FICHA TÉCNICA



Título obra Los huevos del avestruz

Autoría AndrÈ Roussin

Notas de autoría Wilberto CantÛn / traducciÛn

Dirección Jebert Darien

Elenco Ricardo Fuentes, CÈsar JimÈnez, , Ada Carrasco, Carmen LomelÌ, Antonio del Valle, AmÈrica Amador

Espacios teatrales Sala Gante

Referencia Armando de Maria y Campos, Los huevos del avestruz de Andr Roussin, en la sala Gante, en Novedades, 28 agosto 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

Los huevos del avestruz de Andr Roussin, en la sala Gante

Armando de Maria y Campos

Como en Mxico, en Pars estn de moda Jean Anouilh y Andr Roussin. Slo que all se les combate, se les discute, incluso se les niega. Tanto, que un cronista se ha preguntado: "Es tolerable que un autor teatral lleve diez aos de xitos? Se puede consentir sin protestar que haya autor capaz de llevar su atrevimiento a doblar ese espacio de tiempo manteniendo veinte aos su carrera triunfal?" Este parece ser el problema que han planteado los crticos teatrales de Pars a Andr Roussin, que lleva diez aos triunfando en las carteleras, y a Jean Anouilh, que desde hace veinte mantiene una posicin cimera en el teatro francs. Son muchos xitos, demasiados xitos, y es mucho dinero el que uno y otro llevan ganando. Ha llegado, pues, comenta el crtico, la hora de ajustar cuentas, y de tratarlos con severidad. La mano de Csar de Roussin y El vals de los toreadores de Anouilh, han marcado el principio de la ofensiva de los crticos hasta ahora admiradores respetuosos y entusiastas de ambos autores. A Roussin le achacan la livianidad de los temas que aborda en el teatro. Sin duda se querra que escribiera obras densas, cargadas de mensajes filosficos como Sartre, como Mauriac, como Cocteau, como Montherlant, como Thierry. Pero Roussin, que no aspira ms que a entretener, a divertir, no est dispuesto a cambiar de hombro el fusil y sigue con su teatro ligero, intrascendente, que al pblico le gusta mucho. La obra que segn los crticos seala la decadencia de Roussin llena todas las noches el teatro. Ser cosa de considerar de nuevo el problema y ver si hay manera de ponerse de acuerdo.

"Tienen razn los crticos? La posteridad lo dir. El pblico no est de acuerdo con ellos. Eso, por lo pronto. Y en el teatro, cuenta la opinin del pblico".

El comentarista francs que plantea al pblico parisiense tan singular situacin comenta: "Pero les guste o no les guste a los crticos, la verdad es que la antorcha simblica sigue en manos de los viejos valores. Acaso sera prudente no precipitarse en derribarlos antes de que hayan surgido los sustitutos". Tiene razn.

Anouilh y Roussin ocupan las carteleras de dos de nuestros teatros de bolsillo. El vals de los toreadores, en El Caracol, est a punto de llegar al primer centiloquio de representaciones; la pieza de Roussin Los huevos del avestruz, en la sala Gante, no creo que alcance igual fortuna, y no porque sta sea inferior a aqulla, sino porque la de Roussin no ha tenido la suerte de merecer una interpretacin digna de la categora del autor.

Los huevos del avestruz tiene su pequea historia mexicana. Hace un par de aos que ya tenan lista para ponerla los Comediantes de Francia que dirige Andr Moreau; listo el decorado; ensayada; hasta impresos los programas. Pero las altas autoridades diplomticas y culturales francesas el embajador, M. Chevalier la consideraron inmoral para las familias de su colonia, y no autorizaron la representacin en la sala Molire de La Casa de Francia.

Este escndalo casero provoc su inmediata traduccin al espaol, a cargo de Wilberto Cantn, y, ahora, su postura escnica, por el grupo de aficionados que dirige el actor tambin aficionado Jebert Darien. El tema es novedoso, y hasta cierto punto nuevo, pero no es para referirse, sino a las volandas, en un diario de gran circulacin.

El protagonista es un jovencito muy afeminado, que no aparece en escena. Carlos se llama, pero le nombran Lol. Es uno de los huevos del avestruz, y el avestruz, su padre, es un burgus, agente vendedor, que no sabe nada de la educacin de sus hijos, porque ha vivido con la cara metida bajo las alas de su cotidiano existir, como los avestruces. Resulta que Lol es un gran modista, y gana el Gran Premio de Costura, doscientos mil francos! simplemente por una muequita que visti y envi al concurso. El otro huevo, digo, el otro hijo del avestruz es un muchacho que se deja "sostener" por una joven polaca, y, adems, intervienen en la accin una esposa comprensiva, la madre de sta y el amigo del jefe de la casa. No se puede decir ms, ni hay para qu. El tratamiento de la pieza es de lo ms original, pues el protagonista no aparece nunca en escena. En realidad, la accin es un largo monlogo del padre Hiplito, que corean su mujer, su suegra, su hijo Rogelio, el amigo de la casa y la camarista. Todo muy divertido y, desde luego, no apto para menores. Se me ocurre preguntar: si estamos formando un repertorio no apto para menores, cundo empezarn los menores a aficionarse al teatro?... Con tanta pieza no apta para menores estamos retirando a stos del territorio teatral.

La interpretacin a cargo de Ricardo Fuentes, Csar Jimnez, Ada Carrasco, Carmen Lomel, Antonio del Valle y Amrica Amador, discreta nada ms. Ricardo Fuentes no est en edad, en la que exige el personaje, porque sale a representar como es en la vida real, muy joven an. Ada Carrasco acta fra y nerviosa; atenta a no perder la memoria, pero olvidando la puntuacin gramatical indispensable para que tengan sentido sus parlamentos. Antonio del Valle, en carcter y en tipo, y, por esto, seguro en su Rogelio. La seora Lomel entendi muy a la mexicana el papel de la suegra francesa, y le dio a sus intervenciones un aire de juguete cmico de antiguo teatro espaol. Csar Jimnez y Amrica Amador, en aficionados completamente. La escena fue presentada con decencia, y la direccin de Jebert Darien se limit a cumplir.