elías, Carlos Rotzinger, los autores Héctor Mendoza y Carmen Toscano, el productor de películas Héctor Nicoli, el abogado Rodolfo Navarrete, el productor de televisión Julio Pliego y el doctor Juan Ruiz Rojas Alarcón; como presidente, Solana, y como tesorero, Rojas Alarcón. Cada uno entró aportando una cantidad que al final se confiesa en más de cincuenta mil pesos... Todo esto y mucho más lo ha revelado Solana, y es justo recogerlo en esta crónica efemérides, reconociendo que su promotor es el alma del Taller de Teatro, como hace veinte años o más lo fue del Taller Poético en época en que los vates se consideraban trabajadores intelectuales.

También de Columna social se viene hablando desde hace meses. Primero a propósito de la lectura de sus primeros actos; después se le mencionó como la más señalada para alcanzar el premio anual de la Agrupación de Críticos de Teatro, si su autor llegaba a concluir el tercer acto para que el estreno pudiera verificarse en tiempo oportuno y los críticos pudieran incluirla en sus ternas decembrinas.

Al fin se ha verificado el doble estreno de teatro y comedia. Sobre el teatro, como local, ya hablaré en próximas crónicas, cuando esté concluido. Desde luego se advierte cómodo y funcional. En cuanto al estreno de la comedia de Gorostiza es válido hablar desde luego no obstante que nos fue presentada, según nos dijo Solana a telón corrido, como un ensayo general, advirtiendo a la cátedra que el anterior y sin público se había realizado sin contar con los muebles, ni tiempo para fijar las luces, sin el decorado completo.

El nombre de Celestino Gorostiza como autor de teatro garantiza una comedia pensada largamente, madurados sus efectos, escrita con limpieza y construida con habilidad. Es de los autores veteranos, incluyendo en éstos a Rodolfo Usigli, de los que más se renuevan y están al día en los secretos del oficio de escribir y construir comedias. Ya reveló este oficio en El color de nuestra piel, y ahora se presenta más maduro, más seguro y con recursos teatrales mucho más eficaces. No es Gorostiza un autor cómico, tampoco es humorista, pero es de los hombres que saben ver el lado cómico de las cosas y llevan la música del humorismo por dentro. Y como sabe construir sus comedias, es lógico que si ataca de frente la farsa, que es la caricatura de la comedia, de acuerdo con el buen gusto y la sensibilidad de quien la escribe, ésta le resulte divertida, divertida, divertida.

Columna social podría titularse con igual eficacia: Sociales y personales, Vida artística y social, Cómo se lanza a un pintor, o a un autor, a un director; a un ballet, a una actriz. En realidad también podría titularse la comedia de Gorostiza La segunda culta dama. La anécdota es sencillísima: una señora honesta, esposa de un industrial, con dos hijos mayores, que por azar adquiere un Tamayo –perdón, un cuadro de un pintor abstraccionista–, y que, de pronto, se ve envuelta por una mafia que integran el propio pintor, un autor que no de arte, y que, haciendo figurar en una "columna social", la hacen, la convierten en una dama culta, o culta dama, protectora de artistas que a sí mismos se llaman geniales y que buscan quien los lance y a quien explotar. Con tipos que el espectador puede identificar si se lo propone: que saludamos a todas horas, cuyos nombres leemos en las columnas periodísticas, que el autor ha tratado desde los puestos de bellas artes burocráticas que ha desempeñado, compone tres actos, de los cuales el segundo es excelente en el género de farsa, y el menos bueno el tercero, porque en él se atan todos los cabos locos de los actos anteriores, que llevan al espectador a un mundo no por absurdo, lejano o irreal. El personaje central, la segunda culta dama, es el más convencional de todos, como convencional es el nudo de la obra; los mejores logrados son el del pintor "abstracto", el del director sudamericano y el de la hija que quiere ser actriz. Con el resto de los personajes, todos muy graciosamente tratados, se completa la farsa.

Un excelente conjunto de actores y actrices de diversas procedencias y categorías da vida a la farsa, y ninguno de los intérpretes defrauda. Se presentó en México como actriz la vedette colombiana Sofía Álvarez, que ya ha actuado como tal fuera de la República. Luce aún muy hermosa y se empeñó en imprimir humanidad, humanidad convencional por supuesto, a la pintoresca protagonista. Repitió el papel con claridad, pero sin entrar en él, como si la materia no se acomodara aún al molde. Habrá de verla como actriz en otra obra para aplicarle en justicia la sentencia d'annunziana. El protagonista se confirió al gran actor mexicano Miguel Ángel Ferriz, y sólo se le hace justicia si se afirma que estuvo en toda escena estupendo. La bailarina Gloria Mestre, que debutó como actriz, continúa en bailarina y no es difícil que llegue a actriz. Destacó la labor de Jorge Landa, actor sudamericano que recientemente se ha incorporado a nuestro teatro, quien posee innegables condiciones de actor cómico. Ricardo Fuentes, Manuel Lozano, Julio Alemán y Carlos Rotzinger, estuvieron a la altura de las circunstancias, lo mismo que Irma D'Elías y Marianela Peña, ésta debutante, como Jorge Ponce de León, quien cumplió decorosamente.

La dirección escénica del nuevo, joven director Jorge Landeta, supo darle a la farsa el tono frívolo y convencional que le es indispensable. La escenografía, como del veterano Manuel Fontanals, sencilla, del mejor gusto, y sirviendo a la obra.

El público aplaudió a los intérpretes y obligó al autor a salir a saludarlo.