FICHA TÉCNICA



Notas Comentarios del autor sobre los acrÛbatas indÌgenas en la Nueva EspaÒa

Referencia Armando de Maria y Campos, La acrobacia y la maroma entre los aztecas. II, en Novedades, 26 febrero 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

La acrobacia y la maroma entre los aztecas. II

Armando de Maria y Campos

Una lmina la 5a. del Cdice Durn, Tratado 3o. copia otro juego acrobtico de los aztecas que sigui practicando despus de la Conquista y que a la fecha figura an en muchas verbenas de Europa y de la Amrica espaola. En el mes de Xocotlhuetzi, levantaban un palo cilndrico en el patio del gran teocali, y en la extremidad superior del palo ponan flores y un ave al natural, o materias alimenticias, o un chimalli o un escudo de guerra y flores. El palo era fuertemente engrasado y se bailaba abajo antes de dar principio el juego, que consista en subir por aquel palo, y en llegando a la cumbre tomar las flores y bajar con el ave y el escudo de guerra como trofeos. Claro que no todos lo conseguan y con los repetidos intentos de subir la grasa se untaba finalmente al palo y cuando los indios iban llegando a la cumbre, se deslizaban para abajo, rpidamente, entre las risotadas y burlas de los espectadores. Luego, stos hacan caer el palo.

El padre Landvar recoge en su maravilloso Rusticatio mexicana una sabrosa crnica ocular de este divertido juego acrobtico azteca.

"Sustituye el pueblo este se refiere al madero que se usa en el juego "El Volador" y desea ardientemente celebrar el espectculo con homricas carcajadas. Es decir, que tan pronto como el hbil carpintero labra y cepilla con el yerro un pino y lo hubo alisado hasta la perfeccin, unta profusamente de espeso sebo el pulido tronco, hasta tanto que ensebado todo alrededor, comience a brillar. Entonces se endereza en medio del crculo el pulido pino de reluciente corteza, colocando en el extremo de la punta una copa repleta de dineros. Mas no lo asir el ansioso vulgo, sin que antes con titnico esfuerzo, trepe al maligno pino y con sus manos arranque la hincada copa.

"De aqu que muchos, haciendo uso de maa y fuerzas intenten con varios esfuerzos despegar al madero de sus bienes. Este cie las vacilantes piernas de retorcidas sogas, para as asegurar las firmes plantas en el ensebado madero. Arma aquel ambas manos de agudos clavos e hincndolos en la superficie del embadurnado tronco, levanta con gran trabajo los miembros que resbalan. Mas apenas habiendo con presurosa rodilla trepado por una pequea parte del aoso pino, se anima con vana esperanza, cuando de pronto ambos, frustrados sus deseos, resbalando del alto tronco viene a tierra. La turba da gritos de alegra, prorrumpe en estruendosas carcajadas y excita a los ya rendidos a que intenten de nuevo recorrer el enojoso camino por el vergonzoso amor del exorbitante logro. Con titnico esfuerzo se precipitan ellos con nuevo nimo, meditando muchas y temiendo un infortunio.

"Mas habiendo muchas veces con deplorable desgracia cado, ambos desisten de sus proyectos. Pero tal vez entre en el juego algn mozuelo con tan resuelto empeo y aprieta con sus brazos el madero, de arte que arrebata de la punta la copa. En cuyo caso, los escaos todos aplauden al esforzado vencedor, magnifican su nombre y lo colman de alabanzas".

Entre las diversiones pueblerinas durante "la maroma", en algunos lugares ha quedado la costumbre anual, por junio, de erigir en las calles o plazas un palo ensebado, con ropas y objetos de valor en la cspide, haciendo la diversin del pueblo quienes intentando subir asidos al palo, resbalan rpidos hacia abajo.

En Espaa lleg a ser popular este juego acrobtico de origen azteca, y all se le conoci por "cucaa"; en Amrica se el nombra ahora "palo ensebado". El autor de sainetes espaoles Carlos Arniches lo hace figurar en el ltimo cuadro de su zarzuela El pobre Balbuena, que an es de repertorio en los teatros de Espaa y de Amrica.

Muchos otros juegos acrobticos aztecas perduran hasta nuestros das, como el llamado de "Las Aspas", que describen Ramn Mena y Juan Jenkins Arriaga en su libro Educacin intelectual y fsica de los nahuas y los mayas.

"Todava hace veinte aos en los pueblos indgenas haba dicen este juego, consistente en dos postes verticales de dos metros de altura y a igual distancia uno de otro soportando un eje terminado en cada extremo por una cruceta en forma de X tambin de madera y a la que se sujetaba un danzante en cada una, tocndose pies y manos y haciendo girar aquel extrao instrumento determinado nmero de veces".

Los conquistadores espaoles quedaron maravillados de la habilidad acrobtica de los aztecas y la incorporaron a sus diversiones, haciendo que formara parte de sus cortejos y procurando que en sus fiestas no faltara la presencia de los acrbatas aborgenes.

Bernal Daz del Castillo, primer cronista de la Conquista, que la escribi da a da, suceso a suceso, se refiere constantemente a las "habilidades" de los naturales. En efecto, a fines de octubre de 1524 en que Corts emprendi su marcha a la Hibueras, llevaba en su squito, dice Bernal, "cinco chirimas y sacabuches y dulzanas y un volteador y otro que jugaba de manos y haca tteres...".