FICHA TÉCNICA



Título obra Variaciones para cinco dedos

Autoría Peter Shaffer

Notas de autoría José Luis Ibáñez / traducción

Dirección José Luis Ibáñez

Notas de dirección Greg Kayne / dirección técnica

Elenco Héctor Gómez, Rita Macedo, Miguel Ángel Ferriz, Susana Alexander, Luis Lomelí

Espacios teatrales Teatro Sullivan

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 23 octubre 1960, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Variaciones para cinco dedos]

Mara Reyes

Variaciones para cinco dedos. Teatro Sullivan. Autor, Peter Shaffer. Traducción y dirección, José Luis Ibáñez. Dirección técnica, Greg Kayne. Reparto: Héctor Gómez, Rita Macedo, Miguel Ángel Ferriz, Susana Alexander y Luis Lomelí.

Esta obra bien podría llamarse Variaciones para cinco continentes, su tema es tan universal como universal es el tema de la juventud en la cual se encuentra de pronto el hombre con que ahí está la vida y es preciso hacer algo con ella.

La madre, el padre, son figuras que en momentos repelen y en momentos atraen. El joven necesita comprensión y los padres no son capaces de darla. ¿Cómo pueden comprender al hijo si lo que ellos han practicado entre sí durante todos los años de su unión es la agresión y el hijo les ha servido sólo de escudo en su lucha?

El drama, con todos los alcances de una tragedia, se desarrolla entre el padre, al que sólo interesa el dinero; la madre, insatisfecha en su vida emocional y erótica y por tanto con una capacidad de destrucción abrumadora; el hijo, que se debate en toda la lucha de la juventud, de los instintos y de los “por qué y para qué” y el joven maestro de la otra hija, de la familiar [sic] con su drama interno de ser hijo de un nazi, criminal de los campos de concentración, y que lleva en los hombros todo el lastre que aquello representa.

En el trasfondo, como un contrapunto, la hija, símbolo de la claridad, de la normalidad, en una palabra: de la libertad, como en la propia obra se dice: “Mónica es lo único libre en esta casa.” Mónica representa la esperanza en la vida.

En cuanto a las interpretaciones, todas son extraordinarias. Por el carácter mismo de la obra, además de por sus cualidades de actor, es Héctor Gómez, quien sobresale. Su personaje es el eje alrededor del cual todo se mueve. Sobre su tema sobrevienen las variaciones. Es indudablemente el papel con que Héctor Gómez había soñado.

La escenografía, muy norteamericana, realizada con mucha propiedad.

En general, una buena producción y una obra digna de recibir toda atención.