FICHA TÉCNICA



Notas Balance final del concurso de grupos de Distrito Federal convocado por el INBA y por el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana celebrado en el Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Armando de Maria y Campos, “Saldo del concurso teatral del INBA e INJM: 247 actores, 17 autores, 19 directores y 2 escenógrafos”, en Novedades, 1 julio 1954.




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Novedades

Columna El Teatro

Saldo del concurso teatral del INBA e INJM: 247 actores, 17 autores, 19 directores y 2 escenógrafos

Armando de Maria y Campos

Euforia y entusiasmo primero, desaliento y desilusión después, son las características del Concurso de Grupos Teatrales del Distrito Federal que se celebró del sábado 5 al martes 22 de junio, y que absorbió la atención del inquieto mundillo de aficionados o devotos del teatro durante casi todo el mes, pasando a segundo término, injustamente, otros sucesos teatrales de real y verdadera importancia como el estreno de Toda una dama, la excelente comedia de Luis G. Basurto, representada por doña Prudencia Grifell, María Tereza Montoya y Paco Jambrina durante la temporada de los autores del país, en la sala Chopin, a mediados del mes.

Dos clases de público dividen la importancia que, como espectáculo gratuito, alcanzó el certamen porque no tuvo la misma responsabilidad como espectador aficionado el que llamaremos de "tarde", que el que concurrió por las "noches". El público vespertino no se señaló por su exigencia; el que llamaremos "nocturno" si, porque estuvo compuesto, aparte de por los amigos del grupo en turno, por verdaderos aficionados al teatro. Muchas piezas estimables que fueron representadas por las tardes, excepción de las dominicales, valdría la pena que volvieran a ser "dadas a conocer". El público que las vio no cuenta nada para el futuro de los autores o de los ocasionales intérpretes. Hubo, como es natural, la indispensable excepción.

Hasta doscientas cuarenta y siete personas salieron a escena para representar las dieciocho obras que concursaron aspirando, también al premio para "el mejor actor" y para "la mejor actriz". De estas doscientas cuarenta y siete personas, cuya enumeración resultaría no solo monótona, sino también superflua, treinta y cinco ya han actuado más o menos profesionalmente o como experimentales en breves temporadas, y no faltan entre estas treinta y cinco personas la actriz profesional ya veterana –Aurora Cortés–, la actriz en ejercicio –Alicia Rodríguez, Fedora Capdevila–, la que tiene ya un nombre en la radio –Carlota Solares– y hasta la que ha realizado giras por el extranjero –María Luisa Mancilla–; no faltaron tampoco las actrices de cine y la televisión –Georgina Barragán, Otilia Larrañaga– y la que ya tiene un nombre entre los más destacados grupos experimentales, como Yolanda Mérida. De todos los grupos improvisados que concurrieron al concurso, dos únicamente están integrados por personas que han hecho o están haciendo profesión de representar comedias, el Sagitario, que presentó Los años de prueba de Algarra, y Tecolote, que representó Después nada de Ancira. Del llamado Teatro del Pequeño Mundo ya dijimos que es el único que trabaja en serio y de paga desde hace años.

De entre los treinta y cinco concurrentes más o menos profesionales, hay que destacar del elemento masculino a Enrique Alonso, notable actor cómico; a Julio Taboada, a Amado Zumaya, a Narciso Busquets y a José Solé, Mario García González, Lorenzo de Rodas, Armando Luján, Alonso Castaño, Xavier Loya y Germán Robles. Cada uno en su respectivo personaje dio al concurso un tono de severa responsabilidad, como entre las mujeres Yolanda Mérida, María Luisa Mancilla, Aurora Molina, Ada Lea Vázquez, Lucille Donay y Georgina Barragán o las profesionales Aurora Cortés, Alicia Rodríguez y Fedora Capdevila. Graciela Amador y Blanca de Retana, esta última autora de la pieza que protagonizó no están propiamente entre las primeras, ni entre las dos segundas, ni en el montón, en el que abundan las muchachas hermosas e inteligentes, pero no actrices... todavía.

Cada grupo concurrente llevó su director, como es natural. ¿Quién de los diecinueve directores concurrentes es ya un director y quiénes llegarán a serlo... si estudian, se preparan y maduran en actividad tan responsable y difícil, tanto o más que la de escribir una obra o representarla? Algunos están de un verde absoluto, otros apuntan bien, a muchos les falta experiencia, cultura y sensibilidad, además de conocimiento de lo íntimo del teatro; alguno demostró que ya puede andar solo, si no trata de ir muy lejos. Esta es la verdad, y lo demás es provocar peligrosa y hasta criminal confusión.

Estos son los nombres de directores concurrentes que estimo más maduros: Enrique Alonso, Víctor Velázquez, Roberto Baillet, Antulio Jiménez Pons, Juan Domingo Méndez, Jorge Landeta, Carlos Taboada y Raúl Cardona, citados por el orden que presentaron sus "direcciones", y, después, Ricardo Adalid, Alfredo Pacheco Buenrostro y "Píndaro". A los demás les falta un trecho largo que recorrer.

Porque ser director no es únicamente animar o mover la acción; antes que nada dirigir es enseñar a hablar, para que el público entienda lo que dice el actor, base elemental y primera, tal vez única, y razón para que el autor llegue al espectador. Y hemos quedado que hablar, lo que se llama hablar en el teatro, casi nadie sabe con que se lleva eso...

De escenógrafos anduvo flojo el concurso, tal vez por falta de medios económicos de los grupos, tal vez por falta de tiempo material para pintar. El Grupo Expresionista Mexicano, que interpretó Luces de carburo, presentó escenografía de Germán Reyes Retana, muy local pero muy propia, y el de Wilberto Cantón, llamado Teatro Contemporáneo, de David Antón, del mejor gusto, con economía de elementos y lo que se llama... funcional.

¿Qué quedará de todo esto? Aparte premios que a nadie, salvo a quienes extienden la mano para recibirlos, importan mucho, creo que gracias al concurso se han revelado dos magníficas comedias: Los años de prueba y Escuela de cortesanos, que merecen representarse en temporada; y La casa sin ventanas; Lorenzo, corrido del vengador, y Después nada, las tres excelentes piezas. Queda aparte El portal de Belén, por razones ya apuntadas.

En cuanto a actores revelados, o menos conocidos antes del concurso: Aurora Molina y Amado Zumaya.

No es mucho, pero no es poco, si las cosas se ven con serenidad, sin desbordada euforia ni deprimente desaliento.