FICHA TÉCNICA



Título obra Mi hermano Federico

Autoría Sinclair Beiles y Evie Garratt

Notas de autoría Julián Zugazagoitia y Roberto D’Amico / adaptación

Dirección Roberto D’Amico

Elenco Javier Mark, Mercedes Pascual

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Mi hermano Federico, una obra original” en El Día, 15 agosto 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

? Crítica teatral de Malkah Rabell: Mi hermano Federico

Se alza el telón

Mi hermano Federico, una obra original

por Malkah Rabell

 

Una obra con múltiples secretos. El primer secreto que nos descubre la pieza y que nunca he sabido, es el hecho de tener Federico García Lorca una hermana, algo que cualquiera puede tener. Pero la hermana de Federico estaba enamorada del poeta y no hacía de ello secreto alguno. Caso mucho menos frecuente. Sobre todo estar enamorada de un hermano a quien las mujeres no interesan. Y para colmo, se trata de una mujer a quien tampoco los hombres interesan, fuera de su hermano. ¡Un tema para un melodrama!

Mas, en lugar de un melodrama, los dos autores, Sinclair Beiles y Evie Garratt, anglófonos, lograron una pieza extraña, mucho más cercana de la poesía que del teatro en prosa. Obra tan poco común que numerosos espectadores la encontraban completamente ajena al género dramático y la calificaban como anti-teatro. Algo que niego. Hay pensadores y filósofos que consideran toda la vida, con sus manifestaciones vitales, como teatro. ¡La vida es teatro! ¿Por qué unos actores en el escenario, en medio de una escenografía, y ante el telón abierto, han de ser anti-teatrales? Si en la vida cotidiana todo es teatro, y hasta les animales suelen actuar (según Nikolás Evreinoff) ¿por qué considerar una pieza escrita para el foro como ajena al teatro? Prefiero enfrentar esta representación de Mi hermano Federico como un espectáculo poco común, original, distinto del teatro habitual.

La obra de Sinclair Beiles -nacido en Kampala, Uganda, y educado en Africa del Sur-, así como del escocés Evie Garratt, cuenta con dos protagonistas y con dos actos; Cada protagonista interpreta su propio acto. Podemos considerar a Mi hermano Federico como formado por dos monólogos. Los dos autores nada esconden bajo velos. Usan un lenguaje muy claro, para definir los "secretos" de la personalidad "nocturna" del poeta. Según se expresa en la introducción del programa de mano Julián Zugazagoitia -co-autor de la versión española realizada del original en conjunto con el actor y director de escena, Roberto D'Amico-: "En Lorca la luz lo ciega todo y no permite ver la parte oscura, la parte más secreta de su obra". No entiendo muy bien por qué en Lorca "la luz lo ciega todo". En cambio comprendo que en este Mi hermano Federico, la personalidad de Lorca pierde toda su luminosidad para hundirse en las tinieblas. Y la persona que más se empeña para cubrirlo de oscuridad (hasta de lodo) es la hermana que le reprocha cada una de sus actitudes valientes frente a la vida, a los hombres y a la poesía: "Nadie ama a los gitanos -clama- y Federico trata a toda costa de hacerse pasar por gitano" (Cito de memoria). No sé si realmente fue gitano, pero, esta solidaridad con un pueblo combatido, despreciado y odiado, sólo puede ser admirada y admirable.

Tampoco me imagino a García Lorca como un "alegre vividor", como lo consideran los dos autores, o tal vez sólo lo considera así Julián Zugazagoitia, quien dice en el programa de mano: "Un corazón tenebroso palpita entre las llamas de ese sol andaluz. Bajo esa luminosidad el fondo se revela sombrío, haciéndose presente la muerte, la pena secreta. Ese alegre vividor es un atormentado. Ese exuberante es infinitamente secreto... Es tiempo de romper el esquema normativo en el que todavía se le mantiene encerrado. Si es solar, también es nocturno; si es andaluz, también es ciudadano del mundo". ¡Atormentado y secreto! ¡Qué gran poeta no lo es? ¿Ciudadano del mundo? ¡Qué maravilla! En García Lorca todo, su obra y su alma, son atormentadas y secretas, luminosas y nocturnas. Y lo amamos por ello, por su dolor, por su tormento y por su secreto.

La hermana, cuyo nombre ignoramos, en el segundo acto, que le pertenece, resulta poco simpática, pero es espléndidamente interpretada por Mercedes Pascual. Su clara dicción, su voz sonora y vibrante, despiertan el interés y la pasión de todo el público, que se ha quedado un poco adormilado frente a tantos versos no muy claramente expresados por Javier Mark en el papel de García Lorca. El joven actor es un espléndido intérprete y más de una vez ha despertado el entusiasmo de público y crítica en sus dramáticas actuaciones. ¿Será, tal vez, el pánico del estreno que le impidió entregar todas sus posibilidades a su personaje? ¿O será la poca costumbre de manejar el verso? Sobre todo fue terriblemente desagradable la última escena, cuando aparece vestido de novia. ¿Qué significado darle? ¿Era lo que Zugazagoitia llamada descubrir los ángulos oscuros de una figura luminosa? ¿O es un empeño en destrozar esta figura?

A pesar de ciertas incomprensiones, y de ciertas nubes en las cuales se trató de envolver la figura del poeta, la obra interesa y despierta curiosidad por conocer más detalles.