FICHA TÉCNICA



Notas Comentarios sobre los acrÛbatas indÌgenas que llevÛ CortÈs a EspaÒa

Referencia Armando de Maria y Campos, La acrobacia y la maroma entre los aztecas. III, en Novedades, 4 abril 1954.




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Novedades

Columna El Teatro

La acrobacia y la maroma entre los aztecas. III

Armando de Maria y Campos

Abundaban los acrbatas y maromeros a lo largo de los primeros aos de la Conquista, cuando se reconstrua la gran ciudad azteca. El padre Mariano Cuevas, en su Historia de la Iglesia en Mxico, refiere cmo vivan los acrbatas volteadores y trepadores, se llamaban aztecas. "E a los que se estn en su pura simplicidad les venden (los espaoles) trompas de Pars, cuentas de vidrio, cascabeles y otras burleras, y por ello les dan muy buenos rescates, e oro u plata donde lo alcanzan; pero con este sentido tambin se podran llamar brbaros a los espaoles, pues hoy en da aun en las ciudades muy bien regidas, pblicamente se venden espadillas, e caballitos, e pitillos de latn, y culebrillas de alambre, y palillos de cascabeles; e vienen muchos extranjeros con ello, de sus tierras e con otras invenciones de matachines e de tteres e volteadores e trepadores, e perrillos que bailan, e andan pblicamente cantando egipcios la buena ventura e jugando a la correhuela, e con otras nieras con que sacan todos estos chocarreros no poco dinero, e andan so color de ser ciegos a ser en las plazas, plticas, e se junta mucha gente vulgar a los or, e venden muy bien tras esto las coplas que han hecho imprimir".

Cuando "con magnficos esplendores de prncipe" se prepar Hernn Corts para su viaje a las Hibueras o Higeras, no descuid nada que pudiera hacerle grata la expedicin, que tan desastrosa result y para que le divirtieran en el aburrimiento indudable de las de seguro largas jornadas, el conquistador llev tres halconeros: Perales, Garca Caro y Alvarez Montas; muy competentes msicos de chirimas, de sacabuches y de dulzainas, un diestro volteador y otro titiritero...".

Y cuando regres a Espaa, en la cima de su gloria y podero, tambin agreg a la regia comitiva no pocos acrbatas aztecas. Puntuales historiadores dan tantos pelos y seales que no cabe duda la importancia que tuvieron en aquella poca los cirqueros indgenas, o acrbatas, a los que sigo dando este nombre, desconocido entonces en Amrica, por convenir mejor a la claridad de esta crnica.

El primer historiador coetneo de Corts que menciona el hecho acrobtico es, tambin, Bernal Daz del Castillo. Describe el gran cronista los preparativos del viaje de don Hernando: "...y ya tena allegadas muchas aves de las diferenciadas de otras que hay en Castilla, que era cosa de ver, y dos tigres, y muchos barriles de liquidmbar, y blsamo cuajado, y otro como aceite, y cuatro indios maestros de jugar el palo con los pies, que en Castilla y en todas partes es cosa de ver, y otros indios grandes bailadores, que suelen hacer una manera de ingenio que al parecer como que vuelan por alto bailando (se refera Bernal al juego de El Volador) y llev tres indios corcovados de tal manera que era cosa monstruosa, porque estaban quebrados por el cuerpo y eran muy enanos, y tambin llev indios e indias muy blancos, que con el gran blancorno vean bien".

Corts desembarc en Palos, despus de una navegacin de cuarenta y tantos das. "Traa consigo relata Salvador de Madariaga en su estupenda biografa de Corts una especie de exposicin flotante de curiosidades de la Nueva Espaa, inanimadas, animales y humanas; de liquidmbar y blsamos extraos hasta pjaros exticos, desde enanos y titiriteros que con los pies hacan dar vueltas a un bastn con rapidez asombrosa. Oro en barras, vajillas, joyas, piedras preciosas de tamao inaudito, talladas con increble artificio, mantas y otras piezas de algodn, plumas u objetos de plumera y esplendentes atavos de magnfico y brbaro aspecto. Venan tambin en su squito magnates indgenas, entre ellos un hijo de Moctezuma, uno de Mexiaxcatzin y uno de Xicotncatl". De Palos y aprovechando que el emperador Carlos V se hallaba de viaje de Madrid a Monzn, Corts se traslad a Guadalupe, a rezar novenas a Nuestra Seora de Guadalupe la espaola, y mientras cumpla con estos deberes religiosos, como auxilio espiritual para su entrevista con el emperador, con el propsito de congraciarse con altas damas de Corte, entre ellas doa Mara de Mendoza, y la seora su hermana, doncella con la que estuvo a punto de casarse el conquistador, "mand refiere Bernal Daz del Castillo a los indios maestros de jugar el palo con los pies, que delante de aquellas seoras les hiciesen fiestas y trajesen el palo de un pie a otro, que fue cosa que contentaron y aun admiraron de verlo".

Tal vez otro da pegue la hebra de este relato maravilloso sobre acrbatas indgenas.