FICHA TÉCNICA



Título obra Espada en mano (San Miguelito)

Autoría Rafael Solana

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Antonio Carbajal (Tony), Sara García, Fanny Schiller, Guillermo Orea

Espacios teatrales Sala Chopin

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 25 septiembre 1960, p. 2.




Título obra Deborah

Autoría Federico S. Inclán

Dirección Dolores Bravo de Serret (Lola Bravo)

Elenco Carmen Montejo

Escenografía Abel Cano

Espacios teatrales Teatro Ródano

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 25 septiembre 1960, p. 2.




Título obra Los desorientados

Autoría Maruxa Vilalta

Dirección Enrique Alonso

Elenco María Idalia, Guillermo Aguilar, Carmen Molina, Lorenzo de Rodas, Juan Antonio Serna y Regina Cardo

Escenografía Lorenzo de Rodas

Espacios teatrales Teatro Esfera

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 25 septiembre 1960, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Espada en mano, Deborah, Los desorientados]

Mara Reyes

Espada en mano (San Miguelito). Sala Chopin. Autor, Rafael Solana. Dirección, Manolo Fábregas. Reparto: Tony Carbajal, Sara García, Fanny Schiller, Guillermo Orea, etc.

Es indudable que el camino de Rafael Solana, cristalizado ya en Debiera haber obispas, es la comedia humorística. Espada en mano, es un sainete breve, de fino ingenio y sin pretensiones. Diálogo fluido y sencillez son sus características.

La dirección de Manolo Fábregas, es fácil, bien llevada, sin complicaciones, lo mismo que la escenografía. La actuación de Sara García en su monja perspicaz, llena de gracia y suavidad. “Tony” Carbajal, Fanny Schiller, Guillermo Orea y el resto del reparto, todos desempeñan sus respectivos papeles con acierto.

Espectáculo hecho para divertir que consigue su objetivo. Alegría blanca. Al menos esta obra no tendrá el peligro de que se prohíba en nuestros escenarios.

Deborah. Teatro Ródano. Autor, Federico S. Inclán. Dirección, Lola Bravo. Escenografía, Abel Cano. Actriz única Carmen Montejo.

Ya va siendo necesario que Inclán recuerde que el dramaturgo no puede, ni debe, escribir al ritmo de una máquina que va produciendo sus artículos uno tras otro. El teatro es necesario meditarlo, “cocinarlo”, “hornearlo”. En Deborah (así, con hache final), Inclán muestra un interés por escribir, salga como saliere, y ésa no es la forma de seguir un camino.

¿A qué esos largos fragmentos de otras obras? Si el personaje central es una actriz, como es el caso de Deborah, y ésta, por necesidad, recita parlamentos de otros dramas, podía Inclán haber intercalado breves frases, como lo hace con el fragmento de Luz que agoniza, de manera que sólo sirvan para apuntar la personalidad y no recitar íntegro un argumento como el de La dama de las camelias y de las otras obras con que sólo demuestra un afán por rellenar su propia obra.

Desde luego que escribir un monólogo no es cosa de juego, y precisamente por esto es ilícito recurrir a un procedimiento de tan mala clase como el que él usa en éste.

Si Inclán desea no perder su categoría de dramaturgo, debe procurar orientarse más y cuidar con mayor esmero sus comedias, aun cuando no produzca tantas. Es mejor escribir una buena obra cada dos años que escribir dos malas en un año. Inclán es de los autores que tiene mucho que decir, ¿entonces por qué decirlo mal?

Lo que es verdaderamente extraordinario es el trabajo de Carmen Montejo, lo mismo que el de Lola Bravo; su dirección es excelente desde todos puntos de vista, exceptuando la iluminación que deja mucho que desear.

Carmen Montejo hace gala de su enorme capacidad de actriz. ¡Qué manera de matizar! Sus transiciones se perciben auténticas. Se entrega al personaje. En una palabra: conmueve.

La escenografía, en cambio, resultó pobre y no sitúa en ningún momento el lugar donde ocurre la acción.

Los desorientados. Teatro de la Esfera. Autora, Maruxa Vilalta. Dirección, Enrique Alonso. Escenografía, Lorenzo de Rodas. Reparto: María Idalia, Guillermo Aguilar, Carmen Molina, Lorenzo de Rodas, Juan Antonio Serna y Regina Cardo.

Esta obra de Maruxa Vilalta es, además de la protesta que implica, un deseo de hacer poesía y la hace, pero abusa tanto de ella en los diálogos que suprime la acción. Todo es narración. Durante toda la pieza hay sólo dos escenas vivas, dos situaciones dramáticas. La ausencia de construcción, de técnica, hace que aunque los personajes dicen cosas de fondo, hablen de los problemas humanos, de la juventud, el asunto no despierta interés.

Las características propias de la pieza eran un escollo para su escenificación y Enrique Alonso lo salvo con dignidad, y logró dar vida a esos personales un poco fantásticos.

La escenografía de Lorenzo de Rodas, –quien por primera vez se aventura en este terreno– es de buen gusto. Un poco irreal como la propia obra, sugerida. En eso estriba su acierto.

En cuanto a la actuación, Carmen Molina y Lorenzo de Rodas, “cabezas” de la compañía, dieron una muestra de profesionalismo, al aceptar los breves papeles que en esta obra les era dado representar, quedando en manos de María Idalia y Guillermo Aguilar –actor durante siete años en la compañía de teatro infantil de Enrique Alonso– los papeles estelares, los que lograron interpretar con sinceridad y emoción.