FICHA TÉCNICA



Título obra Orfeo en los infiernos

Autoría HÈctor Cremieux

Música Jacques Offenbach

Notas Comentarios y citas de crÌticas sobre el montaje en 1869 de Orfeo en los infiernos presentada comoLos dioses del Olimpo y como referencia de la introducciÛn del canc·n en MÈxico

Referencia Armando de Maria y Campos, Orfeo de Offenbach vuelve a Mxico. Hace 85 aos que lleg a nuestros escenarios el cancn. I, en Novedades, 4 mayo 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

Orfeo de Offenbach vuelve a Mxico. Hace 85 aos que lleg a nuestros escenarios el can can. I*

Armando de Maria y Campos

La repblica liberal haba arrinconado a los imperialistas. Pero desde Francia seguan llegando conquistadores, no invasores. Ms afortunado que Forey o que Bazaine, un judo nacido en Offenbach, pueblecillo alemn, conquist el corazn de Mxico con frvola meloda: el can can. Sucedi as. El maestro espaol Joaqun Gatzambide, de gira al frente de su compaa de zarzuela por la isla de Cuba, haba sido arrojado por la psima situacin poltica de la ltima colonia espaola, vindose precisado a refugiarse en Mxico. Gatzambide traa en su repertorio lo mejor de las ms recientes zarzuelas grandes espaolas, algunas de estas versiones casi literales, particularmente en las partituras, de los ms recientes xitos de la opereta bufa francesa. Entre stas se contaba el arreglo de Orfeo en los infiernos, la famossima opereta de Jacobo Offenbach, que haca cantar desde Pars a Europa entera.

Offenbach, cuyo verdadero nombre fue Jacobo Levy, compositor alemn naturalizado en Francia, cre la msica francesa ms frvola y honda a la vez que hubiera podido soar un msico nacido en Francia. Basta para que su nombre no se olvide nunca un nmero: el can can, que escribi para su Orfeo en los infiernos. Los espaoles acostumbraban traducir para su pblico los xitos franceses, y Orfeo en los infiernos se convirti en Los dioses del Olimpo. Una breve nota biogrfica de Offenbach as como algunos antecedentes de su Orfeo sern motivo de una crnica, en vsperas del reestreno ahora de esta deliciosa partitura, primera que har estremecer de frvola alegra el nuevo teatro Virginia Fbregas. Por ahora me limitar a evocar el escndalo y las discusiones que provoc el estreno en Mxico de Los dioses del Olimpo. Ocurri el suceso el 22 de junio de 1869, en la novena funcin del tercer abono de la compaa Gatzambide, en el teatro Nacional, y fue el primer gran triunfo del teatro lrico francs en Mxico. Toda la ciudad se aficion al can can; millares de espectadores acudan noche a noche al teatro de la calle de Vergara a celebrar la victoriosa entrada del can can. Entonces dictaba la crnica teatral en Mxico, desde su gran tribuna El Renacimiento, el maestro Ignacio M. Altamirano, y registr puntual en bellsima crnica que ahora exhumo cmo el can can de Pars triunf en Mxico.

"Los artistas escribe Altamirano, aunque careciendo de la chispa francesa, estuvieron felices, admirables. La (Elisa) Zamacois, como siempre; Aznar, soberbio en su papel de Plutn; hasta Carratal agrad al extremo de arrancar numerosos aplausos; el Congreso de los dioses hizo desternillar de risa al pblico; la linda corista que hizo el papel de Diana, estuvo encantadora; pero el triunfo grande, portentoso, sin rival, fue el que obtuvo Amalia Gmez, haciendo el papel de Juno, y que levant un pedestal en el gran teatro al can can. A poco ms, con una contorsin ms, el pblico electrizado habra dejado los asientos, habra corrido al proscenio y la habra paseado en triunfo por las calles. Difcil sera en otro gnero obtener una ovacin del pblico mexicano igual a la que obtuvo la Gmez con su talento cancanero. Y todava hay que advertir que las cancanras espaolas que bailan jaleos y gallegadas, no pueden nunca cancanear como las francesas.

"Cuando en Mxico se vea a una de stas, habr una revolucin. Por ahora preciso es conformarse con la Gmez, y ella ser desde hoy la artista predilecta de los mexicanos. La msica de Offenbach y el can can van a reinar como dspotas, y siempre que se pongan Los dioses del Olimpo o La bella Elena o Barba Azul,o cualquiera de las numerosas creaciones de ese compositor, el teatro estar lleno. La locura mayor que se aplauda en Pars, indispensablemente tendr acogida con el furor de la imitacin. Los que inventan son menos fanticos que los que imitan".

No se equivoc el ilustre Altamirano. Bien pronto el pblico mexicano se entreg a una irrefrenable pasin: bailar can can. Gatzambide se vio obligado a abrir un nuevo abono y por ms lucha que le hizo a su gnero espaol apara imponerlo en el gusto de nuestro pblico, como a la zarzuela espaola de entonces le faltaba la picante mostaza del can can, se vio precisado a alternar actos de las zarzuelas del repertorio espaol con aquellos de Los dioses del Olimpo en que se cancaneaba de lo lindo. Offenbach se haba hecho con su msica el amo de Mxico.

Para que no se crea que exagero recordar lo acontecido el beneficio de la tiple espaola Adela Serra. "Al presentarse la primera tiple de la compaa Gatzambide dijo en su crnica Altamirano el pblico la salud con una salva de aplausos y la premi con otra al concluir de cantar el Ave Mara de Gounod, que en verdad interpretaba a maravilla. Pero al aparecer la Amalia Gmez, que haca el papel de la vieja en La colegiala, no slo hubo una, sino varias salvas de aplausos y gritos, y bravos, y la locura, al grado de que Amalia no poda hablar de emocin. Se la saludaba como a una aparicin maravillosa, indicacin de que no se quera de la zarzuela precisamente el canto, sino el baile deshonesto, y no era msica cualquiera, sino la de Offenbach. La Zamacois, cuya voz era hermosa (tomaba parte en la funcin), apareca eclipsada por la Gmez, que no se puede negar que era simptica, pero que se hizo adorar tan slo por sus movimientos en el can can. La Gmez era la diosa de la poca, la actriz de moda. El can can haba destronado al arte dramtico: era lo nico que llamaba la atencin y al pblico a nuestros teatros y aun el modstisimo de Hidalgo, y los otros todava peores, ocurran en sus miserabilsimas funciones a anunciar que se bailaran entusiastas cancanes ejecutados, hasta tocar en grosera, por infelices bailarinas y bailarines de bajsima estofa, y que slo tenan de notable la deshonestidad y el descaro".

La historia de la introduccin del can can en Mxico est colmada de ancdotas, y es tan fecunda con sus repercusiones en la poltica, que forma pgina magnfica en la historia de nuestras costumbres sociales. Me propongo hacer una sntesis de ella con motivo de la nueva versin de Orfeo en los infiernos que inaugurar al nuevo teatro Virginia Fbregas.


Notas

* El autor escribi cuatro partes con este tema; las otras tres se publicaron en las siguientes fechas: 27 y 30 de mayo y 4 de junio de 1954.