FICHA TÉCNICA



Título obra El hombre del paraguas

Notas de Título The late Edelvina Black (tÌtulo en el idioma original)

Autoría William Dinner y William Morum

Notas de autoría Eleazar Canale / traducciÛn

Dirección Juli·n Soler

Elenco Liliana Dur·n, Carlos Navarro, Ignacio Retes, Hortensia SantoveÒa

Espacios teatrales Teatro Arena

Notas El autor tambiÈn comenta sobre los derechos de traducciÛn de la obra The late Edelvina Blackcon motivo del conflicto entre Ceferino R. Avecilla y Eleazar Canale

Referencia Armando de Maria y Campos, Realidad cinematogrfica de la interpretacin de El hombre del paraguas, en el teatro Arena, en Novedades, 18 mayo 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

Realidad cinematogrfica de la interpretacin de El hombre del paraguas, en el teatro Arena

Armando de Maria y Campos

Para muchos no tiene importancia el prlogo jurdico-sindical-constitucional de El hombre del paraguas, que representaron los traductores Canale y Avecilla, y aquellas agrupaciones de la Federacin de Espectculos Pblicos la Unin Mexicana de Autores, la Asociacin Nacional de Actores, responsables o afectadas en este conflicto que viene a establecer una situacin jurdica respecto a las representaciones en Mxico de piezas de autores extranjeros.

Nos quedamos en que la Federacin Teatral, atendiendo por primera vez mandatos constitucionales antes que acuerdos sindicales, resolvi dar su apoyo al traductor Canale que estuvo siempre dentro de la ley. Con el motivo anterior y para evitar en lo futuro toda clase de problemas como ste (an est vivo el que hace diez das plante a la Lotera Nacional patrocinadora por televisin de la Telecomedia-Fbregas, la traductora Magda Donato, naturalizada mexicana, al oponerse que Fbregas representara la versin espaola de Jos Lpez Rubio de la comedia en tres actos Sombra querida, de Jacques Deval, estrenada en Madrid en 1953 y publicada por las ediciones Alfil en su nmero 82, que no present para su registro en la Secretara de Educacin Pblica, aunque s en la Unin Mexicana de Autores), los representantes de la Federacin Teatral interesados en estos problemas que han venido a plantearnos los nuevos mexicanos de despus de la guerra, tomaron el acuerdo de no registrar, ni por tanto dar su apoyo para la representacin de ninguna traduccin al castellano de una obra extranjera, cuando, dentro de los tres aos siguientes a su estreno en su idioma original, no se acompaare por el socio de la Unin de Autores al solicitar su registro, la autorizacin del autor de la obra primigenia.

La razn que tuvo el legislador, segn la exposicin de motivos, las disposiciones de la ley y la teora que establece la disposicin del Artculo 9o. a que alud, se encuentra en la necesidad de que se ample hasta donde sea posible la cultura nacional y extranjera, aunque cuidando el pago de derechos autorales, que es el deseo fundamental del legislador y que la difusin de la cultura nacional pueda llegar hasta las mayoras populares, en el menor tiempo posible y no se pretenda, con supuestas exclusividades, quitar de las masas populares una posible fuente de cultura, otorgndola nicamente para una minora selecta. En resumen, una necesaria y oportuna leccin de derechos constitucionales a aquellos dirigentes de la Federacin Teatral que hasta ahora venan aplicando nicamente acuerdos sindicales.

En representacin de la empresa del teatro Arena y en previsin de algn "albazo", el coempresario Luis Alds obtuvo de la justicia federal oportuno amparo. No tuvo necesidad de usarlo, y aunque alguna autoridad se hubiera alcanzado la "puntada" de tratar de impedir la representacin, sta se hubiera celebrado de cualquier modo, porque el cuerpo del delito: el libreto, no pudo haber sido recogido por la autoridad, ya que los autores tenan memorizada la pieza en litigio. As ocurri, hace ms de cincuenta aos, en el teatro Riva Palacio, cuando la empresa Austri-Palacios se propuso estrenar, y lo hizo de memoria, una zarzuela cuya exclusiva pretendan tener las Moriones, empresarias del teatro Principal. Cuando las autoridades irrumpieron en la salita del Riva Palacio para recoger de los atriles los "papeles" de msica, se encontraron con que stos estaban vacos y los msicos tocaban "de memoria".

Muy bien memorizada por los actores que dirigi Julin Soler la representacin de El hombre del paraguas, adoleci de ese defecto de nuestro teatro experimental contemporneo: "de memoria". Todo est memorizado: palabras, gestos, actitudes, movimientos; pero casi todo carece de matiz. La memorizacin mecaniza; el conocimiento profundo de la obra, el estudio de la psicologa del personaje, el desborde del temperamento que es la esencia de la personalidad, es lo que les da naturalidad a los actores, humanidad a las representaciones e impide que los intrpretes se conviertan en tteres, sobre todo cuando stos poseen condiciones suficientes para no dejarse manejar como marionetas, a las que si se les trunca uno de los hilos que les dan vida, se descuajaringan. Claro que, en este caso, la direccin tendra que escoger otros caminos.

Julin Soler es, y nadie lo pone en duda, un excelente director cinematogrfico, con escasa experiencia en direccin teatral. Su direccin... cinematogrfica de El hombre del paraguas no amerita reparos; le ayuda, incluso, la escena abierta, con dos escenarios, del teatro Arena, que permiti la construccin, con absoluta propiedad, de una sala inglesa de fines del siglo XIX. No le falta detalle a la escena, y si una cmara cinematogrfica estuviera lista para esta o aquella "toma", le resultara perfecta, con o sin actores. Teatralmente, la accin se desarrolla lenta, como reclamando este o aquel "corte" y, en ltimo trmino, un experimentado "montador". Con todo, es digna de elogio.

La interpretacin satisface plenamente, si tenemos en cuenta que casi todos los protagonistas son, antes que actores profesionales de teatro, elementos destacados del cine. Liliana Durn, la protagonista, que ha lucido tanto en pequeas interpretaciones en nuestro ecrn, no alcanza a habitar el difcil personaje confiado a su escasa experiencia cinematogrfica. Est fra, por mecnica; sus parlamentos carecen de matiz, por memorizados. Luce juvenil y bellsima. Carlos Navarro, arrogante galn de cine, no est an maduro para personaje de tal envergadura como es Gregory Black. Se muestra empeoso, pero sin dominar la naturalidad en el hablar; exhibe pobreza de matices y se mueve sin la flexibilidad que da el oficio. El joven actor Ignacio Retes cambi o as le fue puesto el personaje la severa y honda psicologa del viejo detective de Scotland Yard, y lo convierte en un "agente de la reservada" muy "abusado" y picarn. Hortensia Santovea se entrega llena de fe y voluntad a su personaje; no alcanza los tonos dramticos que la obra exige.

Qu lstima que esta pieza tan interesante, pero nada extraordinaria no est interpretada por actores profesionales! Si as fuera, estoy cierto que alcanzara incontable nmero de representaciones.