FICHA TÉCNICA



Título obra La rebeliÛn de los colgados

Notas de autoría Bruno Traven / autor de la novela homÛnima; Seki Sano / adaptaciÛn teatral

Dirección Roberto Baillet

Elenco Celio LÛpez, Rodolfo Ochoa, Margarita Rubalcava, Amado Zumaya, Manuel Barros, Ignacio Acosta, Rafael Ruiz, JosÈ Isabel Orozco, Carmen V. de Santill·n

Espacios teatrales Auditorio de la SecretarÌa de Recursos Hidr·ulicos, Paseo de la Reforma 69

Notas El autor comenta tambiÈn sobre la inconformidad de los premios de la AgrupaciÛn de CrÌticos de Teatro y su discusiÛn con Antonio MagaÒa Esquivel

Referencia Armando de Maria y Campos, La rebelin de los colgados, adaptacin de la novela de Bruno Traven, por aficionados. Una reclamacin sin importancia, en Novedades, 21 enero 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

La rebelin de los colgados, adaptacin de la novela de Bruno Traven, por aficionados. Una reclamacin sin importancia

Armando de Maria y Campos

Si alguien quiere saber con certeza qu es un teatro experimental entre nosotros, que acuda una de estas noches al llamado auditorio de la Secretara de Recursos Hidrulicos en los stanos de este ministerio, Paseo de la Reforma, 69 a presenciar las representaciones gratuitas por el grupo teatral de esta Secretara, de la pieza dramtica en tres actos y veinticuatro cuadros, La rebelin de los colgados, adaptacin de la novela de Bruno Traven. Todo en ese local, obra e intrpretes, resulta un interesante, impresionante experimento.

Los actores no son actores. Todos cuantos intervienen en la representacin pertenecen a la nmina de empleados o trabajadores de esa Secretara el programa aclara que entre ellos figuran modestos conserjes, que ensayan y representan en horas extraordinarias a su trabajo. Acta como director un entusiasta discpulo del director japons Seki Sano, y la versin escnica de la novela de Traven se debe al propio seor Sano, quien rompi los moldes tradicionales barajando pasajes indispensables y trascendentales de la novela, reunindolos en tres grupos (primer acto ocho escenas; diez para el segundo, y seis para el postrero), algunas con duracin que no excede de un minuto estricto. Puro experimento, que sigue el espectador con inters creciente. Las paredes sirven de decorado, y trastos elementales mesas, sillas, troncos de rbol, un mostradorcillo visten las escenas. Tampoco hay telones entre una y otra, y los cambios se hacen a base de breves, dramticos oscurecimientos. La luz juega papel importante, y, finalmente, los actores salen y entran a escena usando las escalerillas laterales del escenario que comunican con el lunetario. Puro, impresionante experimento teatral.

La adaptacin teatral de La rebelin de los colgados ya fue presentada en pblico, en 1941, en el auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas. Ahora, la presentacin ha sido superada. Y tambin la interpretacin, que resulta de una conmovedora naturalidad. Veintisis empleados y trabajadores intervienen en la accin. Sera de justicia consignar la nmina completa. Dnse todos por citados, pero como algunos lucen o destacan ms, a stos s hay que mencionarlos: Celio Lpez, Rodolfo Ochoa, Margarita Rubalcava, Amado Zumaya, Manuel Barros, Ignacio Acosta, Rafael Ruiz, Jos Isabel Orozco y Carmen V. de Santilln. La direccin de Roberto Baillet mantuvo el ritmo dramtico de la pattica accin caracterstica del novelesco e histrico asunto que Traven llev a su creacin maestra, La rebelin de los colgados.

Horas despus de haber concurrido a la primera representacin de la pieza Traven-Seki Sano, asist a una reunin social en honor de un grupo de periodistas y para anunciar oficialmente la inauguracin de inminente temporada teatral, y en ella encontr a colegas en esta amarga y apasionante actividad de comentarista teatral. Entre bocadillo y jaibol salt el tema de la inconformidad, punto menos que unnime, por el resultado de los premios teatrales 1954. Ratifiqu ante quienes pudieron orme que no tuve parte ni mal-arte en dicha reparticin. Y como estuvieran presentes en el grupo los colegas Mota y Magaa Esquivel, dije a ambos que para el futuro haba que hacer las cosas con mayor sentido de responsabilidad, y que para ello era preciso contar con presidente de la Agrupacin de Crticos de Teatro con antecedentes, solvencia, serenidad y probado amor al teatro. Y poniendo mi carta bocarriba, dije que tengo el propsito de constituirme en propagandista de una planilla que encabezara don Fernando Mota.

Salt como vbora a la que pisan el cascabel, el colega Magaa (que funge, por autodeterminacin, como presidente de la zarandeada Agrupacin), para decir: Pues yo ya tengo "mi" presidente, que ser el que salga electo; persona de reconocida competencia y que tiene a su alcance un magnfico instrumento de publicidad... Quin?, pregunt curioso: El director de El Redondel, don Alfonso de Icaza. No es ningn error declar; me parecera el mejor, si no se contara con Fernando Mota. El seor Icaza, famoso crtico taurino, es un viejo aficionado al teatro, y slo lamento que no crea en el teatro experimental, al que nunca coment en su gran semanario... El director Vctor Moya, que escuch este dilogo, se retir, discreto a la primera oportunidad.

Quin me haba de decir que horas despus el seor Magaa crtico de El Nacional y de Tiempo haba de volcar por mi telfono privado la mas variada, pintoresca y virulenta coleccin de sapos y culebras! Si hasta lleg a amenazarme con romperme el medio rostro que ha querido respetar la parlisis traidora que me atac hace ms de medio ao! No esperaba la agresin verbal. Son el telfono: una voz dijo llamarme de parte de Novedades, y result ser la fingida, despus desembozada del presidente de la Agrupacin de Crticos de Teatro, reclamndome porque haba tenido el valor de declarar que nada tuve que ver con la reparticin de premios, la noche en que los crticos adictos al seor Magaa distribuyeron recompensas correspondientes al ao ltimo, ignorando que a lo largo de l, el eminente Alfredo Gmez de la Vega dirigi y actu La muerte de un viajante, que Usigli estren Funcin de despedida, y que se revelaron dos futuras grandes actrices mexicanas, Maricruz Olivier y Mara Teresa Armendriz, etc.

Arroj la bocina a la alfombra, pero seguan saliendo de ella sapos y culebras. Al fin, la voz se apag. Pero qued en pie el anuncio de una escena teatral con un agresor al alba de la sorpresa y una misma, que no ser a la defensa. Qu razn tienen algunos de pisar a la crtica de teatro mexicana en general!