FICHA TÉCNICA



Título obra Hoy invita la güera

Autoría Federico S. Inclán

Dirección Jebert Darien

Elenco Teresa Sylvan, Guillermo Herrera, Fernando Almada, Dolores Bravo, Alfredo Méndez, Jorge Ruiz, Carlos Jordán, Alfonso de la Vega, Olga Romay, Ignacio Montero, Reinaldo Rivera, Carlos Ambriz, América Amador, Graciela Orozco, José Luis López, Francisco Salvador, Héctor Andremar, Rubén Carrero, Julieta Velasco

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro El Globo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Hoy invita la güera, en el teatro Globo, por Lola Bravo”, en Novedades, 3 abril 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Hoy invita la güera, en el teatro Globo, por Lola Bravo

Armando de Maria y Campos

La farsa Hoy invita la güera de Federico S. Inclán, que estas noches se presenta en el moderno teatro del Globo –en el interior del hotel París– está inspirada en el ya famoso relato La Güera Rodríguez de Artemio de Valle Arizpe, crónica biográfica de la vida de doña María Ignacia Rodríguez de Velasco, muy citada, mentada y comentada por su belleza y vida inquieta, salpicada de pasiones lo mismo amorosas que políticas antes y después de nuestra independencia política de España. Inspirada, digo, nada más, porque muy poco de lo que se representa en la aludida farsa teatral corresponde a la vida real de la Güera Rodríguez, aunque se mencionen muchas anécdotas de su vida y se escenifiquen algunos sucesos de la época, todo está, en verdad, tan fuera de la cronología real de doña María Ignacia, que en rigor se podría decir que esta pieza teatral sólo corresponde a la época trágica en que México se estaba encontrando a sí mismo y en que todo: patriotismo, restos de coloniaje, ilusiones republicanas, costumbres, ambiciones y aun tradiciones –militaradas–; catolicidad, y masonería anda revuelto.

Hace tiempo que esta excelente pieza teatral de Inclán rueda de teatro en teatro, buscando "productor" valiente que la montara. No obstante que ya gozara de crédito entre los grupos llamados de teatro experimental cuando la Universidad Nacional Autónoma de México lanzó una convocatoria para un concurso de obras de autores mexicanos. Inclán la envió bajo pseudónimo y sin cambiarle título. Ahora que ha sido estrenada puedo decirlo. Como miembro del jurado calificador la leí, y me pareció que en justicia podía alcanzar uno de los lugares finalistas –no conozco todas las obras presentadas pero me atrevería a asegurar que pocas excederán en calidad a Hoy invita la güera, siempre que no se le considere como histórica.

Como se sabe, porque la biografía novelada de Valle Arizpe ha alcanzado extraordinaria circulación, la Güera Rodríguez nació el año de 1778. En la pieza de Inclán se sitúa la acción de los principales sucesos durante la Guerra de los Pasteles, que se inicia propiamente cuando el contralmirante francés Charles Baudin declara el bloqueo de los puertos de todos los litorales nuestros en abril de 1838. Inclán presenta a la Güera Rodríguez en la plenitud de su belleza, invitando a su mansión al príncipe Joinville, que nunca estuvo en la capital, al mismo tiempo que el general Santa Anna, todo ello unos cuantos días o meses después de que esta Güera Rodríguez había dado a luz. Esto es imposible, pues si el lector coteja las fechas, doña María Ignacia andaría, de haber ocurrido las cosas como las presenta Inclán, en sus bien vividos 60 años. Cuanto ocurre en la farsa de Inclán está amañado de manera que coincidan al lado de la Güera Rodríguez, don Antonio López de Santa Anna, don Agustín de Escandón, don Lucas Alamán, el príncipe Joinville, y canónigos, notarios y militares que pueden ser identificados con algunos personajes mexicanos, según la fantasía del espectador.

No es malo el recurso de llevar a la escena mexicana aspectos pintorescos de nuestras costumbres, y aun personajes que han figurado de manera destacada en nuestra historia, a condición de que se haga con la gracia y el humor con que lo ha logrado Federico S. Inclán en Hoy invita la güera. Las bromas de buen gusto y leal intención se aceptan en el teatro, y faltaba en el nuestro ese toque de historia graciosa y pintoresca. En la larga vida política de don Antonio López de Santa Anna abundan los episodios de teatralidad indiscutible. Como también en las empingorotadas cortes virreinales. En la pieza de Inclán los personajes más o menos históricos juegan y desempeñan importante papel, porque sin ellos la farsa resultaría común y corriente. No es lo mismo sacar a escena a un general cualquiera que hizo su gloria pronunciándose aquí o despronunciándose allá, que al propio Santa Anna, ni poner en boca de don Lucas Alamán, como ministro de Relaciones, ciertas frases políticas, que en las de un anónimo personaje de guardarropía teatral. Y claro que arrastra y aun convence más en escena la historia amorosa de una mujer bella e inquieta que se dice que es la famosa Güera Rodríguez, que la de una intrigante y ardorosa dama de la aristocracia mexicana sin nombre conocido y sin posibilidad de que lo que ocurre en escena hubiera en verdad sucedido en la vida real.

Como farsa teatral Hoy invita la güera es divertida y, sobre todo, muy teatral, valga el pleonasmo. El acto primero se desarrolla con fundamento a una supuesta escena de un alumbramiento ante notario y con testigos oculares, que es una verdadero y feliz hallazgo. Y como la presentación de los personajes que pudieron vivir en la época en que se exhibe está lograda con extraordinaria habilidad, la farsa entra de lleno en el gusto del público. El personaje de la supuesta Güera está bien tratado, lo mismo que el de Santa Anna, el del canónigo, y, después, el del embajador inglés; todos logran dar una sensación de humanidad poco frecuente en el género de la farsa. El resto de los personajes está bien logrado; con trazo seguro, y ninguno carece de un rasgo humorístico que le da a la comedia tono de verdad delicioso. Con Hoy invita la güera, se abre en nuestro teatro un nuevo género auténticamente mexicano en el que hay asuntos y personajes a escojer.

La interpretación es digna de elogio. Se encontró para cada personaje al actor no profesional requerido, y entre éstos hay algunos que, aún debutantes o con poca experiencia, logran meritorias creaciones. Considero justo mencionar a todos, por orden de su aparición en escena: la nana, Teresa Sylvan; Aníbal de los Olmos, Guillermo Herrera; Juventino, Fernando Almada; la Güera Rodríguez, Lola Bravo; don Crispín Prado, Alfredo Méndez; don Teófilo Basurto, Jorge Ruiz; el canónigo, Carlos Jordán; el marqués de Villamil, Alfonso de la Vega; doña Chole, Olga Romay; don Amadeo, Ignacio Montero; don Antonio López de Santa Anna, Reinaldo Rivera; Dragón 1o., Carlos Ambriz; Dragón 2o., América Amador; doña Anita, Graciela Orozco; don Agustín de Escandón, José Luis López; don Lucas Alamán, Francisco Salvador; el príncipe de Joinville, Héctor Andremar; el embajador inglés, Rubén Carrero; la embajadora inglesa, Julieta Velasco, pero por la importancia de sus personajes lucen y se dejan ver más Lola Bravo, Reinaldo Rivera, Héctor Andremar, Rubén Carrero y Julieta Velasco. La dirección de Jebert Darien, del mejor gusto, ágil, a ratos demasiado movida, casi veloz.

La obra está presentada con lujo y propiedad, con bellísima escenografía de David Antón.