FICHA TÉCNICA



Título obra Juan JosÈ

Autoría JoaquÌn Dicenta

Dirección Enrique Rambal

Elenco Enrique Rambal, JosÈ Mora, Manuel SantamarÌa, Mercedes Rambal

Espacios teatrales Teatro Cervantes

Productores Enrique Rambal

Notas Obra que clausura la Temporada de Comedia y Melodrama del teatro Cervantes

Referencia Armando de Maria y Campos, Reposicin de Juan Jos de Joaqun Dicenta, por Enrique Rambal, en Novedades, 24 febrero 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

Reposicin de Juan Jos de Joaqun Dicenta, por Enrique Rambal

Armando de Maria y Campos

El notable e incansable actor de abolengo Enrique Rambal, hijo, dio por concluida una breve temporada de comedia y melodrama en el teatro Cervantes, enclavado en la populosa barriada de Salto del Agua y Nio Perdido, de tradicin teatral ciudadana, puesto que a unos pasos del Cervantes, en la misma calle, por el lado del Salto del Agua, estuvo durante mucho tiempo uno de los centros ms populosos y ms populares de espectculos, el Bao del Jordn, en cuyos patios nunca falt las tardes de los domingos y das festivos la mxima trada con que el pueblo gustaba divertirse: circo, maroma y teatro.

Para cerrar su temporada de melodramas, durante la que puso desde Chucho el Roto, drama popular mexicano, hasta El conde de Montecristo, pasando por El calvario de una madre, eligi Rambal una de las ms notables piezas dramticas del teatro espaol contemporneo, aunque no mucho, puesto que data de 1895, Juan Jos, que cubri gloriosa etapa de representaciones en el ancho mundo de habla espaola, hasta mucho ms alla de la muerte de Dicenta, que ocurri el 20 de noviembre de 1917. El gran dramaturgo y periodista espaol haba nacido en Calatayud de Zaragoza, en Aragn, en 1863. Cinco o seis aos antes de la muerte de Dicenta, entre 1912 y 1913, recuerdo haber visto por primera vez el Juan Jos al gran actor espaol Miguel Muoz. Despus se lo vi a dos grandes comediantes tambin espaoles, Joaqun Coss y Julio Taboada, y a dos muy notables artistas mexicanos, Ricardo Mutio y Andrs Chvez. Siempre me impresiono profundamente, y tratando de evocar emociones lejanas, fui el domingo al Cervantes a ver a Rambal hacer el Juan Jos de Dicenta, drama de tan profundo saber socialista, que estuvo a punto de convertirse en Espaa y en Amrica en representacin obligada cada 1 de mayo, como el Tenorio el 2 de noviembre.

Extraordinaria y pintoresca la vida desventurada, muy de bohemio de entresiglo, de Joaqun Dicenta. Hurfano de padre lleg a Madrid, de Aragn, para seguir la nica profesin posible entonces para quien senta inclinacin por las letras: el periodismo. Pero Dicenta, si bien se entreg de lleno a escribir para los peridicos, tambin hizo la bohemia ms absoluta. Como periodista fue republicano, y como gust del vino y los amoros, tuvo que escribir sin reposo alguno dramas y zarzuelas. Como dramaturgo fue defensor de la justicia en todos los postulados sociales. En sus obras bulle la pasin, rebosa un ansia de justicia, y como su estilo es pujante, sus personajes alientan un calor humano profundamente realista.

Estren Juan Jos el ao 1895, por cierto con un interprete extraordinario, Emilio Thuillier; su produccin ms famosa, xito pleno, en la que se llevaba por primera vez al teatro de Espaa el drama social, con extraordinaria sinceridad, realismo y energa. Juan Jos le dio renombre universal porque fue traducido inmediatamente y estrenado con aplauso en Alemania, Francia, Inglaterra, Italia y Portugal, y aun en pases ms distantes y ms fros a las pasiones tumultuosas entre socialistas como Holanda y Dinamarca. Juan Jos es el drama de la pasin, tambin de los celos y de la ignorancia, porque el protagonista es analfabeto sin culpa suya; es de efectismo fcil y de una dramaticidad dura, libre desde luego, de la retrica y el amaneramiento etchegarayanos, tan arraigadamente hincados en el gusto del pblico espaol de fines de siglo. Dicenta escribi Daniel, drama social sindicalista y El seor feudal, melodrama que tambin cala en los problemas sociales de su poca. En El lobo, ya ms reciente, puesto que su estreno ocurri en 1913, lleva la accin a un penal, y logra un melodrama primario por su concepcin y su tcnica.

Recuerdo en mis primeras lecturas de asuntos de teatro el libro de Andrs Gonzlez Blanco Los dramaturgos espaoles contemporneos, publicado en noviembre de 1916. Me hallaba en plena curiosidad literaria, y anotaba al margen los libros que iba leyendo. En ste de Gonzlez Blanco, que an conservo subray este prrafo: "Si hay un dramaturgo que represente crudamente el alma del pueblo espaol, ese es Dicenta. Y si hay alguno que haya sabido expresar esta alma popular con arte soberano, ese es Dicenta tambin. En vano se nos quiere representar al autor de Juan Jos como un adulador de los bajos instintos de la plebe, incapaz de sentir el arte superior y exquisito; hay arte y mucho arte en Dicenta y hay, sobre todo, un claro fulgor de humanidad, un reflejo de ese gran arte que han realizado los Zol, los Balzac, los Tolstoi. Se podra repetir ahora este juicio, y nos dara la razn el pblico, que contina sintiendo a Dicenta en lo ms profundo de su alma.

Qu emocin tan profunda ver el teatro Cervantes del Salto del Agua, concurrido por un pblico, espeso y municipal como dira Daro, entregado a la accin de Juan Jos, siguindola con exclamaciones y comentarios, aplaudiendo al final frentico de emocin y de sorpresa! Y cmo goza el cronista de buena fe disfrutando un teatro de accin directa, colmado de dramticos recursos, construido con arquitectura sencilla y hablado en lenguaje grfico y cargado de sinceridad! Y qu espaol!

La interpretacin que Rambal le dio a Juan Jos fue la de un actor que sabe a maravilla su oficio y que no se sale, ni pretende hacerlo del gnero a que pertenece esta honda, siempre actual, pieza dramtica del teatro peninsular. El notable y veterano actor Jos Mora hizo tambin un magnfico personaje del Andrs, compaero de andamio de Juan Jos, y muy bueno estuvo Manuel Santamara en el Cano, compaero de presidio del desventurado amante de Rosa, la costurera casquivana, a la que no supo darle calor la bella Meche Rambal. La escena, aun modesta y pobretona dio, sin embargo, la impresin de lo que sera aquel Madrid de fines del siglo XIX.