FICHA TÉCNICA



Título obra La sinfonÌa domÈstica

Autoría Emilio Caballido

Elenco Guadalupe Rivas Cacho, Emperatriz Carvajal, Luis Berist·in

Espacios teatrales Teatro Ideal

Notas Obra que clausura la temporada de la UniÛn Mexicana de Actores

Referencia Armando de Maria y Campos, El ltimo estreno de la temporada de la Unin Mexicana de Actores, en Novedades, 23 agosto 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrnica

Novedades

Columna El Teatro

El ltimo estreno de la temporada de la Unin Mexicana de Actores

Armando de Maria y Campos

A la salida del teatro Ideal la noche del estreno de la llamada Sinfona domstica, diz que comedia en tres actos de Emilio Carballido, el viernes 14, recordaba una frase de Charles Siempmann: "Ay del pas en que los crticos tienen miedo!"... Entre nosotros siempre se tiene miedo. Miedo a molestar a alguien, aunque se diga la verdad. Miedo a perder una situacin cualquiera que sea, por darse el lujo de decir la verdad. Miedo, tambin, a no tener razn. Por miedo a decir muchas cosas en determinados momentos, padecemos esta honda desorientacin en materia de repertorio teatral y de valores autnticos entre los que se van, los que estamos, o los que vienen.

No presumo de valiente, pero s quiero presumir de sincero. Y esta es una oportunidad. Hay que hablar sin ambages. El incipiente autor dramtico Emilio Carballido ha sufrido un serio tropiezo en su apenas iniciada carrera literaria con el estreno de su comedia en tres actos La sinfona domstica, l dice que "no apta para menores" y yo que no apta para personas de buen gusto, ni para crnicas en peridicos que se respetan. Y no slo sufri un serio tropiezo el joven autor alucinado, sino tambin la Unin Mexicana de Actores, que present su pieza, el director que tom bajo su responsabilidad dirigirla, y los actores profesionales Lupe Rivas Cacho, Emperatriz Carvajal y Luis Beristin que se encargaron de interpretar papeles de importancia. De los jvenes experimentales no digo nada, porque stos estn todava en el perodo de la euforia irresponsable, producto de quienes escriben... con miedo.

Si el movimiento literario seudorrealista de finales del siglo pasado no hubiera tropezado con las prestigiosas firmas que lo prohijaron, a estas horas slo alcanzara una modestsima mencin de los historiadores. Pero como en el empeo intervinieron la fuerza literaria de un Dickens y la habilidad narradora de una Zol, juntas con las dotes innegables de algunos otros escritores de talla, sta es la hora en que los libreros todava consideran una saneada inversin la compra-venta de tales engendros. Hasta el bovarismo deja todava sentir de vez en cuando su influencia morbosa en la literatura corriente.

El tal seudorrealismo radica fundamentalmente en la tendencia a descender hasta los ms bajos fondos sociales, revolverlos con el tridente de la ms desenfrenada morbosidad y sacar a luz los sedimentos obtenidos como normas a las que forzosamente habr de sujetarse la sociedad.

Ya Menndez y Pelayo dej perfectamente fijado el valer de semejante literatura en el admirable prlogo que puso a la original edicin a las obras de Pereda.

Gracias a la obra depurativa que en este terreno del seudorrealismo han llevado al cabo desde hace ms de un siglo escritores de la talla de Pereda, Bazn, y actualmente Bordeaux y Dourget-Pailleron, el crudo realismo que mencionamos ha cado de su antiguo auge, y actualmente, en rigor, slo es empleado por autores de nfima categora literaria empeados en ganarse clientela sin reparar en medios, o por los propagadores de "eslogans" desquiciadores al estilo sartreano.

Si los los amorosos del Antonio del seor Carballido hubieran recibido "un tratamiento" literario elegante, depurado y fundamentalmente esttico, la cosa podra haberse resuelto, o en un alado y simptico sainete, o en una honda tragedia de tipo esquiliano, ambas cosas de apreciable mrito literario.

Pero como se escogi para escenario de tales proezas uno de esos hoteluchos que con tan buen sentido persiguen nuestras autoridades, como se tom especial empeo en que "Teresita" hiciera la ms necia ostentacin de morbosidad impdica, inconcebible, no ya en la sobrina de una ta escrupulosa sino en una hetaira profesional de largo historial, como se intercalaron personajes incidentales que slo contribuyen a hacer ms farragosa la tediosa accin dramtica, como el dueo del tugurio resulta un antiptico ente que no ata ni desata con sus torpes ademanes nada propios de un actor y con su desagradable falta de maquillaje, como la "maestra" engaada acepta ingenuamente entrevistas a puerta cerrada con el mismo propietario de la ergstula, como se hacen insistentes insinuaciones sobre la precoz maldad del chamaco que tira macetas y falta al respeto a todo el mundo, se hace patente la carencia de gusto literario del autor, y su incompetencia para aprovechar artsticamente los elementos a su disposicin que tuvo para la desordenada construccin de su obra.

El truco de los matrimonios simulados ha sido frecuentemente explotado tanto en la escena como en la novela, y el estimable seor Carballido, que posee cualidades apreciables aunque mal aprovechadas, puede darse cuenta leyendo esa literatura de las infinitas posibilidades que la misma ofrece para la estructuracin de obras llenas de un atractivo encanto literario.

El joven autor se encuentra an afortunadamente en situacin de formarse una personalidad artstica propia aprovechando lo que de bueno hay en todas las corrientes literarias, si no se encierra en un narcisismo estril, de ese que slo acepta elogios incondicionales. Este es el motivo de nuestra franqueza, a la que estamos obligados para con el pblico lector de un gran diario, cuya mayora de lectores est formada, sin duda, por personas de vida honesta o, sencillamente, de buen gusto.

El cronista no puede dejar pasar inadvertida una efemrides. El retorno a nuestra escena de la ahora grande actriz, antes notable tiple cmica hizo comedia como primera figura en Espaa, durante cinco aos Lupe Rivas Cacho. Lstima que sea con un furcio de tan tremendo calibre.