FICHA TÉCNICA



Título obra Rincón feliz

Autoría Marc-Gilbert Sauvajon

Dirección Francisco Petrone

Elenco Francisco Jambrina, Marta Mijares, Joaquín Cordero, Eugenia Avendaño, Guillermo Orea

Escenografía Jorge Fernández

Espacios teatrales Teatro Arena

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Rincón feliz de Marc-Gilbert Sauvajon y presentación de Marta Mijares en el Arena”, en Novedades, 28 abril 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Rincón feliz de Marc-Gilbert Sauvajon y presentación de Marta Mijares en el Arena

Armando de Maria y Campos

Si nos dejáramos llevar por la manía de bautizar con sobrenombres los centros de espectáculos teatrales, al teatro Arena se le podría llamar también, con comprobada justicia, el Teatro de la Risa, más aún, de la sonrisa, que es la aristocracia y la finura del arte de reír que encuentra su expresión más popular en la carcajada. Provocar la risa en el teatro –la risa sana– no es empeño fácil; lograr la sonrisa es prueba de buen humor, de ingenio fino, y en un autor teatral, de maña en el oficio, de agilidad en el manejo del juego de palabras, de habilidad para hacer uso de los recursos y aún de los trucos teatrales.

La dirección del teatro Arena ha formado un repertorio que ya lo caracteriza con piezas del más fino humor, propicias a la risa, alegres y sanas. Ha logrado formar un repertorio intrascendente, pero de no escaso mérito dentro del género. El más reciente estreno –21 de abril– es el de la comedia Rincón feliz de Marc-Gilbert Sauvajon, que desde su primera noche en México alcanzó un éxito no inferior al de las anteriores obras presentadas en ese teatro. Rincón feliz viene alcanzando éxito de público hace más de una década. Tengo los datos a mano para ilustrar al lector de conocimientos medios, y quiero aprovecharlos. Rincón feliz fue estrenada en el teatro Gramont, de París, el 10 de noviembre de 1944, con el siguiente reparto: Alain, Jean Marchat; Dionisio, Gérard Philipe; Marina, Odette Joyeux; Brígida, Sophie Desmares; Archibaldo, Jacques Dyan. Alcanzó buen número de representaciones que motivó una reposición el 4 de septiembre de 1948 en el teatro de la Potiniére, de París, con Robert Burnier, François Patrice, Simone Simon, Jacqueline Rambaud, Albert Michel, en los propios personajes.

No tengo a mano muestras de la crítica en ocasión del estreno de Rincón feliz, en 1944, pero por las que conozco, que fueron publicadas en 1948, queda ampliamente justificado el primer éxito de la feliz comedia de Sauvajon. El lector mexicano justificará mejor la elección que ha hecho la empresa del teatro Arena si conoce alguno de los juicios aparecidos en la prensa de París en septiembre de 1948: "La deliciosa comedia de Marc-Guilbert Sauvajon nos divierte y nos encanta. A veces llega a conmovernos. Algunos se han puesto muy exigentes: tienen sed de grandeza o de excentricidades. Pues bien, a nosotros nos gusta, de tiempo en tiempo, esta ligereza, a la que no le falta, si mira con atención, gracia ni filosofía". Jeannot Collin. (Juvenal, 11 de septiembre de 1948). "Nada se ha hecho al azar en la pieza de Sauvajon. Todo ha sido construido rigurosamente, minuciosamente arreglado, y la aparente fantasía que parece burlarse de las reglas teatrales es fruto de una maestría perfecta. Tema ingenioso, desenvuelto, diálogo brillante, un conjunto de réplicas agudas, situaciones que son hallazgos y juego de palabras. Los dos primeros actos sobre todo son de una vivacidad excepcional. Es ligera, sutil, encantadora". P. Lagarde (Liberation, 9 de septiembre de 1948). Finalmente, Paris-Lyon, dijo en su oportunidad: "Hay en la pieza de Marc-Guilbert Sauvajon palabras, frases, escenas, un acto entero lleno de ese espíritu de París que había desaparecido durante la ocupación y que ahora volvemos a encontrar como a un viejo amigo de sonrisa franca y simpática".

La dirección del teatro Arena repartió la obra con indudable acierto. El gran actor Francisco Jambrina se encarga de Alain, un novelista desencantado que tiene el propósito de morir en fecha fija, y lo saca con gran finura y sobriedad y con indiscutible acierto. Marta Mijares, la revelación del año hasta ahora, hace la esposa celosa, y sin romper la línea del personaje finamente cómico, se muestra tan natural que es una dicha verla tan encantadora, tan prometedora. El marido inevitable cuando aparece la mujer celosa, Dionisio en la obra, lo interpreta el buen actor de cine Joaquín Cordero, de tan cálido temperamento, que lo lleva a una realidad impresionante. Estos son los tres ángulos del triángulo, que en realidad no llega a consumarse, porque en la pieza de Sauvajon no pasa nada. Personajes episódicos en la farsa que vemos desarrollarse en el Rincón feliz, que es un hotel de provincia sin huéspedes, únicamente con los de la comedia, son la hostelera, que hace con gracia frívola la joven actriz Eugenia Avendaño y un novel periodista cómicamente provinciano al que le saca extraordinarios matices el también joven y talentoso actor Guillermo Orea. El escenógrafo es Jorge Fernández, como de costumbre, construyó un magnífico set muy propio para verse a través de dos invisibles paredes –el teatro Arena tiene dos paredes reales y dos imaginarias, como se sabe–, ambientado con elementos estrictamente indispensables y del mejor gusto. La dirección estuvo en manos hábiles y firmes, de Francisco Petrone, y tiene toda la acción una naturalidad que permite que la anécdota corra natural y lógica.

Pisó por primera vez las tablas la bella y joven actriz Marta Mijares, que no creo rebase los 20 años de su edad. Es una preciosa muñeca con alma, con temperamento y... con un porvenir envidiable. Ojalá que no se tuerza o malogre. La había visto actuar en teleteatro, en papeles de su edad, al lado de Fernando Soler, Enrique Rambal y Pedro López Lagar, y aun luciendo y actuando encantadora, en las tablas da más de sí por su simpatía y desenvoltura. Marta Mijares estudió, o estudia en el Instituto Cinematográfico de la ANDA, y tengo noticias de que en algunos exámenes fue reprobada por severos y miopes sinodales, lo que no fue óbice para que pudiera filmar algunas películas, me dicen que en papeles estelares; pero no puedo asegurarlo porque, no me pesa confesarlo, veo poco cine nacional, escarmentado como tantos. Lo cierto es que en Marta Mijares amanece una excelente actriz.