FICHA TÉCNICA



Notas ReseÃ’a del concurso de grupos de aficionados de provincia convocado por el INBA

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los grupos aficionados en la provincia. II”, en Novedades, 13 junio 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Los grupos aficionados en la provincia. II

Armando de Maria y Campos

El concurso de grupos de aficionados de la República se inició el sábado 15 de mayo por la tarde, a teatro lleno, como que se abrieron las puertas y se dejó entrar a todo el que quiso, sin requisito alguno, con la presentación de dos grupos –entiéndase que nos referimos a aficionados simplemente, porque cuando se trata de experimentales o profesionales se señalarán en cada caso– de Puebla: Teatro Universitario y Teatro Odiseo, ambos dirigidos por Ignacio Ibarra Mazari, presentándose las piezas en un acto Vacaciones de Rodolfo Usigli y El ausente de Xavier Villaurrutia. Aquélla de factura excelente y con todas las características usiglianas, fue escuchada con interés y su interpretación resultó correcta. El ausente la pieza de menor calidad de Villaurrutia, no interesó. La interpretación de ambos fue correcta y el público –me refiero a los enterados– vio en Ibarra Mazari un buen director, como pocos de su talla vendrían después. Otro grupo de Puebla se presentó el domingo 23, con Tierra de neblinas de Diódoro Romero Caballero, quien dirigió su propia pieza, que fue interpretada por elementos aficionados de la Angelópolis que no piensan en teatros experimentales ni menos en profesionalizar sus actividades. Tierra de neblinas, ya estrenada en Puebla en funciones de beneficiencia, es una linda y modesta comedia de costumbres, y su autor podrá alcanzar metas envidiables si persiste en su vocación.

El segundo día, domingo 16, se llevó a escena por los grupos Teatro Experimental Sinaloense y Teatro Experimental de Tierra Blanca, la comedia En silencio, en tres actos de Concepción Sada. La dirección de Socorro Sáinz Astol, quien se encargó de la protagonista de la obra, no logró que aglutinaran las reducidas experiencias de los dos grupos, y se notó gran diferencia entre los procedentes de Culiacán, que parecían tener un ligero mayor dominio sobre los del otro círculo. La comedia de Concepción Sada, melodramática, larga y discursiva, que fuera estrenada por María Tereza Montoya hace catorce años más o menos, ha envejecido lamentablemente. El grupo Virginia Fábregas, de Oaxaca, presentó el lunes 17 un sainetón, divertido y absurdo, pasado de moda aun para antes de 1910, que debe ser del corte de teatro que gusta en algunos sectores sociales de la vieja Antequera. La viuda sospechosa se titula esta producción, que no llega a juguete cómico, y su autor es el señor Alejandro Méndez Aquino. La dirección, de Francisco Espinosa Osornio ..."a cualquier cosa le llaman chocolate las patronas".

Un grupo de Teatro Experimental Veracruzano presentó el sábado 22 la comedia en dos actos Dos boletos para México, de J. Humberto Robles Arenas, dirigida por él mismo. Bien planteada la comedia y no mal escrita, falla, sin embargo, por su diálogo hecho a base de largas parrafadas. Simples aficionados jarochos interpretaron esta comedia y, como aguja de plata en un pajar, lució la interpretación del aficionado Samuel Walanci. Ese mismo día, por la noche, porque este concurso de aficionados se desarrolló en forma de maratón, el grupo Teatro Universitario Sinaloense, representó con dignidad y respeto la comedia El color de nuestra piel de Celestino Gorostiza; dirige este grupo el señor Roberto Hernández R., quien sabe mover sus personajes, aunque éstos, como ocurre con la generalidad de los grupos, hablaron en distintos tonos; es decir que casi todos ignoran lo que es entonar una interpretación. El grupo de Teatro Popular de Bellas Artes, dependiente de la Universidad de Michoacán, presentó al día siguiente la comedia El linaje de Elena de J. Jesús Puente, dirigida por José Gelada, sin pena ni gloria, con mucho más de aquélla y nada de ésta. Lo mismo es aplicable a la comedia e interpretación de Mi celoso marido de Miguel Hernández Pérez, por Cuadro Experimental de Minatitlán, dirigido, más convendría decir que vigilado, por el doctor Esteban Hernández.

De Martínez de la Torre, Veracruz, llegó el grupo Círculo Artístico Literario, para representar la comedia literaria Bajo la luz de las estrellas de Ladislao López Negrete, encargándose de la dirección Nemesio de la Torre S. Sorprendió a todos la armonía del conjunto, la responsabilidad de todos sus integrantes y la belleza, distinción y elegancia de las actrices experimentales, hablando todas con claridad y entonación, moviéndose con desenvoltura. Registro en justicia sus nombres María Cristina Vildosola, Belia de S. Guadarrama. Eloísa de Grau, Sara Victoria Scully y Shirley Torres. Volvió a descender la calidad del concurso, esta vez a causa del grupo Club Variedades Madero, de Ciudad Madero, Tamaulipas, que presentó la comedia Moral sin Dios de Francisco González Franco, dirigida por Víctor Amieva Casarín. Y como en Oaxaca, por lo visto, se vive el teatro con décadas de retraso, no mejoró el desarrollo del concurso con la representación de la comedia Como las aves de Teresa Farías de Isassi, más marchita todavía por el tiempo y las modas teatrales, que no perdonan, que la de Concepción Sada. Interpretada por el grupo Teatro Experimental Catalina D'Erzell, que dirige Francisco Ruiz García. Sin embargo, Oaxaca se sacó un poco la espina con la presentación por su Grupo Artístico Princesa Donají –sólo por lo que se refiere al repertorio– de la comedia El pobre Barba Azul de Xavier Villaurrutia, dirigida por Enrique Sánchez Paz. La interpretación fue de muy buena voluntad, y nada más.

Al llegar a este punto de la reseña del concurso teatral de grupos de la provincia, es oportuno citar la opinión de un simple espectador, que por no ser concurrente profesional o interesado, piensa y habla interpretando la voz de la calle. Ignacio Rodiles cree, con razón, que "algunas personas de terca adolescencia, se empeñan en creer que en México vivimos actualmente un genuino renacimiento teatral. Nada justifica, en verdad, su interesada creencia, ni siquiera la evidente multiplicación de pequeños teatros, que en vano esconden su insignificancia tras de variadas y a ratos divertidas denominaciones. Estos teatros carecen de propósitos generosos y no se mueven con fines de servicio social. Surgen, actúan y sucumben sin gloria, aplaudidos acaso por el círculo íntimo que los vio nacer, penar y desaparecer. De su paso no queda la huella o el recuerdo, ni fruto asoma de su esfuerzo... No existe, en efecto, ningún hecho medianamente importante que nos permita suponer que el teatro mexicano ha de salir en breve plazo de su egoísta y empecinada intrascendencia".

Seguiré reseñando el concurso de teatro aficionado y por aficionados.