FICHA TÉCNICA



Título obra Acto sin palabras

Autoría Samuel Beckett

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Alejandro Jodorowsky

Espacios teatrales Teatro Orientación

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 21 agosto 1960, p. 2.




Título obra Fin de partida

Autoría Samuel Beckett

Notas de autoría Álvaro Arauz / traducción

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Carlos Ancira, Alejandro Jodorowsky, Amparo Villegas, Héctor Ortega

Escenografía Rafael Coronel

Espacios teatrales Teatro Orientación

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 21 agosto 1960, p. 2.




Título obra La maestra milagrosa

Autoría William Gibson

Notas de autoría Lucille Henderson / traducción

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Aurora Bautista, Elizabeth Dupeyrón, Miguel Manzano, Yolanda Mérida, Jorge del campo, Natalia Gentil Arcos, Miguel Suárez

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 21 agosto 1960, p. 2.




Título obra Alta fidelidad

Autoría Michel Durán

Notas de autoría Wilberto Cantón / traducción

Dirección José de Jesús Aceves

Elenco Francisco Muller (Pancho), Elena Julián, Leopoldo Ortín (Polo), Ada Carrasco, Ismael Larumbe, Sara Gabriela

Espacios teatrales Teatro Arcos Caracol

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 21 agosto 1960, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Acto sin palabras, Fin de partida, La maestra milagrosa]

Mara Reyes

Acto sin palabras. Teatro Orientación. Autor, Samuel Beckett. Intérprete: Alejandro Jodorowsky.

Efectivamente sin palabras, Beckett y Alejandro –no puede hablarse de uno solo de ellos, ya que no se entiende en esta obra al autor sin el intérprete, ni al intérprete sin el autor– nos muestran un hombre en medio de su soledad, no se sabe de dónde viene y no puede ir a ninguna parte. A base de símbolos se descubre la lucha del hombre por lograr algo en la vida. Las oportunidades se le brindan siempre a medias y en cada una de ellas el hombre fracasa en su intento de aprovecharlas. Es impotente. Intenta el suicidio y tampoco la muerte depende de su voluntad, fracasa de nuevo. El hombre está a merced de su destino, pierde el ánimo, una última oportunidad se acerca a él, está al alcance de la mano, pero el hombre ya no tiene interés en conseguir el triunfo. Permanece derrotado esperando su fin. Obra e interpretación conmoverán a aquellos que sientan.

Fin de partida. Teatro Orientación. Autor, Samuel Beckett. Traducción, Álvaro Arauz. Escenografía, Rafael Coronel. Dirección, Alejandro Jodorowsky. Reparto (por orden de aparición): Carlos Ancira, Alejandro, Amparo Villegas y Héctor Ortega.

Cuatro personajes: el amo, ciego, que como un dios quiere estar al centro siempre para dominarlo todo; el esclavo, agresivo, pero incapaz de una auténtica rebelión, y los padres-hijos del amo, viven cada uno de ellos en un bote de basura, inútilmente, sobreviviendo angustiosamente al pasado. Beckett demuestra en esta obra, más que en Esperando a Godot, su rechazo a la vida y a todos sus valores. Es esta una obra en la que convergen todas las miserias humanas, la repugnancia, la irresponsabilidad, la soledad y todas las condiciones negativas de la sociedad y naturaleza humanas, suprimiendo todo lo que de positivo puede haber en la vida de los hombres. A pesar de ser una obra que chocará con la naturaleza de aquellas personas que tienen una idea distinta de la vida, pues habemos quienes pensamos que no todo en ella es negativo, no se puede refutar a Beckett el vuelo literario y la profundidad que da a su obra, de lo que no muchos autores son capaces. La construcción dramática no está regida, tal como estamos acostumbrados, a un planteamiento, un desarrollo de la acción y un desenlace en el que se resuelve un conflicto; y es que en una obra que llega a las últimas consecuencias del existencialismo no se puede, ni se debe, esperar que haya desenlace. La acción, de principio a fin, es repetida, fatigosa y se tiene idea de que seguirá repitiéndose durante siglos. Se tiene conciencia de que avanza, sólo en cuanto que el tiempo se desliza, pero Beckett nos dice que a pesar de que el tiempo transcurre y de que todo se acerca a su fin, las acciones de los hombres son siempre las mismas.

Las palmas se las lleva sin duda Alejandro en su calidad de director de escena. Se reconoce en él una personalidad propia; en cuanto a su trabajo como actor, lo único que va en su contra es la voz, poco firme, pequeña y rasposa, por lo demás, su actuación es magnífica, lo mismo que la de Carlos Ancira, quien se despoja ahora de algunos vicios adquiridos y se renueva en forma sorprendente. Amparo Villegas, en la vieja-niña, captó en forma admirable ese personaje difícil como todos los de Beckett. He dejado para el final propositivamente el mencionar a Héctor Ortega, en mi opinión la revelación masculina del año, quien hace una creación de su Nagg, en la que logra proyectar toda la repugnancia y la ternura de su personaje con una maestría poco común.

La maestra milagrosa. Teatro de los Insurgentes. Autor, William Gibson. Traducción, Lucille Henderson. Escenografía, Julio Prieto. Dirección, Manolo Fábregas. Reparto: Aurora Bautista, Elizabeth Dupeyrón, Miguel Manzano, Yolanda Mérida, etcétera...

Una obra teatral sin más mérito que el reconocimiento a la labor de una mujer: Annie Sullivan, la maestra que sacó de las tinieblas a Hellen Keller, esa niña ciega, sorda y muda que ha dedicado su vida –es ahora una anciana– a alentar a la humanidad y a trabajar por la paz. Como obra teatral su calidad es bastante restringida. Los personajes están bien trazados y hay escenas muy bien construidas.

A Aurora Bautista, a quien todos conocemos por el cine como una gran trágica, en realidad no se la puede apreciar en un papel como éste –bastante gris– y esperamos una ocasión más afortunada en la que pueda mostrar su talla de actriz y en la que podamos decir que vimos a Aurora Bautista.

La actriz que barre en realidad con todos es la niña Elizabeth Dupeyrón, que hace el papel de Hellen Keller. Sincera, espontánea y con un dominio de la mímica extraordinario.

Desde luego Manolo Fábregas hizo lucir una gran producción y una espléndida escenografía de Julio Prieto, de las de cajón. Las escenas que sobresalieron por su dirección fueron las escenas mudas entre Aurora Bautista y la niña Dupeyrón.

Miguel Manzano, Yolanda Mérida, Jorge del Campo, Natalia Gentil Arcos y Miguel Suárez, en segundo plano por el carácter mismo de la obra, cumplieron con sus papeles con toda discreción.

Alta fidelidad. Teatro Arcos Caracol. Autor, Michel Durán. Traducción, Licenciado Wilberto Cantón. Dirección, José de Jesús Aceves. Escenografía:?? Reparto: Francisco Muller, Elena Julián, Leopoldo Ortín, etcétera.

Un vodevil tipo astrakán, sin otra misión que la de divertir. Dirigido sin altisonancias, ágilmente. Elena Julián, buena madera, actúa con frescura. Ada Carrasco, de quien recordamos su brillante actuación en La pelirroja, en un papel corto pero al que saca mucho partido. Francisco Muller bien, como siempre, lo mismo que Leopoldo Ortín, cómico que no se sale de los límites. Ismael Larumbe, a quien hemos visto antes de ahora en una sola ocasión, en un viaje totalmente diferente como era el que hacía en El viaje de la vida, da indicios de tener capacidad de actor. Y como siempre, Sara Gabriela, la mosca en la sopa, más discreta que en la obra anterior, pero igual de poco actriz.