FICHA TÉCNICA



Título obra El dulce pájaro de la juventud

Autoría Tennessee Williams

Dirección Tad Danielewsky

Elenco Viveca Lindfords, Rita Gam, Betty Field, Cyndia Westman, Ben Piazza, William Daniels, Morgan Sterne / elenco de la compañía

Escenografía Mario Vanarelli y William Ritman

Grupos y compañías New York Repertory Theatre del Actors Studio

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 10 septiembre 1961, p. 2.




Título obra De repente en el verano

Autoría Tennessee Williams

Dirección Tad Danielewsky

Elenco Viveca Lindfords, Rita Gam, Betty Field, Cyndia Westman, Ben Piazza, William Daniels, Morgan Sterne / elenco de la compañía

Escenografía Mario Vanarelli y William Ritman

Grupos y compañías New York Repertory Theatre del Actors Studio

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 10 septiembre 1961, p. 2.




Título obra La señorita Julia

Autoría August Strindberg

Dirección Tad Danielewsky

Elenco Viveca Lindfords, Rita Gam, Betty Field, Cyndia Westman, Ben Piazza, William Daniels, Morgan Sterne / elenco de la compañía

Escenografía Mario Vanarelli y William Ritman

Grupos y compañías New York Repertory Theatre del Actors Studio

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 10 septiembre 1961, p. 2.




Título obra Soy una cámara

Autoría John Van Druten

Dirección Michael Howard

Elenco Viveca Lindfords, Rita Gam, Betty Field, Cyndia Westman, Ben Piazza, William Daniels, Morgan Sterne / elenco de la compañía

Escenografía Mario Vanarelli y William Ritman

Grupos y compañías New York Repertory Theatre del Actors Studio

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 10 septiembre 1961, p. 2.




Título obra El cuento del zoológico

Autoría Edward Albee

Dirección Tad Danielewsky

Elenco Viveca Lindfords, Rita Gam, Betty Field, Cyndia Westman, Ben Piazza, William Daniels, Morgan Sterne / elenco de la compañía

Escenografía Mario Vanarelli y William Ritman

Grupos y compañías New York Repertory Theatre del Actors Studio

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 10 septiembre 1961, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[New York Theatre]

Mara Reyes

New York Theatre. El dulce pájaro de la juventud, De repente en el último verano, La señorita Julia, El cuento del zoológico y Soy una cámara. Dirección, Tad Danielewsky. Director huésped, Michael Howard. Escenografía, Mario Vanarelli y William Ritman. Reparto: Viveca Lindfords, Rita Gam, Betty Field, Nydia Westman, Ben Piazza, William Daniels y Morgan Sterne.

Un acontecimiento teatral ha constituido la presencia en México del New York Repertory Theatre, formado con varios de los más distinguidos miembros del Actors Studio. El principio, si así puede llamarse, de los actores preparados dentro del sistema de esa escuela es el de la naturalidad. El actor debe ser natural, aunque para ello deba buscar todos los recursos posibles. Encontramos entonces que estos actores utilizan la voz en todos sus matices, le dan un ritmo y una velocidad determinada, según el momento. Y para llegar a la naturalidad absoluta actúan con todo el cuerpo, con cada músculo, puesto que en la vida no nos comportamos como si estuviéramos en una vitrina.

En cuanto a recursos, cada actor tiene sus preferencias, desde luego. Y así encontramos que Viveca Lindfords hace recaer su mayor atención en su juego de manos y de voz; Rita Gam, en las piernas, especialmente en Soy una cámara, aunque notamos que da la misma importancia a ellas, inclusive en el relato de la muerte del hijo de la señora Venable en De repente en el último verano, relato que hace integro sentada en una silla. Ben Piazza actúa con los hombros y en general con todo el dorso; secundariamente con las piernas, etcétera...

La apertura de la breve temporada se hizo con la secuencia del hotel de El dulce pájaro de la juventud, de Tennessee Williams y la obra completa De repente en el último verano del mismo autor.

Debemos reconocer que si la técnica utilizada por este grupo no encaja con algunos autores –tal el caso de La señorita Julia, de Strindberg– para Williams esta técnica es más que perfecta. Viveca Lindfords en El dulce pájaro... llegó a alturas insospechadas. Toda su línea, el ritmo, el matiz (¡qué increíble es esta actriz en el manejo de la voz¡) hasta llegar al clímax, fue una línea ascendente, profunda. Estábamos viendo vivir realmente a la mujer frustrada que recurre a las drogas para sostenerse. Estábamos viendo, en suma, a una gran actriz.

La dirección de Tad Danielewsky, magistral, especialmente en estas obras de Williams. Nos gustó muchísimo su juego de luces. La sensualidad, la ambición, la inescrupulosidad de los personajes de Williams, no podían estar mejor proyectados.

En De repente en el..., obra que plantea el problema de una depravación sexual, el papel principal, y terriblemente difícil, estuvo a cargo de Rita Gam, actriz de cine, que demuestra ser también una magnífica actriz teatral. Y Viveca Lindfords, a quien acabábamos de ver haciendo el papel protagónico de El dulce pájaro... sólo hace una aparición incidental en esta obra. ¡Cuántas de nuestras “eximias” actrices debieran aprender esta lección de disciplina teatral!

El segundo programa estuvo integrado por La señorita Julia, de August Strindberg y El cuento del zoológico de Edward Albee. El pronóstico era favorable: Viveca Lindfords, esa fabulosa actriz, sería la señorita Julia, había pues mucho qué esperar. Desgraciadamente, nuestras esperanzas no se vieron satisfechas, no es que ella nos haya defraudado, simplemente que el director no pudo conciliar su propia técnica con la obra. El hecho es que notamos una gran incomprensión del espíritu de Strindberg, de la atmósfera de la época. Es fundamental en esa obra, por ejemplo, marcar con pincel grueso la diferencia de clases –hay que recordar que quizá esta obra nació precisamente por los conflictos del autor derivados del casamiento del padre de Strindberg con su propia sirvienta– y tal como estuvo dirigida por Danielewsky, jamás vimos en el mayordomo ni un asomo del rencor contra esa mujer que representaba a los “inalcanzables” y a la que por lo tanto pisotea después de haberla gozado. Morgan Sterne, durante toda la obra, estuvo bajo de tono y Viveca Lindfords, con su línea dramática muy desleída. A ambos se les notaron los recursos técnicos, cuando un recurso técnico es captado por el público, ha perdido éste toda su eficacia. Betty Field, inadvertida; decididamente su mejor interpretación nos la dio en De repente en el último verano.

En cuanto a la obra de Edward Albee: El cuento del zoológico, que vino a ser estreno en México (también son estrenos De repente en el último verano y Soy una cámara) las cosas fueron mucho mejor. La obra es terrible, en cuanto que plantea los problemas del hombre moderno, especialmente del que habita en una ciudad como Nueva York. Su soledad, su incomunicación, la indiferencia entre la que debe moverse, la necesidad no sólo de afecto, sino de ser tomada en cuenta; también plantea, como en un contrapunto, la falsa estabilidad de la clase burguesa, su también falsa seguridad, su incomprensión y su incapacidad absoluta de indignarse ante la injusticia, o de conmoverse ante el dolor ajeno. ¡Vaya mundo –parece decir el autor– en el que debemos obligar a alguien a que nos mate, en contra de su voluntad, para de este modo, dejar de ser indiferentes, siquiera para ese alguien! William Daniels, el Peter de esta obra, se superó en mucho en relación a De repente en el... bien es verdad, que en esa obra de Williams era él quien llevaba el papel más ingrato. Y Ben Piazza, quien en El dulce pájaro... pareció tan en tipo, tan perfectamente encajado en su personaje, en cambio en esta obra de Albee se nos hizo su actuación un poco estereotipada. Creemos también que al relato clímax acerca del perro, le faltó fuerza.

El tercer programa lo constituyó la puesta en escena de Soy una cámara de John Van Druten, obra que habla de cómo el amor no puede modificar el destino, al mismo tiempo que hace una crítica del racismo y demuestra cómo la propaganda puede minar la bondad del ser humano.

En esta obra, Rita Gam, llena de simpatía y de ángel, luce todas sus facultades para la comedia, como en la obra de Williams lució sus facultades dramáticas; Ben Piazza, llegó a la repetición; Nydia Westman, correctísima; Viveca Lindfords, en su secundario papel, discretísima –cuando una gran actriz sabe ser discreta es que realmente es una gran actriz.

La dirección –sólo de esta obra– estuvo a cargo de Michael Howard, quien usó quizá de demasiados recursos, de demasiados detalles.

En resumen, se trata de la visita de un magnífico grupo teatral que está haciendo una gran labor al dar a conocer en lberoamérica el teatro serio norteamericano, que tan importante es en estos momentos en el engranaje del teatro universal.