FICHA TÉCNICA



Título obra Seis personajes en busca de autor

Autoría Luigi Pirandello

Dirección Charles Rooner

Elenco Augusto Benedico, Leonor Llaus·s, Anonio Passy, Luisa Rooner, JosÈ MarÌa de la Labra, Libertad Ongay, Luis LomelÌ, Alfonso Aranda

Escenografía Miguel Prieto

Grupos y compañías Teatro Universitario de la Ciudad de MÈxico

Espacios teatrales Auditorio del Seguro Social

Referencia Armando de Maria y Campos, Balance de interpretaciones de Seis personajes en busca de autor. IV, en Novedades, 20 abril 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

Balance de interpretaciones de Seis personajes en busca de autor. IV

Armando de Maria y Campos

La escasez de temas teatrales que llevar a la crnica dio ocasin a cronistas y columnistas metropolitanos a dedicar mayor atencin que la habitual a la reposicin de Seis personajes en busca de autor de Pirandello. En el mismo pozo he cado y, por eso, contino y termino comentando el tan comentado estreno para estas generaciones, de la pieza sin par del maestro siciliano, premio Nobel.

Pocas veces se ocup la crnica habitual con tanto inters de la interpretacin que a Seis personajes diera el grupo de actores, la mayora de ellos no profesionales, que reuniera Rooner, algunos de ellos discpulos suyos, o hechura suya reciente y, por lo mismo, con las caractersticas, errores o virtudes, del empeoso y constante meteur en scene. Se le reprocha a Rooner su falta de conocimiento del idioma castellano que, intil es decirlo, no es el suyo, no sin falta de razn, como se ha hecho ya con Seki Sano, Andr Moreau o Fernando Wagner, ahora con Alan Lewis. As sera mientras estos caballeros acten como directores de teatro entre nosotros o en cualquier lugar de Amrica donde se hable el castellano tradicional. La pronunciacin mexicana no ser nunca perfecta bajo la direccin de Rooner, Sano, Wagner, Moreau o Lewis. Ellos hacen lo que pueden y, a veces, los actores les ayudan. El mal viene de atrs y, por lo que a ellos se refiere, no parece tener remedio. A otra censura, pues. Muchos quisiramos que Gmez de la Vega, eminente director mexicano que habla y ensea espaol perfecto, dirigiera a todos los nuevos actores, pero esto no es posible, como est en la conciencia de muchos; conformmonos, y ya es bastante, con los directores que saben bien su castellano, como Gorostiza, Aceves y Novo, citndolos en el orden en que se sentaron en la silla del director, pero que no pueden dirigir en todos los teatros, porque tienen los suyos.

Rooner ha hecho un buen actor de Augusto Benedico, que actu en un principio bajo las rdenes de un director espaol de larga ejecutoria, Rivas Cherif. Benedico es un actor que dice con claridad y acta con hondura. Para muchos es un comediante montono, l mismo siempre, porque no hace un "tipo" de cada personaje que habita: porque no se caracteriza pelucas, bigotes, barbas, cejas tapndole las facciones como era habitual en los actores del siglo dcimonono. Lo cierto es que conocindole su director como le conoce, le da personajes que entre s se parecen, de lo que resulta que el actor da la impresin de ser el mismo. Claro que el seor Benedico repite sus gestos y no posee que digamos una gran variedad de movimientos con las manos, particularmente con la derecha, que frecuentemente insiste en idntico ademn aquel de llevarla a la frente y cerrar los ojos, pero ni una sola vez deja de estar dentro del personaje que se le confa... segn su modo de verlo y sentirlo, con el que hay que conformarse. En Seis personajes realiza un Padre tal vez demasiado teatral (excesivamente actor, dira para ser preciso); un poco a la italiana, siempre en dramtico. Lo dijo con emocionada claridad.

La bella y atractiva Leonor Llauss compuso una Hija soberbia en la primera parte de su actuacin, y equivocada, por exceso de actitudes y "descoco" en la segunda, en la que no alcanz el clmax dramtico necesario a tan difcil personaje. Cuatro interpretaciones he visto a la Llauss, y en esta ltima nada queda de aquellos resabios de Un alfiler en los ojos o de Paloma. En Seis personajes Leonor es una actriz. Antes no lo era. Como actriz debe juzgrsele y desear que logre imprimirle a su voz lamentablemente ronca mayor juego de matices. Tengo para m que hasta las escenas anteriores que reproducen su encuentro con el Padre en la tienda de modas de Madame Pace, est excelente. Luego, excedindose en el aspecto cnico, se deja arrastrar por su afn de lucir sus indiscutibles encantos fsicos.

Otra gran actuacin es la de Antonio Passy en el Director. la considero perfecta por su naturalidad de movimientos y por la intencin que el joven y ya gran actor pone en cuanto dice. Llega al palco escnico con una larga, sufrida y fecunda experiencia de teatro por televisin que yo he seguido paso a paso y que le ha dado esa difcil naturalidad o difcil facilidad que si bien en ocasiones es don de Natura, tambin representa larga paciencia, observacin y estudio. Passy tiene delante un largo, profundo porvenir como actor de asombrosa ductilidad para interpretar los ms variados tipos.

En seguida, ocupan lugar de honor, por su cuidada interpretacin, por cierto en dos pequeos papeles episdicos, Luisa Rooner en la Primera Actriz y Jos Mara de la Labra en el Primer Actor. Se lucen como tales, porque en el teatro real eso son la Rooner y Labra, primera actriz excelente, primer actor para los que no tiene secretos el arte de representar. Los dos estn por encima de sus respectivos personajes. Al lado de estos experimentados comediantes se deja ver, por cuidada y bien compuesta, la interpretacin de Madame Pace, por Libertad Ongay, que luce talento y desparpajo.

El resto tiene escasa ocasin de dejarse ver por pblico y crtica. Sin embargo, lo logran Luis Lomel el Hijo humano, apasionado cada vez que interviene, y Alfonso Aranda el Muchacho, que, sin hablar, sostiene el drama de su personaje con slo la dramtica intencin de la mirada. Los dems personajes fueron confiados a incipientes actores o alumnos de escuelas de teatro, y ninguno desentona en el cuadro de esta actuacin tan difcil de entonar porque flucta entre lo ficticio y lo verdadero, entre el drama de los "seis personajes" y la farsa que no pueden dejar de vivir, ni frente al drama, los actores de cualquier farndula del mundo.