FICHA TÉCNICA



Título obra El juez de los divorcios

Autoría Miguel de Cervantes Saavedra

Grupos y compañías Alumnos del Instituto Nacional de la Juventud Mexicana

Espacios teatrales Teatro de la Feria del Libro en La Ciudadela

Notas Palabras del autor previas a la presentación de El juez de los divorcios

Referencia Armando de Maria y Campos, “El juez de los divorcios, entremés de Cervantes, en el auditorio de la Feria del Libro”, en Novedades, 26 noviembre 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

El juez de los divorcios, entremés de Cervantes, en el auditorio de la Feria del Libro

Armando de Maria y Campos

Grupos de miembros del Instituto Nacional de la Juventud Mexicana participan en la Feria del Libro con representaciones populares en el auditórium de la Feria del Libro. La primera se ofreció, gratuitamente como las que seguirán, el domingo 21, por la tarde, a las 16 horas. Se eligió uno de los más bellos entremeses de Miguel de Cervantes, El juez de los divorcios. Recibí invitación para hablar con brevedad al público antes de que se abriera o se izara ilusoria cortina. Dije: "Muy respetable y muy entusiasta auditorio: El Instituto Nacional de la Juventud Mexicana va a ofrecer a ustedes en seguida la representación e interpretación de una de las más hermosas piezas de teatro breve que escribió Miguel de Cervantes Saavedra, el entremés El juez de los divorcios.

"El Instituto me ha honrado pidiéndome dirija a ustedes breves palabras. Una cuartilla, no más. Por precaución no confía en mis dotes oratorias. Me pide una cuartilla escrita, la que tengo el gusto de leerles:

"La palabra entremés tiene hoy un claro significado para la mayoría de la gente que frecuenta restaurantes, fondas o guiloches. Tampoco hoy es raro, si no común y corriente, el significado de la palabra sainete, aun para el público habitual de nuestros teatros. A cualquier persona del vulgo que se le preguntara qué entiende por entremeses y por sainetes, respondería sin vacilar que los primeros son las variadas menudencias que se sirven como aperitivo antes de las comidas, y que los segundos piececillas cómicas de teatro. Pues bien: trocando mutuamente los significados venimos a saber lo que Cervantes y sus contemporáneos entendían por entremés. En el siglo XVII –dentro del cual la acción de El juez de los divorcios, que en seguida váis a disfrutar–, entremeses eran sainetes y sainetes eran entremeses.

"Son los entremeses una miniatura de comedias, pero sus miniaturescas proporciones deben contener el embrión de una comedia: comprensión y condensación, voluntariamente conseguida, de la comedia. En este género de teatro breve Cervantes fue maestro indiscutible. Y uno de sus más característicos entremeses, por la vivacidad, el salero y la gracia que circula por él, es El juez de los divorcios, que reproduce los dimes y diretes de varias parejas mal avenidas por varias causas que quieren divorciar sus vidas. Cada matrimonio lleva un motivo diferente para solicitar la disolución del dulce yugo. El juez de los divorcios oye las donosas quejas de todos, y resulta al final que aquellos casados desavenidos, llegan después de aleccionadora experiencia a feliz entendimiento. Porque –y aquí está la inapreciable lección cervantina–:

Tiene esta opinión Amor,
que es el sabio más experto:
más vale el peor concierto
que no el divorcio mejor.

Quedan con ustedes tres parejas desavenidas, que unirá El juez de los divorcios."

Y en seguida, para un público "espeso y municipal" –como diría Rubén– comenzó la representación de este entremés, que fue recibido por mayores y chicos, con grandes carcajadas y unánime regocijo. Cual debe ser. Porque con ser todos los entremeses cervantinos teatrales en grado máximo, éste de los presuntos divorciados ante su juez, lo que es más que la mayoría, fotografía renovada a lo largo y a lo ancho de los siglos de casados desavenidos, que son siempre los mismos, sin serlo, como la mañana que nace con la aurora la misma siempre y siempre distinta...

Cómo podía pensar Cervantes en 1607, pues se sabe de cierto que en ese año fue escrito El juez de los divorcios, que una ley de alcances universales sancionaría la separación legal de las parejas desavenidas y vendría a darle validez permanente a su farsilla. El entremés cervantino a nadie sorprende ahora, pero en aquellas calendas bien que asombraría a todos por la gracia y donaire de las razones que los cónyuges aducían para separarse y, con ello, retratar de cuerpo entero el modo de vivir de los contemporáneos de Cervantes. Por eso El juez de los divorcios es más un documento de su tiempo, en lo que se refiere a íntima vida del hogar término medio, que el resto de los entremeses del padre de Don Quijote. Tres matrimonios mal avenidos y un esposo suelto se presentan ante el juez de los divorcios. Cada matrimonio lleva un motivo diferente para solicitar la ruptura del yugo que impuso, tal vez, el amor. La diferencia de edades es causa de desavenencia en uno, la pobreza pretende ser la causa del otro y la incompatibilidad de caracteres la del tercero. El marido suelto alega como causa el mal genio de su mujer. Ocurre la acción íntegra de este entremés en una sala de juzgado de Madrid. El juez de los divorcios oye las donosas quejas, sin poner remedio, porque una pareja llega cuando la otra no acaba de echar su discurso; ellas se muestran ansiosas de recuperar su libertad; ellos las dejan hablar... todos dicen muy pintorescas razones, y de paso dejan para el mañana, que es hoy, noticias de cómo vivían y peleaban los matrimonios de entonces, que viene a ser, poco más o menos lo mismo que ahora, sólo que en nuestros días los medios de difusión de estos discursos divorciales son más amplios: la radio, el cine y aun la televisión.

Motivo de este entremés es la máxima –cervantina–: "Más vale el peor concierto / que no el divorcio mejor". Para aplicar la sentencia, el juez de los divorcios recibe a todos los solicitantes "a prueba". Así se lo dice a las tres parejas y media. Con razón, porque de pronto aparece un músico para decirle al juez: "Aquellos dos casados que vuesa merced concertó, redujo y apaciguó el otro día, están esperando a vuesa merced a una gran fiesta en su casa; y por nosotros le envían a suplicar sea servido de hallarse en ella y honrallos". Porque

donde no ciega el engaño
simple, en que algunos están,
las riñas de por San Juan
son paz para todo el año

Los alumnos del Instituto Nacional de la Juventud Mexicana interpretaron con gracia y picardía el entremés cervantino.