FICHA TÉCNICA



Título obra El cielo prometido

Autoría Jorge A. VillaseÒor

Dirección Dagoberto de Cervantes

Elenco Magda Haller, MarÌa Gentil Arcos, ConcepciÛn Gentil Arcos, Magda Donato, Tara MacNair, Xavier Loya, GarcÌa Gonz·lez

Escenografía Esteban Marco

Productores Instituto de la Juventud Mexicana

Referencia Armando de Maria y Campos, El cielo prometido de Jorge A. Villaseor, presentado por el Instituto de la Juventud Mexicana, en Novedades, 1 diciembre 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

El cielo prometido de Jorge A. Villaseor, presentado por el Instituto de la Juventud Mexicana

Armando de Maria y Campos

Sorprender al curioso que se anuncie un "juguete mexicano" como "no apto para periodistas", pero mayor sorpresa causar conocer los motivos que tuvo el autor para clasificar en esa forma su produccin teatral, que presenta al pblico aficionado al teatro el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana. El autor de El cielo prometido, juguete mexicano en tres actos que "pueden" (sic) ser verdad, asegura que: "considerando que jams ha sido de inters periodstico el exponer pblicamente los anhelos y los sueos de la juventud cuando stos no han llegado a cristalizar en realidades, he llamado a mi obra El cielo prometido no apta para periodistas, ya que no constituye su mensaje una noticia especfica y porque creo firmemente que en el futuro debe ser motivo de estudio y de preocupacin para aquellos que deben orientar a nuestra juventud". Y con esto, el curioso lector o candidato a espectador menos sale de dudas.

El mundillo teatral el nuestro anda revuelto. Esto no cabe dudarlo. La realidad, madre nuestra, nos ofrece a diario una nueva sorpresa. Vivimos entre el cerrojazo y la apertura: la inauguracin y la clausura. Los ejemplos estn en la mente de todos. Como Fausto, merced a pociones y linimentos decorativos, las salitas de los teatros de cmara y bolsillo, recobran de sbito una esplendente juventud. Los comediantes profesionales o llamados experimentales prefieren ser cabeza de ratn a cola de len. Discretas medianas alzan bandern de enganche y congregan en su torno a otras medianas de menos probada discrecin; bien pronto stas repetirn el juego y se rodean de otras medianas an de menor talla. As llegamos, por depauperacin o degeneracin paulatina, a la compaa liliputiense. Cuando menos lo esperamos, vsperas de que entre diciembre, mes malo si lo hay para nuestro teatro por "posadas", balances, fin de presupuestos y Navidad, se abre un teatro, vuelve a nuestra escena una gran actriz profesional y se estrena una obra de un autor primerizo. Y no as como as: el Instituto de la Juventud Mexicana, organismo oficial piloto de nuevas generaciones, resulta empresa, presenta al nuevo autor, y convoca al pblico que pasa.

El autor es el joven Jorge A. Villaseor y la obra con que lo presenta el Instituto de la Juventud no es la primera suya que sube a la escena. Es la segunda, aunque parece la primera. Se anuncia como "juguete", trmino inventado por los autores espaoles para justificar que lo que presentan en uno o ms actos no llega a comedia. Entretenimiento, travesura, cosa sin mayor importancia; los personajes no tienen necesidad de ser reales; basta con que se acerquen un poco a la realidad, y el asunto debe ser, por lo menos, viable. No debe exigirse, pues, mucho, ni a autor, ni a actores. Pero qu pasa cuando el autor se tira por lo alto y fija su objetivo en planos filosficos? Esto ocurre con la pieza, notoriamente inmadura, de Jorge A. Villaseor. Renuncio a relatar el argumento, por incongruente, a veces incoherente. El primer acto con trazos de sainete, promete si no el sainete, a lo menos el juguete anunciado. Pero el juguete, el sainete, la obra toda, y los personajes, ninguno identificable en la estricta realidad, se le van de las manos al joven autor, que zurce y zurce escenas con dilogos a veces ingeniosos, artificiales como quienes los hablan, que conducen forzosamente la accin por donde al autor le conviene para su propsito final, no desechando ningn recurso manido, sobado el de las tres tas del protagonista; el sentimental de la aventurilla con la hija de la portera; el muy ingenuo del costalito con oro, etc., etc., si ste lo lleva a justificar el desenlace previsto e increble en la realidad de una familia mexicana modestsima. En rigor, no apunta en los propsitos del autor otro fin que el de hacernos pasar un rato amable. Y si, con todo, lo hubiera conseguido, nadie le regateara albricias. Pero es que no lo ha conseguido. Y ello, por una razn, porque las situaciones dramticas son inconsistentes y carecen de mdula y de originalidad. Todo el juego de esta pieza reside en la supuesta maldad del hijo y de sus amigos apodados, y en la "tonta inteligencia" de una madre que pretende ser "muy mexicana". Pero como el juego de la accin es falso, y ms an los personajes, quedamos en que el juguete con sus tres actos que nunca podrn ser verdad no divierte.

El joven autor debe comprender. Deca Salomn en sus Proverbios : "Mejores son las heridas de los amigos que los engaosos besos de los enemigos". Y San Agustn, en sus Confesiones : "Ni todos los que usan de blandura son amigos, ni todos los que reprenden y castigan son enemigos; mejor es amor con severidad que engao con blandura". El teatro es un juego peligroso y los juguetes en el teatro para que diviertan, deben estar muy bien hechos, muy ingeniosamente concebidos y resueltos.

La interpretacin fue excelente casi sin distingos. Lo que es contar con buenos actores! Reapareci con esta pieza, despus de diez largos aos de ausencia que emple en trabajar en Cuba, la ya gran actriz nuestra, Magda Haller, de abolengo teatral. Vuelve "hechsima"; actriz de cuerpo entero; de diccin, magnfica; de sensibilidad a flor de piel y con un dominio de la escena y sus legtimos recursos slo dable en artistas de slida madurez. Dijo y actu su artificial personaje con personalidad y conciencia. Ah, si su doa Tina hubiera sido de carne y hueso! Pero como no hay papel malo para un cmico bueno, Magda Haller le insufl humanidad al que la suerte le depar para retornar a la escena mexicana que la vio nacer, la goz crecer y la mir marcharse para retornar hecha una comedianta en el meridiano de su carrera. Excelentes tambin las notables y veteranas actrices Conchita y Mara Gentil Arcos y Magda Donato, en sus tres bien trazadas caricaturas. Muy desenvuelta y simptica Tara MacNair. Xavier Loya, excelente galn de apuesta figura y dominado temperamento, demostrando lo buen actor que ya es en personaje tan poco humano. Garca Gonzlez luchando con el suyo, el ms desdibujado del reparto. El resto, bien. La obra fue dirigida muy correctamente por Dagoberto de Cervantes, y para ella compuso una decoracin nada ms que discreta el arquitecto Esteban Marco. El pblico, de invitacin en su mayora, aplaudi al final a todos, y el escenario se llen de flores para la bienvenida, bella y notable actriz Magda Haller.