FICHA TÉCNICA



Notas Balance anual del Teatro en México en 1961

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. II - Contemplando 1961”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 14 enero 1962, pp. 1 y 4.




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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Contemplando 1961 - II

Mara Reyes

Desalentador fue en verdad el panorama de las obras mexicanas de teatro estrenadas este año. En primer lugar notamos la ausencia de una gran cantidad de nuestros autores como Emilio Carballido, Sergio Magaña (se repusieron obras de ellos pero ninguna nueva); Federico S. Inclán, Rafael Solana, Carlos Prieto, Luz María Servín, Humberto Robles, Luis Moreno y otros muchos.

El género predominante en 1961, fue la pieza; dentro de este género se presentaron El sitio y la hora>/ de Antonio Magaña Esquivel, Y quisieron ser toreros de Jaime Rojas Palacios, Olor de santidad de Luis G. Basurto, Yocasta o casi de Salvador Novo, Espartaco de Juan Miguel de Mora, Tan cerca del cielo de Wilberto Cantón y Cuarteto deshonesto de Fernando Sánchez Mayans.

La tragedia fue ensayada por Rodolfo Usigli con Corona de fuego y puede también tomarse a Penélope de Leonora Carrington, dentro de este género.

Margarita Urueta presentó dos obras en un acto La mujer transparente y Grajú. Felipe Santander es el autor de la única comedia musical mexicana que se presentó en el año Las fascinadoras.

Otras cuatro comedias se estrenaron pero no son dignas de tomarse en cuenta: Cada quien su marido de Unsáin y Varela, Seis mujeres y un fantasma de Cristina Lesser, Caja de sorpresas de Othón Gómez y la más deplorable de todas Cleopatra era… nerviosa de Óscar Ortiz de Pinedo.

Dentro del género farsa se estrenaron dos obras en teatro profesional: Los prodigiosos de Hugo Argüelles y Señoritas a disgusto de Antonio González Caballero.

En el terreno experimental se estrenó La romanza de Miguel Sabido, la adaptación teatral que realizó Héctor Azar de la novela El periquillo sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi, Escombros del sueño de Celestino Gorostiza y Rostros de Gilberto de Estrabau, basada en un cuento del mismo nombre de Luz Hernández Valtier. Además de una obra puesta en la Penitenciaría La ruta del rebelde sin causa.

Lo más sobresaliente Penélope (en obra dramática) y Señoritas a disgusto en comedia. En teatro experimental: El Periquillo Sarniento.

Reposiciones

Álvaro Custodio repuso Moctezuma II de Sergio Magaña. La comedia de Teatro Popular montó Los cuervos están de luto de Hugo Argüelles. En la Feria Artística Mexicana Luis Aragón dirigió El gesticulador de Rodolfo Usigli, obra que volvió a poner en escena la Compañía de Teatro de México en América en temporada previa a su gira por América del Sur, junto con El color de nuestra piel de Celestino Gorostiza, Rosalba y los llaveros de Emilio Carballido, Debiera haber obispas de Rafael Solana, El escándalo de la verdad y Cada quien su vida ambas de Luis G. Basurto.

En el campo experimental la Asociación de Alumnos de la Escuela Teatral del INBA, a propósito de la celebración del XV aniversario de dicha escuela, llevó a cabo un festival dramático en el que se montaron, de Villaurrutia, El ausente, En qué piensas y [p. 4] Juego peligroso además de un recital poético.

Moctezuma II lo más sobresaliente dentro del teatro profesional. En teatro experimental En qué piensas, dirección de Pilar Souza.

Compañías extranjeras

Cuatro compañías extranjeras visitaron nuestro país: El TNP (Theatre National Populaire) con Jean Vilar como eje, la cual representó Enrique IV de Lugi Pirandello, El embaucador de Honoré de Balzac, y Edipo de André Gide.

Con elementos del famoso Actor's Studio trabajó la compañía New York Repertory Theatre que interpretó De pronto en el verano y fragmentos de El dulce pájaro de la juventud, ambas obras de Tennessee Williams y otras obras, entre ellas una de Albee, El cuento del zoológico.

Después vino Helen Hayes a la cabeza de The Theatre Guild American Repertory Company que montó El zoológico de cristal de Tennessee Williams, La piel de nuestros dientes de Thornton Wilder y La maestra milagrosa de Williams Gibson, y, por último, la Compañía Argentina de Teatro Independiente: Teatro de los 21, que escenificó una obra de Oswaldo Dragún: Historias para ser contadas.

Lo más sobresaliente: la interpretación de las obras de Williams, por la compañía New York Repertory Theatre. Interesante también fue la compañía Teatro de los 21. De Jean Vilar se esperaba más.

Teatro comercial (de primera)

Trabajaron durante 1961 varias compañías de teatro comercial serio, con preocupación por realizar buenas producciones, cuidando la interpretación y la calidad del espectáculo. La obra que más se significó fue ¿Conoce usted la Vía Láctea? de Karl Wittlinger, dirigida por Miko Viya y actuada extraordinariamente por Lorenzo de Rodas y Guillermo Zetina. Una realización digna de admiración.

Otros ejemplos de teatro comercial, realizado con profesionialismo y seriedad, son las obras que monta Manolo Fábregas. Este año, con Carrousel del amor conocimos como actor de teatro a Pedro Armendáriz. Con Gog y Magog vimos de nuevo actuar a Manolo, y con Cosas de papá y mamá reímos con la divertida Catita.

En el Teatro del Granero hubo realizaciones más que decorosas: el Teatro Japonés (segundo programa) dirigido por Óscar Cossío. En el Teatro del Músico, Rambal dirigió una obra mexicana Los prodigiosos. En el teatro Fábregas La dama de corazones de Arout fue dirigida por Novo, además de otras realizaciones que aunque no hayan sido muy satisfactorias no puede decirse que hayan sido montadas con desaliño. Juguetes olvidados y También las mujeres perdieron la guerra y otras más fueron un fiasco artísticamente pero dejaban adivinar la buena intención de la iniciativa que las llevó a efecto.

Del teatro para divertir, o propiamente comercial, pueden mencionarse, además de las puestas en escena de Manolo Fábregas, las comedias dirigidas por Rambal como Cuatro y Ernesto y Separada del marido; las producciones del Teatro Arlequín que durante todo el año fueron solamente dos: Buena para todo bastante inferior a otras comedias puestas por Nadia Haro Oliva, y Otra viuda alegre; también puede mencionarse a Vidita negra que dirigió Banquells con gracia: la obra mexicana de un nuevo autor, Señoritas a disgusto que hace aparecer a Antonio González Caballero como una promesa; La idiota que representó Virma González y también puede considerarse dentro de este grupo de obras, las que pertenecen al género musical: Los fantástikos, La tía de Carlos y Las fascinadoras.

La mejor de ellas fue sin duda la primera, hecha con imaginación y sencillez. La segunda, llena de concesiones para con el público, y la tercera, sin consistencia y con una anécdota muy poco propicia al género.

Teatro comercial (de segunda)

De este teatro, que se distingue por su carencia absoluta de afán artístico, que busca sólo el chiste burdo, el aliento morboso o el truco efectista, tuvimos también durante el año algunas muestras: Perdón, es usted maravillosa que puso Celia de Alarcón al estrenar su teatro; Cuando ella es la otra de Ruiz Iriarte (es inconcebible que haya sido el mismo actor, Eduardo Fajardo, el que trabajó en esta obra y en El alcalde de Zalamea); El pobrecito embustero que puso en evidencia a José Baviera; Cada quien su marido en la que hizo un lamentable ridículo Miguel Manzano, a quien se le acaba de adjudicar el premio 1960 a la mejor actuación; Seis mujeres y un fantasma, Caja de sorpresas, El pelícano y la que se llevó las palmas en cuanto a todo lo que es deleznable en teatro, Cleopatra era… nerviosa, de Ortiz de Pinedo.

Teatro experimental

La compañía de Teatro Popular (a la que se debía considerar en el terreno del teatro profesional) llevó a efecto varias obras, de las cuales la más sobresaliente fue Panorama desde el puente, de Arthur Miller, que no sólo llego al pueblo y lo emocionó, sino que produjo tal efecto que al abrir las puertas del teatro podía verse al público correr apresuradamente hacia los asientos para ganar lugar. La labor que está realizando esta compañía es muy digna de encomio.

Aparte de esta compañía, los dos pilares más fuertes del teatro experimental, son el Teatro Estudiantil de la Universidad y la Escuela Teatral del INBA.

UNAM

El repertorio que presentó el Teatro Estudiantil de la Universidad en cuyas temporadas participaron varios grupos huéspedes, fue extenso. Cocktail party, de T S. Eliot; Felicidad, de Carballido; R.U.R., de Karel Capek; El gran camino, de Chejov; La sombra del valle de Synge; Cuento de medianoche, de O’Casey; Los tejedores, de Hauptmann; Pintura sobre el bosque, de Ingmar Bergman, y La cosa sucede, de Shaw, además de otra serie de obras que presentaron diversos grupos preparatorianos entre los que estuvo El periquillo sarniento.

Al fin del año, en la Temporada de Invierno, la Sociedad Experimental de Directores dio a conocer la calidad de nuevos directores: Juan López Moctezuma, Eduardo García Maynes, Miguel Sabido, Juan Felipe Preciado, Ramiro Salas y Ludwik Margules.

Escuela Teatral del INBA

EI inspector, de Gogol, dirigida por Dagoberto Guillaumín, junto con Las nubes que puso en escena Óscar Ledesma, fueron las realizaciones más sobresalientes.

También se montaron otras obras como Él recibe las bofetadas de Andreiev, La excepción y la regla de Bertolt Brecht y las obras de Villaurrutia ya mencionadas.

Otros grupos

Un grupo que trabajó en forma esporádica fue el que dirige Jaime Cortés, quien llevó a escena El rey hambre de Andreiev y con cuya dirección dejó entrever un gran anhelo de superación y de búsqueda.

La tendencia que se advierte en jóvenes directores como López Moctezuma y Cortés hacia la realización de un teatro que se exprese sin acartonamiento es sumamente alentador.

Otros grupos, más de aficionados que experimentales como el de la Secretaria de Obras Públicas que dirige Jebert Darién, y el de la Penitenciaría, también hicieron diversas presentaciones.

Casa del Lago

La Casa del Lago, si bien no realizó teatro representado, hizo lecturas magníficamente realizadas por Héctor Mendoza, José Luis Ibáñez, etc. Su labor también muy digna de tomarse en consideración.

Conclusión

Esta revisión –en la que probablemente existen omisiones totalmente involuntarias– lleva a los amantes del buen teatro, a demandar de nuestros autores una mayor actividad, de nuestros organismos institucionales un mayor apoyo al teatro cultural y de nuestras empresas patrocinadoras de espectáculos teatrales, una mayor comprensión de la necesidad de elevar el nivel artístico de nuestro teatro comercial.