FICHA TÉCNICA



Título obra Al fin solos

Autoría José María Camps Regas

Dirección Simón Armengol

Elenco Marta Patricia, Julio Taboada

Escenografía Santiago Burgos

Espacios teatrales Teatro Gante

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 24 mayo 1959, p. 3.




Título obra Sube y baja para dos

Autoría William Gibson

Dirección Luis de Llano

Elenco Silvia Pinal, Ernesto Alonso

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 24 mayo 1959, p. 3.




Título obra Las cosas simples

Autoría Héctor Mendoza

Dirección Hugo Macías

Escenografía El propio café

Espacios teatrales Teatro Café La concordia

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 24 mayo 1959, p. 3.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Sube y baja para dos, Las cosas simples, Al fin solos]

Mara Reyes

“Sube y baja” para dos. Teatro de los Insurgentes. Autor, William Gibson. Director, Luis de Llano. Escenografía, Julio Prieto. Reparto: Silvia Pinal y Ernesto Alonso.

Esta obra de William Gibson trata de mostrar el problema de maduración a que debe sujetarse una pareja: una mujer de nivel mental bastante precario, simple y generosa y un hombre, tampoco brillante, pero tan absolutamente dependiente que desde el esbozo del conflicto todos sabemos cómo terminará esa unión. El desarrollo es lento, sin situaciones dramáticas, intrascendentes.

Una cosa destaca primordialmente: la soledad en que cada quien vive, pero no nos la muestra con una hondura universal, sino, podríamos llamar, local. Es una obra de Nueva York, para Nueva York. Un gran acierto de la dirección fue que entre cada cuadro –son nueve–, se nos hacía escuchar la infinita variedad y cantidad de ruidos de la calle neoyorquina, realmente era conveniente recordar a cada momento el lugar en donde se desarrolla la obra. Por otra parte Luis de Llano salva los difíciles obstáculos que presenta una obra para dos personajes.

Silvia Pinal, muy actriz con esa simpatía y esa gracia que la caracteriza, es la que mantiene la obra a flote; a partir del segundo acto olvida uno su sobreactuación en el primero.

Ernesto Alonso no nos llegó a convencer, se desenvuelve con naturalidad, pero le falta matiz a su actuación.

Las cosas simples. Teatro Café La Concordia. Autor, Héctor Mendoza. Director, Hugo Macías. Escenografía, el propio café.

Dentro de pocos días se cumplirán las 300 representaciones de Las cosas simples, lo cual significa todo un éxito para el teatro experimental, pues bien entendido el término, no fue sino un experimento lo que intentó su director, Hugo Macías, al hacer las representaciones en un café. Felicitamos a todos y a cada uno, sin hacer menciones especiales, dado el crecido número del reparto.

Si no ha visto usted esta comedia, le recomendamos lo haga, revivirá usted con ella su época de estudiante, con sus personajes, con sus ilusiones, con sus simples problemas, y revivirá usted algo más: el momento en que dejó de ser adolescente y se encaró a la realidad por vez primera.

Al fin solos. Teatro Gante. Autor, José María Camps Regas. Director, Simón Armengol. Escenografía, Santiago Burgos. Reparto: Marta Patricia y Julio Taboada.

Otra comedia para dos personajes, aunque de tipo muy diferente es Al fin solos. Un hombre, enfermo mental indudablemente, trama una venganza al saber que su hermano se suicidó. Supone que fue por la novia y se propone casarse con ella y abandonarla el día de la boda, después de hacerle saber la verdad. Como se ve, la iniciación del problema es bastante rebuscado.

En el primer acto, que es el día de la boda, ella impide que él se vaya, pero omite decir al esposo el motivo por el cual se suicidó el hermano, omisión sin la cual la obra no hubiera existido. Ese es el truco de la obra, pero una vez admitido éste, toda la trama está bien entretejida, dramáticamente bien construida.

Correcta la dirección. El papel de Julio Taboada está plagado de dificultades, sobre todo por ese punto intermedio en que el hombre es aparentemente cuerdo, pero que en el fondo es un psicótico. Muy distinto al papel de Marta Patricia; ella es una mujer normal, asentada y con absoluto control de sí misma. Su actuación está bien llevada, y tal vez lo único que suena falsa es su risa, por lo demás saca su papel decorosamente.