FICHA TÉCNICA



Título obra Gigoló

Notas de Título L'homme de joie (título en el idioma original)

Autoría Paul Gerald y Robert Spitzer

Notas de autoría Eleazar Canale / traducción

Dirección Víctor O. Moya

Elenco Marta Quinteros, Ema Arvizu, Ignacio Navarro, María de los Ángeles Terán (Rosa Valentina)

Espacios teatrales Sala Gante

Productores Agustín Barrios Gómez

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Gigoló (L'homme de joie) de Paul Gerald y Robert Spitzer, en la sala Gante”, en Novedades, 3 septiembre 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Gigoló (L'homme de joie) de Paul Gerald y Robert Spitzer, en la sala Gante

Armando de Maria y Campos

Eleazar Canale siente predilección por las comedias frívolas francesas, o italianas, o de cualquier rincón del mundo teatral que cuente con autores de espíritu travieso y diálogo fácil. Eleazar Canale quiere o se ha propuesto que nuestro público ría y se preocupa en buscarle piezas para pasar el rato, ver mujeres hermosas y regocijarse con situaciones atrevidas. En unión del director y maestro de actuación Víctor O. Moya y del periodista Agustín Barrios Gómez ha tomado la cómoda y minúscula sala Gante para presentar comedias frívolas, picarescas, alegres, en fin. La obra elegida para la inauguración de esta temporada –jueves 26–* ha sido un acierto de Canale: L'homme de joie de Paul Gerald y Robert Spitzer.

L'homme de joie es una vieja comedia francesa de bulevar si se atiende a la fecha de su primer estreno en Théatre de la Madeleine, en París. Resulta de lo más moderna si se tiene en cuenta la fecha de su segundo estreno, totalmente rehecha, en el teatro de la Michodiére parisiense. La historia breve de esta comedia de Gerald y Spitzer se resume con pocos datos. Se presentó por primera vez en París el 24 de febrero de 1929 con Jules Berry, Huguette ex Duflos, Lucien Norbert, Margarite Moreno y Marcel-André, en los principales papeles. Intervenían en la acción 6 actrices y 5 actores. La comedia de bulevar, que apenas si rosaba temas de vaudeville, se representó con éxito varias temporadas en Francia en algunos otros sitios de Europa. Totalmente rehechos sus 4 actos, reduciéndose a 3 los actores y 4 las actrices, volvió a ser presentada en público en París el año de 1949, es decir, 20 años después, con Jean Pierre Aumont en el personaje central, Jacques Morel y René Stern, y con Renné Devillier en la esposa, Lysiane Rey en la vedette y Helene Vallier en la bailarincita virgen. La doncella de Madelaine la hizo Lolita de Silvia. No he mencionado por nombre a los personajes que ahora aparecen en el reparto de Gigoló –que es como Canale ha bautizado en español la alegre comedia– porque son distintos en la segunda versión. Las situaciones son las mismas, pero de una a otra versión el personaje masculino central cambia por completo. En la versión de 1929, no es un Gigoló –respetamos la interpretación de Canale–; en la de 1949 sí en absoluto, (escena IV del acto II y escena del acto III, entre Henri y Margot las dos). La segunda versión no es ni sombra de la primera. Esta gana en frivolidad, y eliminando personajes superfluos sus situaciones se enriquecen en travesura y el suspense se halla constantemente en crescendo. En la segunda versión se ahonda en la psicología de los personajes. Magdalena, burguesita gris y aburrida, justifica su caída –por despecho– con el Gigoló profesional. El personaje de Margot vive con tal naturalidad su vida artificial de mujer que necesita ser castigada por su chulo –digámoslo ahora en español–, que para quienes vivimos la vida nocturna de entre bastidores hallamos en él muchas cosas que hemos visto. Estos personajes forman el extraño y novedoso triángulo, en el que participan colateralmente el ingenuo marido –como hay tantos– y la muchacha que sueña debutar en el amor despertando en los brazos de un cinturita, para decirlo ahora a la mexicana. La obra está admirablemente construida, y conforme más y más avanza la acción el espectador está ignorante del desenlace. En esta forma de tejer y destejer la acción radica el interés de la pieza de Geraldy y Spitzer, y ahora también de Canale, que la tradujo a un diálogo suelto, directo, en el que injertó modismos nuestros, particularmente en boca de Margot, la vedette y cortesana. No choca el aspecto de simpático pachuco del actor que hace de Gigoló oyéndole a él y a Margot hablar como es frecuente hacerlo en nuestro teatro Margo.

Para muchos espectadores o aficionados al teatro Paul Geraldy es poco conocido. Diré algo sobre él, para quienes se interesen por estas a veces útiles minucias. Paul Geraldy se llama en la vida real Paul Le Févre. Nació en París, en 1885, y está considerado como gran poeta y excelente autor dramático. Se ha dicho que su poesía rezuma intimidad emocionada, ideales encantadores. En el teatro se distingue por la honda sutileza de los temas elegidos. Colabora en revistas selectas. Estos son algunos de los títulos de sus obras teatrales: Les espectateur (1907, que es la de su nacimiento frente a las candilejas); La comedie des familles, Le boin doit, Les noces d´argent, Aimer, Les grands garçons, Robert et Marianne, Christine, Duo, Do Sol Mi Do, Son mari, La princesse. De Robert Spitzer no tengo nada que agregar.

El director Víctor Moya prefiere para las obras que dirige a sus propios discípulos. Sólo ocasionalmente llama a alumnos de alguna academia de arte dramático ajena a la suya, y por excepción incorpora a sus elencos actores profesionales. Esta vez se registra una excepción: Marta Quinteros. Un debut absoluto de discípula suya: Ema Arvizu, y otro, el de Rosa Valentina, también pertenece a su Academia. El protagonista, Ignacio Navarro, es hechura suya, como casi todos los que intervienen en Gigoló. Marta Quinteros es de origen argentino, y salvo alguna aparición en TV al lado de su paisana Luci Galderdo, hasta ahora actúa en México. Es una buena actriz, de oficio, que sabe pisar las tablas y domina su dicción argentina. Ema Arvizu fue, o es modelo. De origen sonorense, no hace muchos años que vio la luz primera. Es muy bella, y luce en escena muy espectacularmente. Nunca antes había hecho teatro, y visto lo que logra con el difícil personaje de esta comedia, no es aventurado hacer de agorero, y predicarle espléndida carrera. La otra debutante, ya había aparecido en el teatro del Pequeño Mundo, haciendo, si no me equivoco, de hada, hada linda y buena. Estudia danza y con Moya teatro. Tiene 17 años y es mexicana. En Gigoló está encantadora y luce espléndidamente sus primaveras. Se llama María de los Ángeles Terán, pero en el teatro quiere ser Rosa Valentina.

Con estos elementos, y muy buen gusto para el decorado, amueblando la escena con muebles como dibujos materializados, Víctor Moya logró una postura escénica y una interpretación en general muy digna y graciosa. Y como rezuma gracia y picardía, y corre por toda la obra una venilla melancólica y sentimental, resulta que GigolóL´homme de joie– divierte, entretiene, y hasta hace pensar un poquito...

L´homme de joie fue filmado por el mismo Jean Pierre Aumont, que la creara con gran éxito –más de 400 representaciones– en París, en diciembre de 1952. Se estrenará este mismo año en un cinema de la Avenida Juárez.


Notas

*Debe referirse al jueves 26 de agosto.