FICHA TÉCNICA



Título obra La gaviota

Autoría Antón Chéjov

Dirección Rafael López Miarnau

Elenco Emma Teresa Armendáriz, Claudio Brook, Carmen Sagredo, Jorge del Campo, Edmundo Barbero, Miguel Suárez, Jorge Mateos, María Rubio

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 4 diciembre 1960, p. 2.




Título obra El relojero de Córdoba

Autoría Emilio Carballido

Dirección Héctor Mendoza

Elenco Rafael Dantés, Francisco Jambrina, Ana Ofelia Murguía, Amparo Villegas, Aurora Alvarado

Escenografía Arnold Belkin

Música Rafael Elizondo

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 4 diciembre 1960, p. 2.




Título obra Eurídice

Autoría Jean Anouilh

Notas de autoría Aurora Bernárdez y Guillermo de Torre / traducción

Dirección Jebert Darién

Elenco Felipe Santander, Ricardo Fuente, Elvira Castillo

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro Orientación

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 4 diciembre 1960, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[La gaviota, El relojero de Córdoba, Eurídice]

Mara Reyes

La gaviota. Teatro del Granero. Autor, Antón Chejov. Director, Rafael López Miarnau. Escenografía, Julio Prieto. Reparto: Emma Teresa Armendáriz, Claudio Brook, Carmen Sagredo, Jorge del Campo, etc.

La gaviota es una de esas piezas a las que se les toma cariño como a algo propio, y esa cualidad suya es la que la hace más difícil de llevar a escena. Esas dos parejas que se entrelazan sin mezclarse nunca, que juegan un contrapunto ininterrumpido y todos sus personajes tan reales, tan vívidos, que parece que los conociéramos de toda la vida.

Hablan de ilusiones y fracasos, del tiempo y de enfermedades; hay en ellos angustia y frialdad, tanto como ternura y sensibilidad. Son humanos. Se mueven entre silencios, que suelen decirnos más que las palabras. No se puede hablar de un argumento en la pieza, pues cada personaje vive su propia vida, y la vida no tiene argumento.

Rafael López M., al lanzarse con esta obra al terreno de la dirección escénica se encontraba frente a dos terribles problemas, primero la obra misma, y segundo el llevarla a cabo en teatro círculo.

Su atrevimiento, sin embargo, tuvo un fin afortunado, y obtuvo logros indiscutibles, como el medio tono en el que mantiene la voz y las actitudes de los personajes; el ritmo, sembrado de elocuentes silencios y el tan chejoviano sentido de lo cotidiano. Lo que era obstáculo, como el foro circular, lo convirtió en ventaja y consiguió que éste le diera mayor intimidad a la representación.

Es indudable que Rafael López será un director que dará qué hablar. Su debut es prometedor. En cuanto a la selección de sus actores, censuramos la de Edmundo Barbero, no porque a éste le falten méritos como actor, sino porque su acento español en el hablar, disuena con el tono del resto de los actores.

Brillante la actuación de Claudio Brook, actor capaz de caracterizarse siempre con acierto –no hablamos del exterior, que eso es fácil, sino del interior.

En Emma Teresa Armendáriz se advierte el enorme amor que puso al trabajar ese personaje, lleno de ilusión, de ternura e inquietud, al que interpreta con gran hondura humana.

A Carmen Sagredo, en esta ocasión le vimos una deficiencia: sólo proyectó las cualidades negativas del personaje, lo superficial y no las positivas, lo verdaderamente profundo. Sobresaliente la actuación de Jorge del Campo en ese personaje que es inseguridad, amor... y más inseguridad.

Muy bien Miguel Suárez, Jorge Mateos y María Rubio. De Eugenia Avendaño podemos decir, que nos satisface enormemente su retorno al teatro, de donde no debe alejarse, dadas sus cualidades de actriz.

Julio Prieto salvó con buenos recursos el tropiezo que representaba llevar esta obra a un teatro círculo.

En resumen, La gaviota, de Chejov, en el Granero,es una representación digna que usted debe ver.

El relojero de Córdoba. Teatro del Bosque. Autor, Emilio Carballido. Dirección, Héctor Mendoza. Música, Rafael Elizondo. Escenografía, Arnold Belkin. Reparto: Rafael Dantés, Francisco Jambrina, Ana Ofelia Murguía, Amparo Villegas, Aurora Alvarado, etc.

Con la más pura poesía y sencillez en el lenguaje, Carballido hace en esta obra, una fuerte crítica a la venalidad de jueces y gobernantes, y a la incapacidad que para otorgar justicia tiene un mal régimen gubernamental. Este mensaje se trasluce a través de las peripecias acaecidas a un relojero –toda una leyenda– y de las circunstancias dijéramoskafkianas –aún cuando privadas de angustia– en que se ve envuelto dicho relojero. Es esta obra –valiente como pocas– una de las mejores de su autor.

A la escenografía, hecha con talento y finísimo gusto, puede objetársele el haber sido poco funcional. Arnold Belkin olvidó que la escenografía es parte de un todo y en lugar de buscar el propio lucimiento debe ser servidora de la obra creativa.

Héctor Mendoza, a quien consideramos uno de los mejores directores jóvenes de nuestro teatro, en esta ocasión no acierta. No es posible sostener un tono dramático de una obra que es todo lo contrario. ¿No se dio cuenta Mendoza que se trataba de una comedia?

No comprendemos cómo puede un director dirigir una obra que no siente. Este privar a la comedia de todo el sentido de farsa que tiene, estuvo a punto de dar por tierra con el espectáculo y repercutió en perjuicio de los propios actores, ya que sus personajes quedaron desleídos al quitárseles todo lo que de sátira tenían, como por ejemplo el ministro, la Casilda y el propio relojero.

Eurídice. Teatro Orientación. Autor, Jean Anouilh. Dirección, Jebert Darién. Escenografía, Antonio López Mancera. Traducción, Aurora Bernárdez y Guillermo de Torre. Reparto: Felipe Santander, Ricardo Fuente, etc.

El que nos pusiéramos a hacer comentarios sobre la obra de Eurídice de Jean Anouilh, daría lo mismo exactamente que si los hacemos sobre el Hamlet, o sobre cualquiera otra obra, puesto que la representación, tal y como se lleva a cabo en el teatro antes citado, tiene tanto que ver con Eurídice, como podría tener que ver con Hamlet; es decir, nada.

Claro está que podríamos hablar de esta obra tomando en cuenta el texto leído, pero es el caso que lo que tenemos que comentar es la puesta en escena, por lo cual sólo diremos que fue representada con los parlamentos de Eurídice de Anouilh, otra obra, que podría ser Jano es una muchacha o Cada quien su vida, ¿quién lo sabe?

El único intérprete que lucha denodadamente por hacer algo digno y cuya voz resuena en el vacío, es Felipe Santander.

¡Ah, me olvidaba! Una joven hace su debut: Elvira Castillo. ¡Más valía que no hubiera debutado nunca!