FICHA TÉCNICA



Título obra Gigi

Notas de autoría Colette / autora de la novela homónima; Anita Loos / adaptación teatral; José Remírez / traducción

Dirección Francisco Petrone

Elenco Maricruz Olivier, Consuelo Guerrero de Luna, Manolita Saval, Rafael Banquells, Emilio Brillas, Andrea Palma, Alicia Montoya

Escenografía Julio Prieto

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno en México de Gigi de Anita Loos, adaptación de una novela de Colette”, en Novedades, 6 noviembre 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno en México de Gigi de Anita Loos, adaptación de una novela de Colette

Armando de Maria y Campos

Quienes conozcan la novela de Gigi, de la famosa escritora Colette, recientemente desaparecida, se darán cuenta al ver representada la comedia de Gigi de Anita Loos, que ésta nada tiene que ver con la novela, por cuanto que se separa de ella para con sus personajes y su argumento crear una comedia deliciosa, construida conforme a la técnica elemental del teatro que es tan diversa de la de la novela.

Gigi, comedia de Anita Loos, subió a escena como estreno mundial en el teatro Fulton de Nueva York, el 24 de noviembre de 1951, dirigida por Raymond Rouleau, con escenografía de Raymond Savoy, con un reparto excepcional. Fue un éxito para la autora de la comedia, y la de la novela debe haberse sentido satisfecha de que sus personajes ganaran en el teatro simpatía, frivolidad, y, aunque parezca contradictorio en personajes frívolos y simpáticos, profundidad.

Dirigida por Francisco Petrone, según traducción de José Remírez y con escenografía de Julio Prieto se estrenó en México el 29 de octubre de este año.

Es curioso, y conviene hacerlo cuando se pueda, fijar la tablilla de repartos para que el lector tenga la mejor impresión de la importancia del personaje y de su interprete:

NUEVA YORK MEXICO
Gigi AudreyHepburn ............ Maricruz Olivier
Madame Alvarés Josephine Braun........ Consuelo Gro. de Luna
Andrée Doris Ptston.............. Manolita Saval
Gastón Michael Evans................Rafael Banquells
Víctor Francis Compto.. ...........Emilio Brillas
Alicia Cathleen Nesbitt. .............Andrea Palma
Sidonia Bertha Belmore.................Alicia Montoya

Anita Loos, célebre a partir del éxito mundial de su novela Los caballeros las prefieren rubias (1929), filmada para el cine mudo y muy recientemente para el cienmascope por Marylin Monroe, así como adaptada al teatro en una revista musical en 1952, fue con John Emerson, su extinto marido, autora y adaptadora de docenas de películas para las hermanas Norma y Constance Talmadge.Al borde de los sesenta años logró transportar al medio escénico esta deliciosa novela de Colette, sin perder su esencia picaresca y romántica. Algunos críticos o cronistas posiblemente encontrarán esquemático el uso que hizo la señora Loos del material que ofrece la gustada, muy leída novela de Colette, pero es precisamente tal ligereza la que presta tan grande y singular encanto a esta afortunada adaptación. Cualquier empeño en subrayar o recargar con tiradas –parlamentos– de cualquier índole el leve y espumoso material de Colette, habría conseguido únicamente echar por tierra el frágil andiamaje de una anécdota tan simple, tan humana y tan sencilla. Por el contrario, la técnica empleada por la señora Loos, de apenas rozar los incidentes, abandonándolos enseguida a su natural desarrollo, es indudable el método infalible para conservar la frivolidad perfumada del París galante del novecientos.

Aunque la acción de la comedia no se inicie inmediatamente, el interés del espectador se fija a partir de las primeras palabras de la abuela –Madame Alvarés–. La obra adolece de desigualdad. Hay en ella un episodio magistral, aquella escena en que la mundana tía de Gigi (Alicia de St. Ephlam – Andrea Palma), venturosa recolectora de los frutos del pecado, instruye a la hipotéticamente chiquilla sobre el valor relativo de las joyas. Pero a esta escena sucede otra de orden muy barato, la de la doncella Sidonia desconcertada con las complejidades del recién instalado teléfono. Gracias a la acertadísima dirección de Francisco Petrone la versión que se representa en la sala 5 de Diciembre, es –según noticias fidedignas que tengo–, superior a la que ofreciera el teatro Fulton de Nueva York. Los actores mexicanos (con una sola excepción) están más cerca en espíritu y gracia latina, a los personajes imaginarios por Colette, que los actores sajones que estrenaron esta obra en 1951. La brillante carrera de Audrey Hepburn se inició precisamente con Gigi; sin embargo el crítico George Jean Nathan encontró que Miss Hepburn se concretó simplemente a demostrar su agilidad saltando por encima de los muebles como cualquier perrillo amaestrado, tal como si juventud y animalidad fueran sinónimos. Cuando se trató de proyectar inocencia no hizo sino mirar fija y desorbitadamente, pues carece de la facultad de sentir tal ingenuidad, e igual efecto habría tenido simplemente con chuparse el dedo. Muchos espectadores reprocharán a la joven actriz mexicana Maricruz Olivier haberse excedido, como la Hepburn, en saltos, cabriolas y chiquilladas, en fin, particularmente durante el primer acto. Yo creo, que sin embargo, que en la Gigi de Maricruz Olivier hay travesura, sentimiento, y ese melancólico agridulce del despertar a la vida bruscamente.

Merece una felicitación Consuelo Guerrero de Luna por haber dado la mejor interpretación de la obra, y tal vez de su brillante y larga carrera. Después debe felicitarse a Manolita Saval por su gracia y disciplina, y por su buen gusto para contenerse en escenas tan fáciles de desbarrar como es la embriaguez en escena. Andrea Palma extrema la nota de señora, y por eso no proyecta con claridad el personaje de la vieja cortesana, retirada precisamente por vieja. Rafael Banquells se desliza con frecuencia a la caricatura, y Emilio Brillas está atinado en la interpretación de criado sabelotodo. Maricruz Oliver es una Gigi muy candorosa y alegre, juguetona y observadora, una niña que durante el transcurso del primero al tercer actos, se transforma a los ojos de todos en deliciosa mujercita, justamente la Gigi que Anita Loos sacó de las páginas de la novela de Colette y animó en la escena.

El director Francisco Petrone, ya lo apunté arriba, logró una ágil y divertida versión escénica, sirviéndose de un decorado de buen gusto de Julio Prieto, muy hábilmente construido para pasar del hogar burgués de Madame Alvarés al budoir rococó de Alicia de St. Ephlam. En resumen, una comedia deliciosa, muy bien interpretada.