FICHA TÉCNICA



Título obra Luna de miel... para diez

Autoría Felipe Santander

Dirección Fernando Wagner

Elenco Héctor Gómez, Felipe Santander, Carlos Becerril, Sergio Bustamante, Bárbara Gil, Manolita Saval

Escenografía Leoncio Nápoles

Espacios teatrales Teatro Fábregas

Notas Manolita Saval es Juana María Saval Ballester

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 3 enero 1960, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Luna de miel… para diez]

Mara Reyes

Luna de miel… para diez. Teatro Fábregas. Autor, Felipe Santander. Dirección, Fernando Wagner. Escenografía, Leoncio Nápoles. Reparto: Héctor Gómez, Felipe Santander, Carlos Becerril, Sergio Bustamante. Bárbara Gil, Manolita Saval, etc.

Por fin se estrenó la última obra del año y conocimos como autor, con ella, al joven actor Felipe Santander. La comedia es lozana, de diálogo ligero, hecha sin pretensiones de profundizar, sino de entretener y logra su cometido. El movimiento bien llevado, busca el clímax sin efectismos. Los personajes en sus situaciones y reacciones denotan cada quien un carácter. El muchacho inconsistente, que gusta de payasear y alardear, ni bien, y a pesar de todo, ingenuo. El austero, estudioso, que sabe lo que quiere. La niña superficial que inquiere primero por la situación económica y social del pretendiente antes de decidirse a amarlo. La mujer que encuentra la situación de recién casada un poco embarazosa, etc. La comedia a pesar de su tono superficial está escrita sin prejuicios y buscando realidad.

Wagner borda las situaciones y las pausas, bien el ritmo y acertado el movimiento interior que dio a los personajes.

Carlos Becerril vuelve a escena después de su éxito en La casa de los siete balcones, con la misma sincera actuación de entonces, con la misma sobriedad. Héctor Gómez, más maduro y consistente como actor que nunca. De Bárbara Gil, ésta es una de las mejores actuaciones que le hemos visto. El carácter exagerado y de buscada comicidad que desempeña Sergio Bustamante corresponde a la que el personaje debe tener, esperemos que el curso de las representaciones no le haga perder su equilibrio. Con respecto a Santander, es un deber hacer un reconocimiento a su calidad como actor. Y ojalá que como autor, ya hecha la primera –y más difícil– incursión en la dramaturgia, acoja la experiencia y transforme en su próxima obra el chiste, en ironía; la velada protesta en atinada crítica y la superficialidad en profundidad. Así dedicará sus facultades a rendir un más valioso fruto.