FICHA TÉCNICA



Título obra Mumú

Autoría Jean de Letraz

Notas de autoría Eleazar Canale / traducción

Dirección Víctor O. Moya

Elenco Ema Grissé, Marta Patricia, Jorge Casanova, María Antonieta Treviño, Jorge Casanova, Roberto Gálvez, Octavio Arias, Tomás Bárcenas

Grupos y compañías Alumnos del Instituto Cinematográfico de la Asociación Nacional de Actores

Espacios teatrales Teatro La Rotonda

Notas Inauguración oficial del Teatro La Rotonda

Referencia Armando de Maria y Campos, “Inauguración oficial del teatro Rotonda y estreno de Mumú de Jean de Letraz”, en Novedades, 5 marzo 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Inauguración oficial del teatro Rotonda y estreno de Mumú de Jean de Letraz

Armando de Maria y Campos

Después de una serie de incidentes que revelan lo mucho podrido que hay en nuestra Dinamarca teatral, se inauguró oficialmente el teatro Rotonda el 2 de marzo, con el estreno de la comedia vodevil Mumú de Jean de Letraz, según traducción y adaptación de Eleazar M. Canale. La apertura informal había sido días antes con el estreno de El juicio, pieza dramática del autor mexicano Alfredo Pacheco, en funciones privadas.

La empresa del teatro Rotonda –Avenida Cuauhtémoc 559– se fijó en la pieza de Jean de Letraz para iniciar la serie de presentaciones de obras mexicanas y extranjeras que se propone representar, por su aire alegre y pícaro propio de un género comercial propicio al éxito inmediato. Y creo que no se equivocó, porque Mumú habrá de despertar la curiosidad de quienes gustan del teatro con pimienta, mostaza y chile piquín. Jean de Letraz es un autor que domina el género vodevilesco parisiense desde hace más de un cuarto de siglo. Esto significa que Jean de Letraz domina este género de temas cosmopolitas, grato a todos los paladares, porque ¿a quién no le gusta que le cuenten una historia de amores frívolos y fáciles y le hagan reír con situaciones no por absurdas en ocasiones verosímiles?...

Mumú es una comedia vodevil de las más alegres de Jean de Letraz, lo que el público de París en primer término confirmó aplaudiéndola grandemente en el teatro del Palais Royal. Presentada por primera vez el 24 de mayo de 1944, esta pieza no dejó el cartel sino después de una larga temporada de más de dos años, llegando a más de 800 representaciones consecutivas. Reprisada en el Ambigú y después en el teatro Mancey, la comedia Mumú conquistó igualmente la provincia francesa. Y desde esa fecha puede decirse que ha sido representada sin interrupción.

Fuera de Francia se ha confirmado su éxito. El teatro del vodevil en Bruselas, también batió un récord presentándola, por más de 250 representaciones consecutivas. En Ginebra, en Budapest, en Inglaterra, en Finlandia, se le hicieron las más calurosas recepciones a Mumú. Uno de los mejores adaptadores norteamericanos está terminando una versión que muy pronto se enfrentará a las luces de la escena de los Estados Unidos.

Se explica el éxito de esta diversión –o boutade– porque se trata de una comedia alegre que pega y hace reír a los públicos de cada categoría, de diferentes grados de cultura, en cada representación, con los mismos chistes, y que, en resumen, paga al contado su presentación, porque dentro de sí misma lleva todos los elementos del éxito fácil.

Expuesta mi opinión de cronista que se halla al margen de intrigas y mezquindades de camarillas, quiero traer a esta página algunas opiniones de cronistas franceses, belgas y suizos. "La interpretación en Francia, magnífica, pero, también debe convenirse que el mejor actor no puede salvar una pieza mal construida, del mismo modo que el mejor costurero del mundo no puede ocultar totalmente una joroba", dijo Alex Madiz. Y Etienne Rey: "Mumú es una pieza que hace reír sin descanso". Maurice Rostand: "Mumú acaba de instalarse en el Palais Royal y no me extrañaría que lo hiciera por mucho tiempo. Este vodevil presenta todas las características de un virtuosismo en el género. Las risas no se interrumpen en todo el curso de la comedia, que bordeando la audacia, termina en una moralidad digna de conformar a los más difíciles conformistas". El cronista de Última Hora, de Bruselas, escribió: "Esta comedia es inenarrable. Y... no podeís esperar de mí que les cuente todos los efectos cómicos y las múltiples peripecias de su argumento, que se sitúa justamente en los límites del vodevil. Y relatarlos sería quitar gran parte del atractivo a los futuros espectadores". El comentarista de La Nación Belga, dijo: "El nuevo vodevil de Jean de Letraz solamente trata y logra verdaderamente de divertir después de haber bordado una aventura de irresistibles embrollos, para terminar en la forma más hábil del mundo una historia que fácilmente habría podido llegar a la inmoralidad". Finalmente, en El Ginebrino, de Ginebra, naturalmente, encuentro lo que sigue: "Mumú es una comedia alegre, locamente graciosa, que termina moralmente. La pieza ha hecho que vaya a verla toda Ginebra que, por esta causa, no teme reír francamente". He reproducido de la prensa europea los párrafos que más se acercan a lo que puedo decir de esta regocijada y entretenida comedia vodevil.

El doble reparto en Francia y México es el siguiente: Yolanda Latouche: Jaqueline Gautier / Marta Patricia

Liliana Chauvinet: Katia Lova / Ema Grissé

Claudina: Mado Mailly / Ma. Antonieta Treviño

Lonardo Jolijoli: Robert Murzeau / Jorge Casanova

Armando Chauvinet: Robert Pepers / Roberto Gálvez

Julio Lautouche: Richard Francoeur / Octavio Arias

El Comisario: Pierre Darteuil / Tomás Bárcenas

(La acción en Dauville, Francia, época actual).

Sobre la actuación que un grupo de actores incipientes dio a Mumú que tradujo y adaptó Canale, y dirigió Víctor O. Moya, el cronista no puede mostrarse optimista ni generoso, porque no quedó satisfecho. Es mucha obra, y muy difícil de hacer, para simples alumnos del Instituto Cinematográfico de la Asociación Nacional de Actores o de la academia particular de Víctor Moya. El conjunto acusa deficiencia, no obstante la buena voluntad unánime. No faltan los buenos, aun excelentes detalles, pero en el saldo no es favorable. Claro que si se juzga la interpretación como exclusiva a cargo de principiantes, los elogios saltarían expontáneos. Pero se trata de un teatro profesional –a $12.00 luneta–, desgraciadamente.

Ema Grissé revela plausible adelanto, en tanto que Marta Patricia todo lo contrario. Jorge Casanova, que extrema la homosexualidad de su personaje, posee condiciones de buen actor, y se hará, seguramente. La revelación fue la linda y juvenil María Antonieta Treviño, vivaracha, desenvuelta y convincente. El director Moya hizo todo lo que pudo con el material humano de que dispuso. La presentación, aunque de buen gusto, económica. El público –me refiero al de la primera representación– pasó dos horas divertido. ¿No es esto lo que se trata de demostrar?...