FICHA TÉCNICA



Título obra Espartaco, una cruz para cada hombre

Autoría Juan Miguel de Mora

Dirección José Solé

Elenco José Gálvez, Héctor Adremar, Virginia Gutiérrez, Fernando Mendoza, Jorge del Campo, María Eugenia Ríos, Aurora Molina

Espacios teatrales Teatro Xola

Referencia Armando de Maria y Campos, “Espartaco, una cruz para cada hombre, en el teatro Xola del IMSS”, en Novedades, 13 mayo 1961.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: Espartaco, una cruz para cada hombre

Espartaco, una cruz para cada hombre, en el teatro Xola del IMSS

Armando de Maria y Campos

    El autor don Juan Miguel de Mora ha escrito al frente de su pieza de teatro Espartaco, una cruz para cada hombre, las siguientes palabras: "Para elaborar esta pieza teatral, completamente original en su concepción y desarrollo, se han tomado ideas y nombres no sólo de la historia, sino también de las novelas históricas ... Espartaco, de Rafael Giovagnoli, y Los gladiadores, de Arthur Koestler".
    Espartaco, famoso jefe de esclavos, nació en la pequeña aldea de Espartaco, en Tracia, por los años 103 antes de Jesucristo, y murió en la batalla de Silaro en el año 71 antes de nuestra era. Era de raza númida, y, probablemente, de raza noble. Entró a servir como soldado en un cuerpo auxiliar agregado a los ejércitos romanos, pero luego desertó y, habiendo sido hecho prisionero, fue reducido a la esclavitud y llevado a Capua. Considerando el envilesimiento y la degradación a que había reducido Roma a una gran parte de la humanidad, experimentó un estremecimiento interior y los fuertes impulsos de un poder sobrenatural, que le inspiraron el firme propósito de vengar la dignidad del hombre, y el proyecto gigantesco de poner en libertad a todos los esclavos, y tal vez a la misma Italia, y a destruir a Roma.
    Habiendo conseguido apoderarse con sus compañeros de picas, dardos, asadores, cuchillos y otros instrumentos, que cogieron, con violencia, en varias tiendas de mercaderes, les dijo: "Es mejor pelear por la libertad que servir de espectáculo a los caprichos brutales y voluptuosos de los romanos". Esclavos fugitivos de varios puntos de Italia, y anhelosos de reconquistar su libertad, combatieron bajo los pendones

los pendones de un hombre tan valiente y resuelto, como rico en recursos. El nombre de Espartaco llegó a resonar en toda Italia no ya como el de un esclavo o de un gladiador rebelde, sino como el de un general valeroso e incomparable y un agitador vidente en favor de todos los oprimidos de su tiempo; fue tan humano como intrépido.
    Por lo anterior se advertirá que de Mora tenía forzosamente que  construir y, claro , escribir, una pieza esencialmente actual, no obstante sus remotísimos antecedentes. Substituyamos en la imaginación nombres, situaciones, hechos por todos conocidos, corrientes de imperialismo y de esclavitud, y Espartaco estará vivo entre nosotros. Juan Miguel de Mora dividió su obra en tres actos, el primero de los cuales, expositivo, es el mejor de los tres; el segundo está lleno de acción y el tercero resuelve con dignidad el conflicto social que plantea desde el principio. El diálogo es fluido, limpio, teatral y, sobre todo, nutrido de ideas de ayer, que son de ahora. Buena y espectacular pieza teatral es la de Juan Miguel de Mora, dirigida a todos los públicos de la hora presente.
    La interpretación es excelente y la dirección de José Solé, funcional y valiente. La presentación en general es digna e impresionante, sin descuidar la eficacia de los recursos en la iluminación, sonido y, en su oportunidad, el escenario giratorio.
    Destacan en la interpretación por su oficio o profesionalidad, y por la importancia de los personajes a ellos confiados, José Gálvez, Héctor Adremar, Virginia Gutiérrez, Fernando Mendoza, Jorge del Campo, María Eugenia Ríos y Aurora Molina.