FICHA TÉCNICA



Título obra La fuerza bruta

Notas de autoría John Steinbeck / autor de la novela Of mice and men; Víctor O. Moya / traducción y adaptación teatral

Dirección Seki Sano

Grupos y compañíasTeatro de la Reforma

Espacios teatrales Teatro Esperanza Iris

Referencia Armando de Maria y Campos, “De La fuerza bruta de Steinbeck a Antígona de Anouilh-Cocteau, pasando por El dúo de la africana de Fernández Caballero”, en Novedades, 14 agosto 1949.




Título obra Santa locura

Autoría Sebastián Gabriel Rovira

Dirección Simón Armengol

Elenco Magda Monzón, Beatriz Saavedra, Niñita Valdés, Cortés, León Barroso, Ángel Buenafuente, D’Antino, Rodas

Espacios teatrales Salón de actos de la Asociación Mexicana de Periodistas

Referencia Armando de Maria y Campos, “De La fuerza bruta de Steinbeck a Antígona de Anouilh-Cocteau, pasando por El dúo de la africana de Fernández Caballero”, en Novedades, 14 agosto 1949.




Título obra Antígona

Autoría Jean Anouilh

Dirección André Moreau

Espacios teatrales Sala del Instituto Francés para América Latina (IFAL)

Eventos Inauguración del ciclo de teatro francés

Referencia Armando de Maria y Campos, “De La fuerza bruta de Steinbeck a Antígona de Anouilh-Cocteau, pasando por El dúo de la africana de Fernández Caballero”, en Novedades, 14 agosto 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: La fuerza bruta y otras

De La fuerza bruta de Steinbeck, a Antígona de Anouilh-Cocteau, pasando por El dúo de la africana

de Fernández Caballero

Armando de Maria y Campos

    Esta noche el Teatro de la Reforma, que dirige el animador japonés Seki Sano, presentará la tercera obra de su temporada que culminó con las 100 representaciones de Un tranvía llamado deseo de Williams, y se había iniciado con La doma de la fiera de Shakespeare. Esta tercera pieza que se representa por primera vez en México para el público comercial, ya lo fue antes, hace dos años una sola vez, en ocasión del estreno informal del ahora cine Trans-Lux Prado, por los propios discípulos de Seki Sano, y dirigida por él mismo que ahora actúan en el teatro Iris. Es la que en su versión española tituló Víctor Moya La fuerza bruta; en inglés se llama Of mice and men. Su autor: John Steinbeck.
     Of mice and men fue presentada por Sam Harris el año 1937, simultáneamente con otras piezas famosas del teatro norteamericano, como Winterset, que lo fue por Guthrie McClintic y Our town, por Jed Harris. Años en que el teatro comercial de Norteamérica alcanzaba una altura excepcional. Of mice and men logró el Premio Pulitzer 1937, y, como consecuencia, una amplia difusión en los medios teatrales del mundo. En la Argentina fue objeto de dos traducciones, ambas con el título más apropiado: De hombres y ratones; la primera fue publicada por la Editorial Sudamericana de Buenos Aires, y la segunda la lanzó al mercado de aquellas regiones americanas el Club del Libro A.L.A. Tentó a los directores franceses la obra del ya famoso autor de las novelas El barrio de la tortilla y Las uvas del rencor, pero la guerra suspendió todo intento de presentar su drama en Europa, y no fue hasta 1949 que la pieza de Steinbeck fue conocida en Francia, en el teatro Hebertot, de París, según la traducción de Marcel Duhamel, que la tituló Des souris et des hommes. Dirigió la versión escénica Paul Oettly, y los decorados fueron de Georges Wakhévitcho. Fue un gran éxito para autor, traductor e intérpretes, entre los que se hallaron Robert Herbert, Joe Alex, Roger Rafal, André Valmy, Guy Decomble, Georges Saillard, Claudine Dupuis y Vital.
     La semana que mañana concluye ha sido fecunda para nuestra vida teatral. Al éxito rotundo del reestreno de la preciosa zarzuela de Miguel Echegaray y Fernández Caballero El dúo de la africana, en la que Pepita Embil y Florencio Calpe provocan ovaciones delirantes y muy cariñosas, los coros de esta compañía, que

por primera vez en muchos años han merecido tal aprobación de un público cada noche más numeroso, sorprendido de tan singular alarde de dirección y ensayos, siguieron -desgraciadamente la misma noche y a la misma hora- la inauguración del ciclo de teatro francés en la pequeña sala del IFAL, con Antígona, de Anouilh, bajo la dirección de Moreau, y la de una temporada de teatro experimental en el salón de actos -convertido en teatrito- de la Asociación Mexicana de Periodistas. En la imposibilidad de bilocarme, asistí a la representación en la AMP de la comedia Santa locura, del autor español S. Gabriel Rovira -residente en México desde hace años, consueta de profesión-, que dirigida por el señor S. Armengol Güell -exiliado republicano- interpretaron actores no profesionales y lindas muchachas que "bitean" en nuestro ecrán. La comedia del señor Rovira no añade un lauro más al teatro español en el exilio. La dirección sobria, a ratos indecisa. Al final hubo aplausos de simpatía y estímulo para las señoritas Magda Monzón, Beatriz Saavedra y Niñita (sic) Valdés, y para los más o menos jóvenes Cortés, Barroso, Rodas, Buenafuente y D'Antino.
     La Antígona que representaron en el IFAL los discípulos de Moreau, es la de Anouilh que hace dos temporadas dieron a conocer en México, primero los componentes de Theatre-in-the-round, o Teatro en Torno, vestidos de etiqueta, y después los discípulos de X. Villaurrutia, con Beatriz Aguirre a la cabeza del reparto, en el Bellas Artes. Con motivo de la representación en Bellas Artes escribí una extensa crónica sobre el renovadamente fresco tema de Antígona, que antes a Anouilh tentó a otro gran autor de Francia, Jean Cocteau -a quien yo estimo como el Sardou moderno-, quien escribió una "tragedia musical" basada en la obra inmortal de Sófocles, claro que con la colaboración de un músico, la de Arthur Honegger.
     Pocos conocen la obra de Cocteau, porque no es fácil montarla. Se estrenó en Theatre Royal de la Monnaie, de Bruselas, antes, mucho antes de la guerra. Cocteau no siguió el texto de Sófocles, sino que escogió un solo episodio y lo interpretó con personal amplitud, sin cuidar excesivamente de los detalles. Creón prohibe los funerales de Polynices. Por desobedecer

esta orden, Antígona, hermana de Polynices, es condenada por Creón a ser enterrada viva en una cueva. Ante los reproches de Tiresias, arrepentido y temeroso también de la venganza de los dioses, anula su sentencia y ordena que Antígona vuelva a la luz del día. Pero ya es tarde. Antígona ha muerto. Hemon, que no quiere sobrevivir a su prometida, se mata. Y Creón, solo y desesperado, implora la clemencia de los dioses.
     La tragedia se divide en tres actos, pero el telón no baja hasta el final. Mientras el escenario queda a oscuras, la orquesta toca los interludios, que unen los tres actos. Los intérpretes entran y salen por la puerta de un palacio, situado en la cima de una doble escalera. las caras de los comediantes están blanqueadas y ocultas por caretas. Sus vestidos recuerdan las figuras grabadas en los vasos griegos. Todos los detalles crean en torno a la obra una atmósfera especial, que es intensificada por la música de Honegger, que escribió para el poema de Cocteau una partitura que tiende a expresar la violencia de los sentimientos de los héroes de Sófocles. La Antígona de Cocteau se ha representado menos que la Anouilh; la de éste tuvo un gran éxito cuando fue presentada en Nueva York, en 1946, en el Theatre Cort -con todos los personajes vestidos de etiqueta- y con Katherine Cornell en Antígona y Cedric Hardwicke en Creón.
     Los franceses estimulan el teatro por los medios más curiosos. Por ejemplo, han instituido un premio -el Premio Módico- que un jurado compuesto por escritores sin dinero, concede a un escritor de talento, que no tenga necesidades para vivir, y que se haya distinguido en el curso de un trimestre; este premio acaba de ser concedido al comediógrafo italiano Curzio Malaparte por su pieza Balada de los franceses y de las damas de Francia. El Premio Módico es de cincuenta francos, que convertidos en moneda norteamericana no alcanzan para pagar un recorrido del tranvía llamado Deseo...