FICHA TÉCNICA



Título obra Juego de reinas

Autoría Hermann Gressieker

Notas de autoría Luisa Josefina Hernández / traducción

Dirección José Solé

Elenco José Gálvez, Ofelia Guilmain, Patricia Morán, Virginia Gutiérrez, Georgina Barragán, Adriana Roel, Mercedes Pascual

Escenografía Julio Prieto

Grupos y compañíasTeatro Xola

Referencia Armando de Maria y Campos, “Juego de reinas de Hermann Gressieker, en el teatro Xola”, en Novedades, 31 enero 1962.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: Juego de reinas

Juego de reinas de Hermann Gressieker, en el teatro Xola

Armando de Maria y Campos

    Si en algún punto del firmamento se llegarán a reunir, por la suprema voluntad o por un capricho divino del Creador, los hombres y las mujeres que convivieron durante su tránsito por la tierra, y pudieran en un instante, como ocurre en el mundo maravilloso de los sueños, o de las pesadillas a veces, hablar entre sí, jugando con el tiempo y el espacio verse y no verse, oírse y no oírse, volver a amarse, tornar a odiarse, destruirse y matarse entre sí, la pieza Juego de reinas -su nombre más propio es Gambito real, sería un anticipo de los sinsabores que le esperan en un mundo más allá de las zonas conquistadas hasta ahora por las naves espaciales, a todo aquel que, como Enrique Tudor, casó y anuló matrimonios a su antojo personal o capricho político.
    Enrique Tudor (1491-1547), segundo hijo de Enrique VII de Inglaterra, sucedió a éste, y casó con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos el mismo año que ciñó la corona (1509). Enseguida, y porque Catalina no le dio hijo varón, casó con Ana Bolena. Hubo gran lío en el Vaticano. El Papa se negó a anular el matrimonio, y dio motivo a que la clerecía reconociera a Enrique como jefe de la iglesia anglicana. Lo que hace el amor por una mujer. Ana Bolena fue acusada de adulterio y decapitada, y el rey se casó con Juana Seymur, que fue madre de Eduardo VI. Muerta Juana, Cronwell lo indujo a contraer matrimonio con Ana de Cleves, buscando un entendimiento con los protestantes alemanes. Enrique se casó con Ana, pero cayó Cronwell. Se casó en quintas nupcias con Catalina Howard, a la que mandó decapitar también, acusada de infidelidad. La sexta esposa fue Catalina Parr. Esta recogió los restos de un desforado amador y hábil político, que firmemente creyó que Dios le había dado como regalo reinos y pueblos.

    En la magnífica pieza de Gressieker y en virtud de un juego de imaginación original y desconcertante, Enrique convive con sus seis mujeres, y por un prodigio de método escénico las seis, cruzándose con el tiempo, conviven con Enrique. Para el espectador el espectáculo es deslumbrante e increíble. Sin embargo, de los diálogos trenzados por las seis mujeres y el monarca surgen preguntas, se imponen interrogaciones que son válidas en éstos días.
    Gressieker nació en Magdeburgo, en 1903, y para el teatro en 1920. Juego de reinas, o Gambito real, fue estrenada en Alemania, sector occidental, en 1957. Al año siguiente recibió el premio Gerhart Hauptmann, en Austria. Constituyó uno de los éxitos más firmes de la temporada teatral de Nueva York 1959-60. Llega a nosotros en fresca actualidad, montada con el superior rango y la indiscutible categoría -riqueza y propiedad en el vestuario, buen gusto y sobriedad esta vez en la escenografía- a que tiene acostumbrado al público de México el Patronato para la Operación de los Teatros del IMSS. La conocemos en español al través de la sobria y un poco fría versión de Luisa Josefina Hernández.
    El gran actor colombiano José Gálvez da vida a Enrique Tudor con indiscutible maestría, calando en las misteriosas reacciones del en su tiempo poderoso monarca inglés. Las reinas son: Ofelia Guilmáin (Catalina de Aragón); Patricia Morán (Ana Bolena); Virginia Gutiérrez (Juana Seymour); Georgina Barragán (Ana de Cleves); Adriana Roel (Kathryn Howard); y Meche Pascual (Kate Parr). Las seis, excelentes actrices, hacen el juego de reinas con discreción. La dirección de José Solé es sencilla y elocuente. Del mejor gusto la escenografía y de increíble riqueza el vestuario de Julio Prieto.