FICHA TÉCNICA



Notas ContinuaciÛn de la reseÒa del concurso de grupos del Distrito Federal convocado por el INBA y por el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana celebrado en el Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Armando de Maria y Campos, “El Concurso de Teatro Experimental del Distrito Federal o nadie sabe hablar en escena. II”, en Novedades, 25 junio 1954.




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Novedades

Columna El Teatro

El Concurso de Teatro Experimental del Distrito Federal o nadie sabe hablar en escena. II

Armando de Maria y Campos

El grupo del Teatro del Pequeño Mundo, formado hace años por Enrique Alonso, actor y director, con la colaboración de la actriz profesional Alicia Rodríguez Montoya, inauguró el 5 de junio, a las 16 horas el Concurso de Grupos Teatrales del Distrito Federal, con la presentación de El portal de Belén, pastorela mexicana en dos actos y nueve cuadros, del propio Alonso, quien interpretó el personaje de "Pingo" –el diablillo– y dirigió la postura escénica. La población párvula del D.F. ha disfrutado ya en varias navidades de este precioso espectáculo de transparencia infantil. Esta columna ha recogido en crónicas y comentarios oportunos el éxito de El portal de Belén, y éste es uno más que registra el singular éxito de público que ahora en el Bellas Artes alcanzó la pastorela de Alonso, representada con ampliación de personajes y de coro, con ilustraciones musicales y bailables. No parecía que estuviéramos en un día lluvioso. Por la sala de Bellas Artes corría un tibio y dulce viento navideño. La interpretación fue de lo mejor en su género.

En justicia este grupo, que con el de Recursos Hidráulicos que representó Medio camino, es el único que no fue organizado especialmente para el concurso; entre los que actúan con cierto carácter permanente. Los demás, como ya tengo dicho, fueron organizados de prisa y corriendo para el interesante maratón cuyos antecedentes hay que fijar en los tres o cuatro concursos que en años anteriores se organizaron con motivo de las ahora suprimidas Fiestas de Primavera.

El grupo Teatro Popular Moderno de México ocupó la noche del 5 de junio para representar el espectáculo en tres actos trece cuadros y dos pausas –¿por qué no llamarlos intermedios?– Calpulelque del poeta y matador de toros Mario Sevilla Mascareñas, que no obstante su calidad de "teatro de masas" lució bastante en el recinto cerrado de Bellas Artes no por la viveza y espontaneidad de su diálogo y sus abundantes monólogos, sino por la frescura y naturalidad de su interpretación. Aparecen además de Calpulelque, personajes históricos y la obra que lleva su mensaje admite la intervención de bandas de guerra y de coros para que en su momento oportuno se cante el Himno del agrarista.

El grupo Xavier Villaurrutia formado también para intervenir en el concurso, representó el domingo 6 por la tarde la comedia La casa de las ventanas en tres actos de Julia Guzmán. Esta nueva pieza de tan estimable autora, pudo ser y aún puede ser una excelente comedia si se le quitan la verbocidad y se retocan varios de sus personajes. El tema ofrece una novedad: una casa de apartamientos –la voz de la calle y del teatro–, casa que corresponde a una que es propiedad de la señora Guzmán, y por esto todos sus personajes están observados del natural y trasladados fielmente a la escena, con supuestas paredes transparentes que permiten al espectador ver la íntima crueldad de su vida interior. Un primer acto excelente, el segundo está manchado con varias escenas entre homosexuales y con la defensa que uno de ellos hace de este fenómeno, con escenas muy bien construidas, en tanto que el tercero viene abajo lamentablemente con la sorpresiva e inexplicable locura de la protagonista. Bien escrita en general, la obra acusa evidentemente dominio en la construcción escénica, cuando la autora no se deja llevar por sus lucubraciones.

En la noche de ese mismo domingo 6 de junio Teatro Juvenil Latino con El rencor de la tierra tragedia en dos actos de Edmundo Báez, estrenada en el teatro Ideal hace algunos años. La obra no ha ganado con el tiempo ni novedad ni interés. Su interpretación por el grupo de teatro S.R.H. –Secretaría de Recursos Hidráulicos– que dirige Roberto Baillet se presentó el 7 de junio para representar la pieza nueva de Carlos Prieto A medio camino. Creo que esta obra nació para el teatro antes de tiempo. Su primer acto, bien trazado, nos da una visión de un gran autor que promete una gran pieza y las esperanzas del espectador se mantienen vivas durante el segundo acto también excelente.

Súbitamente la obra concluye con un epílogo mediocre. Prieto expone alguna anécdota verídica de la acción, pero cuando se espera que la resuelva con vigor y gallardía, la obra en general, la acción y personajes, se le va de la mano.

El martes por la tarde el modesto grupo Sergio Tinoco Solar presentó una comedia de ambiente rural titulada Luna de sangre, cuya acción transcurre por el sureste de Veracruz. Comedia sencilla de construcción elemental, no pasa de ser un estimable titubeo de quien, si persiste puede llegar a escribir cosas más estimables. Escribió esta comedia el propio Tinoco Solar.

El 9 de junio, por la noche, el grupo teatral Jaime Rojas presentó La sublevación de los conejos, cuatro actos de José Giacomán Palacio que reveló a un autor de novedosa visión escénica, que ya conoce el secreto del diálogo fluido y del suspense en las escenas que constituyen cuando no sorpresas, por lo menos relativas innovaciones, como la introducción de un elemento onírico, que le da a la comedia de vanguardia de Giacomán Palacio un carácter fuera de lo vulgar.

Contra el dragón, comedia en tres actos de Cecilia G. de Guilarte que concursó en el certamen de obras para la juventud, en que fue premiado el drama Hidalgo de Inclán, fue presentada el sábado 12 por el grupo Teatro Mercurio. Contra el dragón, es una comedia que se desarrolla en alguna vecindad de la ciudad de México y exhibe anécdotas, incidentes y tipos que aspiran a ser personajes más o menos auténticos. La representación transcurrió lenta y singularmente desafinada. Posiblemente a través de una interpretación más responsable y menos entonada, esta interesante comedia resulte más estimable. En verdad oímos, a pesar de que en ocasiones fue gritada. Ni éste ni la mayoría de los grupos que participaron en el concurso convocado por el INBA y el INJM, tiene la más ligera o vaga idea de lo que es hablar en el teatro, que es el abc de la más primaria interpretación, de la más elemental actuación. ¿Cómo se puede pretender la profesión de actor sin contar con el más simple y más indispensable de los instrumentos para hacerse oír y entender como es la palabra, primer vehículo entre el personaje y el auditorio?. Culpa es de los directores, o por los que se tienen por tales, como veremos más adelante.