FICHA TÉCNICA



Título obra Trampa para un hombre solo

Autoría Robert Thomas

Notas de autoría Lucille Henderson / traducción

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Manolo Fábregas, Miguel Manzano, Narciso Busquets, Carlos Riquelme, Lorena Velázquez

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 30 octubre 1960, p. 3.




Título obra El hombre que yo maté

Autoría Maurice Rostand

Notas de autoría Juan Fernando Camilo Dhartes y Carlos S. Damel / traducción; Enrique Alonso / adaptación

Dirección Enrique Alonso

Elenco Carmen Molina, Lorenzo de Rodas, Guillermo Zetina, Pilar Sen

Escenografía Lorenzo de Rodas

Espacios teatrales Teatro Esfera

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 30 octubre 1960, p. 3.




Título obra Margarita Gautier

Autoría Dolores Puche

Notas de autoría Carlos Pellicer / asesoría literaria

Dirección Dolores Puche

Elenco Pina Pellicer, Jean Derval, Rosa Maria Moreno, Elodia Hernández, Justo Solís, Edgar Wald, Alberto Galán

Escenografía Manuel Felguérez

Vestuario Manuel Felguérez

Espacios teatrales Sala Chopin

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 30 octubre 1960, p. 3.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Trampa para un hombre solo, El hombre que yo maté, Margarita Gautier]

Mara Reyes

Trampa para un hombre solo. Teatro de los Insurgentes. Autor, Robert Thomas. Traducción, Lucila Henderson. Dirección, Manolo Fábregas. Escenografía, Julio Prieto. Reparto: Fábregas, Miguel Manzano, Narciso Busquets, Carlos Riquelme, Lorena Velázquez.

Es Manolo Fábregas uno de los empresarios cuyas producciones, por la propiedad con que las presenta, pueden servir de ejemplo a propios y a extraños.

En su género esta obra reúne las cualidades necesarias: suspenso, interés y solución sorprendente, aunque el recurso no es burdo, sino que es, hasta cierto punto, lógica la solución.

Muy bien equilibrada, en ritmo y matices la dirección de Fábregas, quien mantiene a sus actores en su justo tono.

El hombre que yo maté. Teatro de la Esfera. Autor, Maurice Rostand. Traducción, Dhartes y Damel. Adaptación y dirección, Enrique Alonso. Reparto: Carmen Molina, Lorenzo de rodas, Guillermo Zetina, Pilar Sen, etc.

Sería necesario que México hubiera pasado una guerra para que esta obra “llegara” a nuestro público. El tema es el problema de conciencia que tiene que afrontar un hombre que ha matado a un semejante en la guerra. Nadie lo culpa, no es perseguido. Él decide ir a Alemania a conocer a la familia del hombre al que mató. El fondo pacifista de la pieza se manifiesta claramente en los parlamentos de la madre del muerto, quien achaca no a las otras naciones la muerte de su hijo, sino a los políticos, a los financieros de todos los países, que se enriquecen con las guerras a costa del dolor de los pueblos.

La escenografía de Lorenzo de rodas logra dar el ambiente requerido y la adaptación de Enrique Alonso, que sitúa la acción después de la segunda guerra mundial y no de la primera (como es la obra originalmente), está bien ajustada, aunque quizá necesitara algunos cortes de frases breves demasiado repetidas. La dirección correcta, adolece sólo de lentitud en el ritmo, cosa que atribuimos a la precipitación del estreno, pero que estamos seguros en unos días más adquirirá su tempo.

No tenemos espacio para referirnos a cada uno de los actores, pero todos ellos se ven sobrios, mesurados; sorprende Guillermo Zetina quizá por lo diferente de este papel con otros que le hemos visto ejecutar.

Margarita Gautier. Sala Chopin. Autora, Dolores Puche. Dirección, Dolores Puche. Diseños de la escenografía y vestuario, Manuel Felguérez. Reparto: Pina Pellicer, Jean Derval, Rosa María Moreno, Elodia Hernández, Justo Solís, Edgar Wald y Alberto Galán.

Pocas veces nos habíamos encontrado ante una acumulación tal de atrevimientos. Uno es el de quien firma como autora y osa llamar a sus personajes con el mismo nombre con que Alejandro Dumas nombra a los suyos en su famosa novela La dama de las camelias; obra en la que según anuncia el programa se inspiró la autora de esta Margarita Gautier.

De no ser por los nombres, no hay ningún otro factor que denote la tal inspiración. Otro atrevimiento es el de la señorita Pina Pellicer, quien no posee ni el tipo de la mujer de mundo que tiene a sus pies a París, ni el temperamento y personalidad necesarias para encarnar a esa mujer, ni el oficio para dicha interpretación.

Lo que sí nos ha extrañado verdaderamente es descubrir en el programa esta línea: Asesor literario, Carlos Pellicer. No es posible imaginar que un poeta como Pellicer sea cómplice de este atentado al teatro, al público y al buen gusto.

El actor Edgar Wald, igual que los demás actores, parece una preciosa percha en la que se cuelga un traje bien planchado, pero de ninguna manera resulta el galán romántico, amoroso y desesperado que la obra (?) [sic] requiere.

La dirección de Dolores Puche es inconcebible. Tanto desde el punto de vista formal –no tiene idea de la técnica teatral– como desde el punto de vista del espíritu de la obra. Denota un total desconocimiento de lo que es el teatro y de lo que es el romanticismo. En una palabra, se trata de una comedia de las que no será fácil olvidar y que deben tomarse de muestra y ejemplo de lo que no se debe hacer en teatro.