FICHA TÉCNICA



Autoría Peter Ustinov

Notas ContinuaciÛn de la semblanza del actor y escritor Peter Ustinov

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los nuevos dramaturgos europeos: Peter Ustinov. II”, en Novedades, 12 noviembre 1953.




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Novedades

Columna El Teatro

Los nuevos dramaturgos europeos: Peter Ustinov. II

Armando de Maria y Campos

Aún no se apagaba el éxito de The Banbury house de Peter Ustinov, cuando tres nuevas producciones aparecieron rápidamente: The tragedy of good intentions, The man behind the statue, y The indifferent shepherd. La última de ellas, que analiza los motivos que impulsan a dos predicadores y que le costó cuatro años escribir, devolvió a la escena londinense a la actriz Gladys Cooper. Comentó ésta que los papeles de personajes de media edad estaban trazados con tal realismo que parecía imposible que hubieran sido escritos por un muchacho de veinticinco años.

Entre tanto, el actor Ustinov, encarnando los personajes con supremo acierto, obtuvo un gran éxito en el papel del astuto jefe de policía de Crimen y castigo. En 1948 tuvo una actuación verdaderamente asombrosa en el papel del sádico maestro de escuela de Frenesí, adaptación teatral de la película sueca de ese título. En lugar de presentar al personaje como un individuo de aspecto feroz, aterrador de los muchachos, lo mostró como un hombre gordinflón, de aspecto apacible y, al mismo tiempo, horrendo. Resultó intensamente conmovedor en los momentos de debilidad, de angustia y de autoconmiseración.

En completo contraste con esto estuvo su interpretación de un soldado norteamericano en Love in Albania de Eric Linklater, puesta en escena bajo la dirección del propio Ustinov. Varios empresarios londinenses vacilaron en cuanto a la aceptación de tan desacostumbrada obra, por la dificultad de encontrar un intérprete adecuado para el papel de protagonista. Fue el mismo Linklater quien sugirió el nombre de Ustinov, después de ver cómo había dirigido e interpretado el Private Angelo. Para entonces, Ustinov era ya bien conocido en el mundo cinematográfico. Había interpretado el muchacho gordinflón de The goose steps out, y el propietario de un café de Argel en The way ahead, habiendo colaborado en escribir el guión de esta cinta. Durante la guerra, se le concedió un permiso en el ejército para que se desplazara a dirigir Top secret, importante película sobre el radar, también dirigió Vice Versa, adaptación de la obra de Ansety.

Más recientemente ha interpretado el papel de hotelero en Hotel Shara, y el de Nerón en ¿Quo Vadis?, de la MGM. Al mismo tiempo escribió The moment of truth, en que se combina la historia de Petáin y Laval con el tema de Lear. Esta y otra obra suya, The love of four colonels, en la que el autor interpreta un papel de importancia, se siguen representando en Londres a pesar de los comentarios, un tanto desfavorables, de la crítica, especialmente en cuanto a la primera de las dos producciones. No sabía el dramaturgo si calificarla de comedia o de tragedia, y se decidió a llamarla tragedia ¡después del estreno!

Pero Ustinov ha pasado ya de la etapa en que un autor se levanta temprano, ansioso de leer los comentarios de los periódicos. Hoy tiene ya bastante confianza en sí mismo para decir: "Yo estoy en lo cierto y los críticos se encuentran equivocados". Incluso se entretiene en observar la sala desde la mirilla del telón y dibujar caricaturas de los críticos que, ceñudos, ocupan la primera fila de butacas. Y habla familiarmente con el público. En las palabras que pronunció la noche de un estreno, dijo: "Siempre gasto el mismo smoking para asistir a los estrenos. Lo alquilo en la misma ropería, y allí lo guardan siempre para mí".

Ustinov, de suaves modales y aspecto tímido, es hombre muy ameno, culto y con un extraordinario don para la parodia, gracias a lo cual hace pasar divertidamente las horas a los amigos que frecuentan su casa. Sin embargo, debajo de la careta del cómico hay una inteligencia seria y robusta. Sus ideas, en cuanto al valor de las convicciones, han sido expuestas en sus dos novelas The secret sky y Flight into fiction (esta última no publicada todavía). Desconfía de los que viven ateniéndose a teorías rígidas, y, en su más reciente obra dramática, Death for beginners, satiriza el existencialismo. Como actor, estima que los públicos siguen prestando excesiva importancia a los argumentos y se impresionan fácilmente con los viejos clisés teatrales. Cuando los compositores de música quieren revigorizar a su público apelan a las discordancias. Y Ustinov estima que los dramaturgos debieron hacer algo parecido en el teatro.

Mientras su comedia The love of four colonels, alcanzaba en el Wyndhams Theatre de Charing Cross Road los dos años de éxito ininterrumpido, otra obra suya The moment of truth, tenía que abandonar el Adelphi Theatre a los diez días de estrenada. Contraste tan extremo no se encontraría fácilmente, y justo es decir que en el fracaso de la segunda obra intervinieron factores ajenos a su mérito literario o teatral.

En efecto, The moment of truth es la versión imaginaria del drama francés de 1940 a 1945. En un país contemporáneo aparecen un mariscal glorioso y anciano, un presidente del consejo intrigante, un general que discrepa y un enemigo que ocupa el país; es decir: Petáin, Laval, De Gaulle y los alemanes. El terrible y complejísimo problema de tal situación está tratado con gran altura y rigor intelectuales, con excelente asepsia emocional.

The love of four colonels, que sigue con éxito fragante hacia su tercer año de cartelera, es totalmente distinta. Se trata de una comedia de fantasía irónica e ingeniosísima, una sátira de psicologías nacionales que pone en berlina a los cuatro coroneles –francés, inglés, americano y ruso–, que constituyen la comisión aliada de ocupación de cierto país, comisión que no marcha. Un duende local les propone una visita a la Bella Durmiente del Bosque. Su belleza cautiva a los cuatro, y el duende les invita a que, por turno, declaren su amor a la Bella representando la escena en la época histórica que prefieran. El francés se convierte en un marqués galante del XVII; el ruso, en general zarista; el inglés, en personaje shakespeariano, y el yanqui, en pastor protestante. Viendo su entusiasmo, el duende les propone un dilema: o que regresen a la placidez aburrida de su vida vulgar, o que entren en el sueño eterno al lado de la Bella. El francés, atraído por el misterio y desabusé, y el americano se quedan. El ruso vuelve a su tierra porque esta extraña aventura no encaja en su esquema ideológico. El inglés regresa a casa porque quiere ver qué tal sigue su perro.

Esta obra, representada ya en más de diez países, ha llegado a Inglaterra a la popularidad más directa. Incluso el Times publicaba últimamente, en su página de anuncios, el que sigue: "¿El amor de cuatro coroneles? Quizá sí, quizá no; pero por si acaso, use usted, señora, el lápiz `Bese usted a su marido', marca Tal".