FICHA TÉCNICA



Notas Comentarios del autor sobre el acto ìEl Voladorî de los ÌndÌgenas nahuas y totonacas, a partir de una estampa de Clavijero

Referencia Armando de Maria y Campos, La acrobacia y la maroma entre los aztecas. I, en Novedades, 6 febrero 1954.




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Novedades

Columna El Teatro

La acrobacia y la maroma entre los aztecas. I

Armando de Maria y Campos

Los aztecas o nahoas practicaban la acrobacia. Son numerosos los testimonios de historiadores aborgenes y peninsulares que lo certifican. De valor impasible y de habilidad portentosa, increble, practicaban diversos y difciles juegos de autntica acrobacia.

Uno de los ms antiguos juegos acrobticos de los aztecas es el conocido con el nombre de El Volador, interpretacin castellana de la palabra Teocuahpatlaque, formada de Dios, o sagrado, y Patleque, "los que vuelan alrededor". Es de advertir que el historiador Clavijero denomina a este juego "los voladores", y no el volador, segn despus se le ha venido llamando.

Todava en poblados indgenas nahuas y totonacos existe el juego de "los voladores", o bien del "volador". El instrumento es ahora uno solo y de otra guisa que aquel de los indgenas precortesianos.

Una estampa tomada de la primera edicin italiana de Clavijero, representa la manera antigua de ejecutar el valeroso juego.

Todava en Tepoztln, no lejos de Cuernavaca (nahuas), y en Papantla, Ver., (totonacos), existe un juego de los voladores, y en este ltimo lugar las ceremonias de escoger el rbol en el bosque y llevarlo a rastras al pueblo; la "curada", que consiste en descortezarlo y engrasarlo, y la ereccin del mismo, que recuerda el Panquetzaliztli de los Cdigos, son remembranzas rituales.

Escogido el rbol alto, fuerte, de nogal o de zapote, es derrumbado y con largos bejucos es atado y llevado por 400 500 indgenas entre algazara indescriptible hasta el sitio elegido. Comnmente la altura es de 11 metros y el dimetro de 25 centmetros; una cruz griega de madera fuerte es unida al tronco con grueso pivote (ahora de metal), de manera que la cruz gire con facilidad. Al extremo de cada brazo de la cruz es atada una cuerda que baja hasta donde alcanza un individuo a meter la pierna en una laza o en un mecapal. Los individuos son cuatro y emprenden carrera siguindose, y al hacerse el contrapeso se levantan y giran a regular altura hasta que los jugadores se cansan. Tal es el juego de nuestros das, que de lo antiguo conserva el poste vertical, la cruz o nahui olln y los cuatro jugadores, por los solsticios y equinoccios.

Segn la estampa, el poste est sobremontado por un capacete y ms abajo la cruz encerrada en cuadro; entre el capacete y la cruz estn enrollados en espiral las cuatro cuerdas de manera que la punta de cada una baje o un lado del cuadro y pase por un agujero y de all a la cintura de cada "volador" que con alas grandes de nade y de guila se lanzaba imprimiendo movimiento al aparato de tal modo que cada uno desarrollaba trece vueltas y llegan al suelo a un mismo tiempo, haciendo un total de 52 vueltas, nmero de aos del ciclo.

Los brazos de la cruz representan los cuatro puntos del sol. En el capacete un hombre de pie con bandera o tamboril dirige el juego y durante el mismo un hombre pasa de una a otra por las cuatro cuerdas.

Para subir a la cruz y al capacete, los jugadores tienen una escala por completo indgena de cuerdas o de bejuco, que son lanzadas iguales atadas a lo largo del poste para meter los pies y las manos.

El smbolo es el tiempo que "vuela"! y el curso de los aos que se suceden sin alcanzarse.

El juego era muy peligroso porque frecuentemente se rompa el poste, daban los voladores de cabeza contra l o caa del poste el director del juego.

El padre Landvar dedica en su Rusticatio mexicana floridos prrafos a describir el temerario acto de "El Volador". "Trepan velozmente al cuadrado puesto arriba dice cuatro elegidos entre lo ms granado de la gente moza, vestidos todos galantemente, y se sitan los unos en frente de los otros, hasta el momento de que los amarren con retorcidas sogas. Mas tan pronto como cada uno de ellos se siente atado con las maromas, suspendido por la cintura, de un salto se vuelven precipitados sobre la tierra. Luego gira la mquina y desarrollando con el bgido cilindro las enrolladas cuerdas, soltando soga fuerza a los voladores a dar alrededor por los aires lunadas vueltas y a enlazar crculos inmensos. Entonces agitan el aire con los pies y pulsan con sus manos los sistros y resuenan en los escaos nutridos aplausos, hasta que el impetuoso movimiento arroja al suelo, vacilantes las rodillas, a los rendidos completamente aflojadas las bridas".


Notas

* La segunda parte de esta crnica se public el 26 de febrero de 1954. El tema tambin se trata en la del 23 de enero de 1954.