FICHA TÉCNICA



Título obra La casa de la Santísima

Autoría Rafael Solana

Notas de autoría Rafael Solana / adaptación a su novela homónima

Dirección Luis G. Basurto

Elenco Prudencia Grifell, Francisco Jambrina, Mario Garcia González, Augusto Benedico, Ernesto Alonso, Malena Doria, Antonio Gama, Yolanda Guillaumin

Escenografía Leoncio Nápoles

Espacios teatrales Teatro 5 de Diciembre

Referencia Marcela del Río, “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 11 septiembre 1960, pp. 2 y 4.




Título obra Rentas congeladas

Autoría Sergio Magaña

Dirección Virgilio Mariel

Elenco Graciela Nájera, Carlos Bribiesca, Mario Urea, Amado Zumaya, Celia D’Alarcón

Escenografía Antonio López Mancera

Coreografía Raúl Flores y Xavier Fuentes

Música Sergio Magaña

Notas de Música José Luis Arcaraz / dirección musical

Espacios teatrales Teatro Esperanza Iris

Referencia Marcela del Río, “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 11 septiembre 1960, pp. 2 y 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

imagen facsimilar

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[La casa de la Santísima, Rentas congeladas]

Mara Reyes

La casa de la Santísima. Teatro 5 de Diciembre. Autor, Rafael Solana. Dirección, Luis G. Basurto. Escenografía, Leoncio Nápoles. Reparto: Doña Prudencia Grifell, Francisco Jambrina, Mario García González, Augusto Benedico, Ernesto Alonso, Malena Doria, Antonio Gama, Yolanda Guillaumín, etcétera.

El 1° de septiembre se inauguró el primer Festival de Teatro Mexicano, con la obra de Rafael Solana La casa de la Santísima, adaptación de su novela del mismo nombre, publicada recientemente.

En los casos en que como ahora se trata de una adaptación, no puede uno evadirse a la comparación. Es preciso desentrañar qué valores se conservan o mejoran y cuáles se pierden. Una de las cualidades mayores de la pieza teatral, que constituye una ganancia en relación a la novela, es la ausencia absoluta de truculencia. En la obra teatral todo es natural, diáfano. No existen actitudes estereotipadas a las que tanto se presta la representación de una “casa” como esa. Por otra parte, algunos de los personajes ganaron en la adaptación, como por ejemplo el maestro Camín. Hablemos ahora de las pérdidas. La principal fue la del ambiente. La novela mantiene vívido el ambiente de la época en que se desarrolla –1930– y el ambiente de la “casa”; en cambio, en la adaptación esta doble ambientación queda desleída. Por otro lado en la síntesis se cuidó con acierto de tomar únicamente los problemas fundamentales; empero, los largos parlamentos llenos de pormenores y narraciones de la vida de los personajes, hicieron que se perdiera en agilidad.

En cuanto a lo que es estrictamente la técnica, hubo un serio error en la construcción dramática: la forma de hacer suceder las escenas, una tras otra, sin relación entre sí. Dos personajes hablan, salen, entran otros, hablan, salen, entran otros, y así hasta el fin de la obra. Sin embargo, a pesar de estas fallas, la obra mantiene el interés.

En cuanto a la dirección, es esta una de las menos afortunadas de Luis G. Basurto, quien no consiguió vencer la pesadez de los largos parlamentos, sino que por el contrario, coadyuvó a la lentitud del ritmo de la pieza. La última escena, la de la muerte, en cambio resultó precipitada y dejó un sabor de cosa incompleta.

Por lo que toca a la interpretación, todos están correctos en cuanto que siguieron las instrucciones del director, pero falta calor a la obra en su conjunto. Seguramente dentro de unos días estarán corregidas muchas de las fallas. Buena la escenografía.

Rentas congeladas. Teatro Esperanza Iris. Libro y música, Sergio Magaña. Dirección escénica, Virgilio Mariel. Dirección musical, José Luis Arcaraz. Coreografía, Raúl Flores y Xavier Fuentes. Escenografía, Antonio López Mancera. Reparto: Graciela Nájera, Carlos Bribiesca, Mario Urea, Amado Zumaya, etcétera…

La segunda obra del Festival fue Rentas congeladas a la que se anuncia como la primera revista musical mexicana y esto es mucho decir, pues para que una obra sea “mexicana” no basta que su autor sea mexicano. Esta revista de Sergio Magaña, salvo una o dos canciones más o menos de tipo ranchero-sentimental, con las que quiso dar el toque “folklórico”, todo el carácter de sus melodías y la forma en que está construida la revista, son de corte netamente norteamericanizado. ¿Por qué no utilizar las características de nuestra música? ¿Por qué no buscar formas nuestras? ¿A qué ese afán de imitación? En los Estados Unidos llevan ya muchas horas de vuelo en este terreno. ¿Por qué entonces no intentar seguir una trayectoria más genuina, menos artificial?

Tal vez se me diga que por ser la primera revista musical se debe ser más consecuente, pero yo creo que precisamente por esta razón es preciso ser más estricto, pues a mal principio no hay buen fin.

En cuanto al libro, la idea es buena, ingeniosa y revela una inquietud por los problemas populares, sólo que la construcción dramática no es correcta; el conflicto se divaga en muchos momentos y no suscita un interés por su resolución. Sergio Magaña tiene capacidad para hacer más, es por eso que debe exigírsele también más.

Desgraciadamente, la dirección [p. 2] escénica en lugar de ayudar a la obra, la perjudicó, adolece de multitud de defectos. No hay ritmo, es exagerada y al mismo tiempo insulsa. La coreografía es pobre y la escenografía pretenciosa, demasiado gris para una revista musical.

Lo que es francamente insoportable es la señora CeliaD'Alarcón. ¿Quién sería el sádico que le contó que era actriz?

Empero, hay que reconocer que entre el reparto hay muy buenos elementos, tanto entre los actores, como entre los cantantes y bailarines. ¡Lástima que un esfuerzo como este, digno de mejor suerte, haya dado tan malos resultados!