FICHA TÉCNICA



Título obra Male animal (El macho)

Autoría James Thurber y Elliot Nugent

Notas de autoría Dolores Bravo / traducción

Dirección Dolores Bravo

Elenco Dolores Bravo, Francisco Vázquez, Guillermo Herrera, Estela Canaval, Julieta Velasco, Ligia Bernal, América Amador, Rubén Carraro, Carlos Jordán

Espacios teatrales Teatro del Globo en el hotel París Mansión, Madrid 23

Notas Obra inaugural del Teatro del Globo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Inauguración del teatro Del Globo y estreno de la pieza Male animal de Thuber y Nugent”, en Novedades, 9 diciembre 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Inauguración del teatro Del Globo y estreno de la pieza Male animal de Thuber y Nugent

Armando de Maria y Campos

La ciudad de México cuenta desde el viernes 3 con una nueva sala para modestos espectáculos teatrales. Se llama, ambiciosamente, teatro Del Globo –¿en memoria y recuerdo del teatro inglés de la época de Shakespeare?–, y en realidad es un salón adoptado para pequeño teatro, con escenario pequeño y recursos elementales para presentar piezas –comedias– que ofrezcan pocas dificultades de montaje o iluminación. Está instalado en el interior del hotel París Mansión, en el número 23 de la calle de Madrid, y más parece el teatro del hotel, que un centro de espectáculos abierto al público. Cuenta con cerca de cien asientos, foyer que otros teatritos más ambiciosos no tienen, un café con media docena de mesas y minúscula barra, y está bien adoptado el local con piso en declive, pasillos cómodos y sanitarios. Fue proyectado y ejecutado por el arquitecto Luis Guzmán H., y es gerente del negocio inaugural don Guillermo Serret.

Una compañía integrada por aficionados procedentes de diversos grupos nunca permanentes y de la Academia Cinematográfica de la ANDA, encabezada por una joven actriz, ya veterana sin embargo en aventuras teatrales, Lola Bravo, tan temperamental como dinámica y talentosa, inauguró el teatro Del Globo y eligió para esta solemnidad una comedia norteamericana, The male animal de James Thurber y Elliot Nugent, y yo creo que no presidió el acierto a tal elección. ¿Por qué hemos de conocer en México, de preferencia a otras, piezas tan lejos de nuestra sensibilidad como ésta que se eligió para inaugurar el teatro Del Globo, o la que ya para idéntica efemérides del teatro Círculo fue, también, inexplicablemente, seleccionada?

Es verdad que el teatro norteamericano ha producido grandes autores y éstos obras magníficas, pero no todos los autores norteamericanos son buenos, ni todas las piezas que los buenos autores producen merecen ser exportadas. El tipo de cambios con los Estados Unidos en materia económica no debe entenderse también para piezas de teatro. La mayoría de las comedias norteamericanas no están al $12.85 por una mexicana, y no me refiero, claro está, a montajes en general. No debemos olvidar la aún joven historia del teatro norteamericano. A principios de siglo los teatros del norte se manejaban conforme a normas estrictamente comerciales. Los teatros de las grandes ciudades no representaban más de una pieza por temporada, y cualquier obra, por poco que se asemejara a un experimento, era rechazada. Existía el sistema de estrellas, y con éste la necesidad de escribir para una actriz o para un actor. Por determinantes causas el teatro norteamericano adquirió existencia propia sólo hasta después de la primera guerra mundial. La nueva época empezó en 1915 con las representaciones de la plaza Washington, de Nueva York, y de Provicentown, en Pensilvannia, dadas por grupos rebeldes al teatro comercializado. Entonces surge O'Neill, y aparecen temas tomados del campo de los problemas sociales y del psicoanálisis. Los autores jóvenes descubren al realismo, el expresionismo. Broadway se apresura a asimilar la nueva corriente, que empezó a ser negocio. En 1920 se notó el aumento de pequeños teatros provincianos, y en 1935 empezó a tomar cuerpo el "Proyecto de teatro federal de las obras de progreso del gobierno", que llegó a cuajar en el Teatro Federal o W.P.A. Esta institución –conviene que el lector lea a Heinrich Straumann– fue el resultado directo del Nuevo Trato; tenía un subsidio del gobierno con el fin de que proporcionara trabajo a escritores, actores y trabajadores del teatro en general, y para que se diesen representaciones baratas a las víctimas de la depresión. Las universidades crearon cátedras y fomentaron grupos. Se multiplicaron los autores, empeñados en "descubrir el teatro", o fieles a copiar la realidad que les rodeaba. Fue cuando paralelamente se inició un propósito retrógrado: los productores de Hollywood contrataban a dramaturgos con éxito... para dedicarlos a escribir exclusivamente para el cine.

Los nombres de los grandes dramaturgos norteamericanos están en la mente del lector, y no hay porqué nombrarlos. Pero... hay tantos y tantos que nos dicen nada, porque dicen en sus obras. Como estos James Thurber y Elliot Nugent, autores de The male animal (El macho), que empezó a representarse el viernes en el flamante teatro Del Globo. Fue estrenada durante la temporada 1939-1940 en el Cort Theatre, de Nueva York, con mediano éxito. Ahora, sin razón ni motivo, en México. Es una comedia de ambiente local, sin argumento trascendente: al revés, ingenuo, tonto. Un conflicto en un colegio con ínfulas de universidad, proque un catedrático de ideas más o menos avanzadas intenta leer en su clase, como modelo de epístola literaria, una carta de los héroes del 1o. de mayo, y eso en vísperas de un decisivo evento deportístico, con amoríos estudiantiles, amago de divorcio y peleas a puñetazos; una "yankada", en fin, y lo que es más, anticuada a pesar de ciertos "retoques" para actualizarla como si la acción ocurriera después del año 45, y ya he dicho que se estrenó en 1939-1940. La traducción aparece firmada por la actriz Lola Bravo, protagonista femenina de la parte de Ellen y responsable como directora de la postura escénica, muy estimable, aunque no la dirección, que me pareció con ritmo tan vivo, que desborda todo, acción y personajes. En cuanto a la dicción, no obstante el atenuante de tratarse de actores aficionados en su mayoría, carece de concierto, porque casi todos hablan en tonos distintos, no están afinadas las voces, es decir, que la interpretación resulta desafinada, desconcertada... todos se saben al dedillo sus partes, pero no hay que olvidar que "papel" memorizado no es lo mismo que personaje interpretado. Y que hablar como carretilla excluye toda posibilidad de matizar, que es lo mismo que afinar en buen concierto.

Lola Bravo demuestra su dominio de la escena como actriz con experiencia. Armando Luján está excelente en la primera parte de la obra; en la segunda se muestra corriente y desbarra en lo chocarrero. El nuevo galán Francisco Vázquez revela cualidades, y también exhibe condiciones relevantes Guillermo Herrera. Estela Canaval está muy natural y dice con mucha intención, y Julieta Velasco logra captar la atención del público en un personaje episódico, poniendo de manifiesto actitudes dignas de tomarse en cuenta. Completan el reparto y actúan con afición y entusiasmo, Ligia Bernal, América Amador, Rubén Carraro y Carlos Jordán.