FICHA TÉCNICA



Título obra El aria de la locura

Autoría Ignacio Retes

Dirección Ignacio Retes

Elenco Ignacio Retes, Libertad Ongay, David Gallardo, Lucila Blzaretti, Josefina Leiner, Luis Arturo Herrera, VÌctor Jord·n, Tilo Ledesma, Ra˙l Zarra, Emilio Rambiel, niÒo Luis Areturo Herrera

Escenografía JosÈ Reyes Meza

Notas de escenografía Rodolfo Galv·n / realizaciÛn

Grupos y compañías La Linterna M·gica

Espacios teatrales Teatro El Caballito

Referencia Armando de Maria y Campos, El aria de la locura de Ignacio Retes se estrena en el teatro del Caballito, en Novedades, 2 octubre 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

em>El aria de la locura de Ignacio Retes se estrena en el teatro del Caballito

Armando de Maria y Campos

Entre los pocos discpulos que recin llegado a Mxico tuvo a su alrededor el animador japons de teatro Seki Sano, en el ya lejano ao de 1941, se encontraba un joven dinmico, al parecer anmico y desde luego servicial, Ignacio Retes. Pocos aos despus Retes organiz un grupo teatral llamado La Linterna Mgica, poniendo obras de autores extranjeros y mexicanos, entre stas una de Jos Revueltas, casado con una hermana del propio Retes. El joven director tambin actuaba como actor. Aos ms adelante Retes dirigi en el Arbeu el drama angustialista de Revueltas El Cuadrante de la Soledad, para el que hizo construir una aparatosa decoracin Diego Rivera, drama que reanim una temporada en el viejo coliseo de la calle de El Salvador y que tuvo pattico final. Recientemente Retes apareci como casi protagonista de la comedia costumbrista Atentado al pudor y ahora se presenta en la sala El Caballito, con la triple responsabilidad de autor, director y actor clave de un drama de angustia titulado El aria de la locura, ttulo que toma de una escena en la que se toca el aria con ese nombre conocida de la vieja pera Luca de Donizetti, que contina la lnea de un existencialismo dudosamente mexicano que iniciaron El Cuadrante de la Soledad o Los signos del zodiaco y continu con los lamentables conocidos resultados de Sinfona domstica.

Se anuncia que El aria de la locura no es apta para menores. La explicacin resulta obvia si se conoce la explicacin previa del autor que conviene a todos conocer, para que nadie se llame a engao, que es sta: "El aria de la locura quiere ser una protesta contra el orden social existente. No propone soluciones ni inventa esperanzas. El argumento, los accidentes que relata, no tienen importancia. Yo vea un mundo desgarrado la obra fue escrita en 1949 y los aos transcurridos hasta la fecha no han mejorado el mundo que contemplo. Creo que el hombre necesita vivir de acuerdo con una moral social, y creo que sta no existe ms que en teora all, en teora, la vida es una hermosa sucesin de cuadros regidos por una religin o doctrina poltica o escuela filosfica. Pero la obra habla de la vida cotidiana en mi pas, en mi ciudad que es sucia y dolorosa".

Y esto es precisamente la pieza dramtica de Retes: sucia y dolorosa.

No es posible referir al lector lo que pasa en esta obra de argumento mltiple que, adems de sucia y dolorosa, es cruda. Vaya por delante la afirmacin responsable de que Retes es un autor magnficamente dotado para escribir teatro. No se trata, pues, de un mal autor o equivocado escritor. Conoce Retes los resortes de la emocin y del efecto teatral, y los sabe emplear con mucha habilidad. Hace hablar con naturalidad a sus personajes, aunque sin hondura e imaginacin. Es ambicioso y est impaciente por decir su mensaje, un mensaje de desolacin y espanto. Todo quiere decirlo a un mismo tiempo, y... emplea cinco escenarios a la vez; quiere relatar al unsono diversas y apremiantes historias de miseria fsica y espiritual, y... multiplica, complica y dispersa la profundidad de la ancdota central. Convierte su pieza en un boletn de una delegacin de polica de Mxico o de cualquiera gran ciudad del mundo. Tan abigarrada y divergente es, en su extensin y en su minuciosidad, la trama de El aria de la locura, que no es posible, ni coherente, trazar un esquema de sus episodios, que se desarrollan en un srdido barrio bajo, dentro de las tintas ms sombras. Retes insiste en el ms srdido naturalismo, en un miserabilismo de miseria cargado de angustia. Un nio de doce aos dice cosas tremendas sobre cmo se le revel el misterio sexual, un padre revela a sus hijos que lo son tambin de una meretriz, y un hijo alcanza una aventura fsica con la prostituta, amante de su padre, y... todava hay cosas peores que a ratos quieren ser divertidas imposibles, lo repito, de referir. Y sin embargo, de todo, porque lo existencialista no quita lo autor, El aria de la locura revela a uno magnficamente dotado para empeos mayores, si se decide a abrir su ventana a aires ms puros, a una fronda ms soleada.

Como ya es costumbre en estos casos de teatro vocacional de entusiastas aficionados, al lado de quienes actan con experiencia, estn los novatos con buena memoria. As, la interpretacin abunda en altibajos. Retes se reserv el galn trgico, y lo dijo y actu convincente y dramtico. Libertad Ongay y David Gallardo se hicieron aplaudir en los tipos cmicos, al final de su partes, y con esto est dicho mucho. El personaje del "cinturita" asesino fue confiado a un galn de voz ingrata, como el tipo que representa. Lucila Balzaretti esposa de Retes sac con discrecin su difcil personaje de prostituta buena, y muy discreta se port; Josefina Leiner bonita figura en el suyo de meretriz annima y estpida. El resto Luis Arturo Herrera, Vctor Jordn, Tilo Ledesma, Ral Zarra, Emilio Rambel cumpli, unos mejor, otros con menos suerte. El nio Luis Arturo Herrera es, por su propia edad, quien al parecer ms promete del equipo que ahora forma: La Linterna Mgica.

La pieza de Retes plantea tremendos problemas de postura escnica: una calle, un callejn, tres habitaciones interiores, una "piquera" que admite mujeres, etc. El escengrafo Reyes Meza tuvo que salirse del proscenio y construir una habitacin y la "piquera" fuera del teln de boca, a derecha e izquierda del econmico patio de butacas; Rodolfo Galvn realz esta audaz necesidad con maa de escengrafo y habilidad de carpintero. La representacin adolece de ilustraciones, musicales, innecesarias, porque inquietan, la atencin colectiva del pblico y llenan de confusin al espectador individual. Soy poco afecto a este recurso que el cine ha regalado al teatro. En este caso, creo que sobran. Un pblico de invitacin, que llenaba la sala la noche del estreno, aplaudi mucho a todos.