FICHA TÉCNICA



Título obra La vida es sueño

Autoría Pedro Calderón de la Barca

Dirección Álvaro Custodio

Elenco Aurora Molina, Malena Doria, Graciela Orozco, Raúl Quijada. Carlos Castaño, Daniel Villarán, Marichú de Labra, Juan D. Saro, Sergio Ramos, Mari Carmen Vela, Sergio Bustamante, Mario Delmar, Carlos Jordán

Música Juan D. Tercero

Vestuario Lucille Donay

Espacios teatrales Capilla Abierta del ex convento de Tlalmanalco

Notas Daniel Villarán puede ser Daniel Villagrán

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Una semana espléndida”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 6 noviembre 1960, p. 2.




Título obra El aguijón

Notas de autoría Samuel Beckett / autor de Acto sin palabras 2; Alejandro Jodorowsky / adaptación

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Héctor Ortega, Carlos Ordóñez

Espacios teatrales Teatro Arcos Caracol

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Una semana espléndida”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 6 noviembre 1960, p. 2.




Título obra Las sillas

Autoría Eugène Ionesco

Notas de autoría Magda Donato / traducción

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Carlos Ancira, Magda Donato, Héctor Ortega

Iluminación Graciela Arriaga

Notas de Música Víctor Velázquez / sonido y efectos

Vestuario Graciela Arriaga

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Una semana espléndida”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 6 noviembre 1960, p. 2.




Título obra Parecido a la felicidad

Autoría Alejandro Sieveking

Dirección Víctor Jara

Elenco Miriam Benovich, Alejandro Sieveking, Clara Mesías, Tomás Vidiella

Escenografía Fernando Krahn

Iluminación Fernando Krahn

Espacios teatrales Teatro Ródano

Notas Premio a la mejor obra de 1959, Concurso Nacional de la Municipalidad de Santiago de Chile

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Una semana espléndida”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 6 noviembre 1960, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Una semana espléndida

Mara Reyes

La vida es sueño. Capilla Abierta del ex convento de Tlalmanalco. Autor, Pedro Calderón de la Barca. Dirección, Álvaro Custodio. Vestuario, Lucille Donay. Música, Juan D. Tercero. Reparto (por orden de aparición): Aurora Molina, Malena Doria, Graciela Orozco, Raúl Quijada, Carlos Castaño,Daniel Villarán, Marichú de Labra, Juan D. Saro, Sergio Ramos, Mari Carmen Vela, Sergio Bustamante, Mario Delmar y Carlos Jordán.

Semanas teatrales como la última de octubre son rayas en el agua. El estreno en México de la tercera versión de La vida es sueño –auto sacramental– es todo un acontecimiento. En este auto, Calderón simboliza la historia del hombre, desde el caos hasta la redención, pasando por el pecado original y presentando a la fe como única salvación del hombre. En este auto la mujer no está representada, no es la mujer quien tienta al hombre, sino directamente el pecado que a la vez simboliza la culpa, la sombra y la muerte, y encadena al hombre al pecado original, del cual sólo la fe lo salva. Este, como el resto de las obras de Calderón, especialmente los autos, revela una profundidad teológica que es capaz de expresar envuelta en la más bella poesía.

Álvaro Custodio se anota con éste uno de los triunfos más absolutos de su trayectoria corno director teatral. Una de sus cualidades mayores es su dominio de la composición. Equilibrio que evita siempre la monotonía. Custodio aprovecha el escenario como pocos directores en México especialmente en espectáculos al aire libre, como en esta ocasión, e imprime gran vigor a los personajes, a las situaciones y en general a la obra.

Sería imposible comentar el trabajo de cada uno de los integrantes, todos logran su cometido en forma brillante, especialmente Sergio Bustamante y Aurora Molina, el hombre y la sombra, respectivamente. Muy bien también Graciela Orozco, Raúl Quijada, Sergio Ramos y en general todo el reparto.

Teatro Arcos Caracol. El aguijón. Pantomima de Alexandro basada en Acto sin palabras 2, de Beckett. Reparto: Héctor Ortega y Carlos Ordóñez.

El programa que presenta esta vez el Caracol (y esperamos que no lo prohíba el Departamento de Espectáculos) está formado con una pantomima de Alexandro, basada en el Acto sin palabras 2 de Beckett, el autor de Fin de partida y Esperando a Godot y con Las sillas de Ionesco. En El aguijón se plantean dos actitudes de vivir la vida. Los mismos hechos, con la misma rutina cotidiana son vividos por dos distintos personajes: uno pesimista y otro optimista.

Héctor Ortega, a quien vimos su primer trabajo como mimo en Fin de partida, se perfila ya con un dominio extraordinario de este arte que Alexandro ha introducido en México hace apenas unos meses. Su actuación es verdaderamente sobresaliente, tanto en esta pantomima como en el papel que desempeña en Las sillas. Este joven actor y mimo merecerla ser tomado en cuenta como la revelación masculina del año.

Carlos Ordóñez, joven actor colombiano, logra también un magnífico trabajo junto con Héctor Ortega.

Las sillas. Autor, Ionesco. Traducción, Magda Donato. Reparto: Carlos Ancira, Magda Donato y Héctor Ortega. Dirección de las dos obras: Alexandro. Iluminación y trajes, Graciela Arriaga. Sonido y efectos, Ingeniero Víctor Velázquez.

Las sillas es de esas obras –como casi todas las de Ionesco– que no dejan salida al hombre. La tesis del autor en esta farsa trágica, es en síntesis la de que el hombre, con toda su carga de años en la espalda, de soledad, de fracasos, de ambiciones insatisfechas, en fin, con toda su historia, no se atreve a decir al resto de los humanos su experiencia y pide a la divinidad que ella hable por él, que sea ella quien diga a los hombres aquello que constituirá su salvación, pero la divinidad es incapaz de hacerlo, es decir no hay fe posible. El hombre debe realizarse dentro de sus limitaciones y no puede trascender más allá de su propia esencia.

Obra depresiva, de gran inquietud, aun cuando pueda estarse en desacuerdo con la tesis del autor no se le puede negar su valor, profundidad y vigor.

A Alexandro, director y alma del espectáculo, sería necesario dedicarle muchísimo más que un párrafo. No sólo se descubre en él una técnica depuradísima, sino un enorme poder de proyección y gran emotividad, además de su capacidad como maestro, pues actores como Carlos Ancira, que ya tenían una línea de actuación que llegaba en momentos a rayar en la monotonía, han revigorizado sus cualidades histriónicas y hecho una total renovación de su técnica. Un aplauso, pues, a este joven mimo y director, por su excelente trabajo, que viene a enriquecer la escena mexicana.

Las actuaciones de Carlos Ancira y Magda Donato en las que pasan de lo trágico a lo cómico y de lo ridículo a lo patético, son magníficas y lograron con ellas realizar el “milagro” teatral. Ritmo, expresión, emoción, juegan con el público, lo vencen en buena lid.

Un personaje creado por Alexandro para esta obra, fue el ruido. Esos efectos de sonido provocan las transiciones, elevan el espíritu o lo golpean, ambientan, equilibran la acción, se retuercen, se enroscan en la emoción del auditorio y hacen caer a todo el mundo en sus redes.

Una función como esta es de las que borran el recuerdo de todos los malos ratos pasados en las mediocres cuando no pésimas comedias que tantas veces nos vemos obligados a presenciar.

Nuevo teatro de Chile. Parecido a la felicidad. Sala Ródano. Autor, Alejandro Sieveking. Dirección, Víctor Jara. Escenografía e iluminación, Fernando Krahn. Reparto: Miriam Benovich, Alejandro Sieveking, Clara Mesías y Tomás Vidiella.

Esta obra tiene un carácter humano tal, que la hace claramente universal. El tema es simple, una pareja que inicia su unión buscando cada uno la compañía, huyendo de la soledad. La mujer se enamora pronto del amigo de él y termina dejando a ambos, para volver al dolor de empezar de nuevo. Como se ve no hay complicación –los asuntos comunes son más difíciles de renovar– el suceso es vulgar, no así el tratamiento. La acción interna de los personajes está magníficamente desarrollada. Técnica realista de buena factura. El autor –también actor de excelentes facultades– acaba de ganar con esta obra en su patria el premio a la mejor obra de 1959 en el Concurso Nacional de la Municipalidad de Santiago de Chile. La dirección excelente, llena de matices, lo mismo que las interpretaciones.