FICHA TÉCNICA



Título obra Locura de humor

Autoría Antonio de Lara ( Tono)

Notas de autoría Ricardo Villa / adaptación

Dirección José Baviera

Elenco Sonia Furió, Luis Gimeno, Carolina Barret, Alejandra Meyer, Sergio Klainer, José Peña (Pepet)

Espacios teatrales Teatro Ofelia

Referencia Armando de Maria y Campos, “Locura de humor, de Tono, en el teatro Ofelia”, en Novedades, 25 junio 1963.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: Locura de humor

Locura de humor, de Tono, en el teatro Ofelia

Armando de Maria y Campos

    Los españoles autores de teatro han tenido siempre especial acierto para definir o clasificar sus producciones, alejándolas o defendiéndolas de la crítica feroz. Si definían una producción como juguete cómico, por este solo hecho quedaba fuera de todo análisis. El autor jugaba con un tema, también con los actores y al crítico le estaba vedado entrar en el juego. ¿Qué hace el crítico más benévolo cuando un autor defiende su pieza como disparate? Nada. Verlo y gozarlo, si puede, como tal disparate, atendiéndose a la sinonimia, porque disparate es lo mismo que dislate, desatino, devaneo, burrada, extravagancia, absurdo, contrasentido, echar las patas por alto, no tener pies ni cabeza o hablar a tontas y a locas, sin que esto haga alusión a las señoritas o señoras que en España e Hispanoamérica escriben críticas de teatro...
    Como espectador, me encantan los disparates teatrales. Son para mi temperamento como las lecturas de novelas políciacas para quienes tienen la mente cargada de preocupaciones. Por eso me divertí en grande con el disparate cómico, con mensaje y todo, en tres actos, de Tono (Antonio de Lara, autor español contemporáneo). Locura de humor, absurda parodia de Locura de amor, de Tamayo y Baus, que Sonia Furió ofrece al público de

México en el Teatro Ofelia para mostrarse actriz cómica. Sonia Furió no es actriz cómica, y para este género disparatado es preciso contar con actores y actrices de bis cómica nata. La flor y nata de los actores cómicos es la que lleva al triunfo las piezas cómicas. Pierde mucho la situación y nada gana el chiste, el retruécano o la frase con doble sentido si no la dice y representa con lentitud, con temple escénico, el actor cómico. No se puede ser actor cómico de carrerilla o de carretilla. Es preciso dejar caer el chiste como una moneda, dejándole tiempo para que su efecto llegue al espectador. Baviera, director de Locura de humor, entendió que todos los actores deberían hablar como si tuvieran el compromiso de acabar cuanto antes, y el público pierde la mitad del ingenio extravagante y aun impertinente de Tono. El talento natural de Sonia Furió la pone a salvo, en la otra orilla, pero entre las dos aguas de la incoherencia quedan Luis Gimeno, Carolina Barret y Alejandra Meyer; Sergio Klainer cumplió. Y sacó jugo a su personaje de doctor absurdo José Peña, porque lo exprimió hábilmente. La adaptación del señor Ricardo Villa se limita al traslado de algunos nombres españoles, por otros correspondientes a lugares de México.