FICHA TÉCNICA



Título obra Mi mujer es un gran hombre

Autoría Luis Verneuil y Jacques Berr

Notas de autoría José Baviera / traducción

Dirección José Baviera

Elenco Sonia Furió, Antonio Raxel, Alejandro Ciangherotti (hijo), Alejandra Meyer, Luis gimeno, María Stain

Escenografía Arcadis Artis

Espacios teatrales Teatro Ofelia

Referencia Armando de Maria y Campos, “Mi mujer es un gran hombre, de Verneuil y Berr, en el teatro Ofelia”, en Novedades, 3 mayo 1963.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: Mi mujer es un gran hombre

Mi mujer es un gran hombre, de Verneuil y Berr, en el teatro Ofelia

Armando de Maria y Campos

    A mediados de 1925 los españoles toleraban con cierto desdén la dictadura del general Primo de Rivera y se iniciaba en México el cuatrenio presidencial del general Plutarco Elías Calles. Allá y acá el público se divertía y le daba preferencia a su espectáculo predilecto. París surtía a Madrid y Madrid surtía a México de obras de todos los tipos y géneros. De preferencia la comedia cómica. Carmen Díaz, andaluza, probablemente malagueña, estrenó en el Teatro Lara, de Madrid, una comedia de Luis Verneuil y Jacques Berr, sembrada de situaciones regocijadas a propósito del tema de una mujer, licenciada en leyes famosa, que tenía completamente abandonado su hogar y en consecuencia a su marido. La obra alcanzó en Madrid hasta un centenar de representaciones. En México no tantas, pero en cambio hizo de repertorio hasta finales de la década de los cuarenta.
    El argumento es sencillísimo y el público lo tiene en su memoria, fresco aún, porque lo utilizó Alfonso Paso en su comedia Los derechos de la mujer, que acaban de representar con éxito Lucy Gallardo y Enrique Rambal en el Teatro del Músico. Mi mujer es un gran hombre, no es una comedia vieja, tampoco antigua, o me atrevería a decir que moderna, pero como su situación cómica es un hallazgo, resultará siempre entretenida, si se presenta bien interpretada.
    En su resurrección, Mi mujer es un gran hombre, puede alcanzar un éxito económico

duradero y efectivo, como lo obtuvo su sténcil, la comedia de Paso.
    Esta vez, en el personaje de Verneuil y Berr, Sonia Furió en la esposa-licenciada está encantadora, se mueve como sirena en el agua, luce espléndidamente y está todo lo actriz que se puede estar cuando se es y, sin embargo, se vive alejada de la escena. Esta bella actriz de origen alicantino tiene un espléndido porvenir en el teatro que hasta ha desairado. A nosotros nos gustó mucho como actriz, y no digamos como la mujer que es ahora, porque está en lo mejor del meridiano de su vida.
    No son de primera calidad o categoría reconocida los elementos que acompañan a Sonia Furió en su feliz interpretación de Mi mujer es un gran hombre, pero sí profesionales de la escena y responsables todos ellos. Antonio Raxel, dentro de su clase, está irreprochable en el marido amo de casa que logra reconquistar a su mujer, reintegrarla a su hogar y hasta devolverla al foro. Ciangherotti Jr. se muestra como un joven actor que adelanta obra a obra; muy ceñido al personaje le da, sin embargo, sútil ductilidad e intención. Alejandra Meyer adelanta también como actriz y Luis Gimeno, uno de los mejores actores cómicos con que contamos, compone admirablemente un personaje episódico y se deja ver de cuerpo entero. María Stain cumple. José Baviera, que aparece como traductor, dirigió la obra con sencillez y claridad. La escenografía de Arcadi Artis es discreta y funcional. El espectador se divierte a sus anchas.