FICHA TÉCNICA



Título obra La dama boba

Autoría Lope de Vega y Carpio

Dirección Clementina Otero de Barrios

Elenco Carmen Molina, , Virginia Gutiérrez, Gfaciela Doring, Clementina Lacayo, Carlos Fernández, Eduardo Borel, Luis Gimeno, Mario García González, Óscar Cosío, Mario Torín, José Peña, Justo Solís, Ricardo Muñoz

Escenografía Antonio López Mancera

CoreografíaBodil Genkel

VestuarioJosé Solé

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Productores INBA, Unidad Artística y Cultural del Bosque; Manuel Landeta

Referencia Armando de Maria y Campos, “La dama boba de Lope de Vega, en el teatro del Bosque”, en Novedades, 24 marzo 1960.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos

La dama boba de Lope de Vega, en el teatro del Bosque

Armando de Maria y Campos

    Hace bien el Instituto Nacional de Bellas Artes recurriendo al repertorio clásico español para presentar a los alumnos de sus escuelas dramáticas o para ejercitar en la dirección escénica a sus catedráticos de esta materia. La reposición de la divertida y deliciosa comedia de costumbres de Lope de Vega La dama -o la niña- boba es oportuna siempre. De las comedias de costumbres más accesibles del célebre monstruo de la naturaleza y fénix de los ingenios, es tal vez ésta de las más conocidas y con mayor tradición entre nosotros.
    La dama boba es una comedia en tres actos y en verso escrita en 1613 y estrenada en Madrid por la compañía de Pedro Valdés ése o el siguiente año. Fue publicada en la novena parte de las comedias de Lope de Vega, en Madrid, en 1617. Sería oportuno que nos preocupáramos de las incidencias que ha vivido esta comedia, de las más representadas de fray Lope de Vega. La ilustre actriz madrileña María Guerrero la incluyó en su repertorio en los principios de su carrera vistiéndola como una menina de Velázquez y con este atuendo la llevó a París en 1898. La hizo en México durante su primera visita a principios de siglo y después la arrumbó un poco porque otras heroínas le exigieron el aliento de su genio dramático. Después de María Guerrero la hizo en España la actriz Carmen Cobeña y durante la segunda república la interpretó Margarita Xirgu al través de una versión muy ligeramente reducida por Federico García Lorca y enriquecida con algunos aires cantables y bailables de la época seleccionados por el poeta de Granada. Fue entonces cuando por primera vez vi a la tonta-inteligente de Finea sobre el escenario del Bellas Artes. Recuerdo grato de aquellos años lejanos

que no logró borrar la muy discreta interpretación que de ella nos presentó hace unos diez años la compañía de María Guerrero López, sobrina de su tía, y Pepe Romero. No obstante la popularidad de esta comedia de enredo en la que el autor transforma en listos a los tontos -tema ya tratado por Ovidio- no es muy representada.
    Muchos son los que hablan de ella y pocos los que la han visto representar o leído. Por eso estimo oportuna la reposición acordada por la dirección de teatro del INBA con la colaboración de la Unidad Artística y Cultural del Bosque y la coordinación -es una forma de llamar ahora a las coempresas- del activo hombre de teatro Manuel Landeta.
    Clementina Otero de Barrios, que fue excelente actriz y que se retiró de la profesión -sustraída a la escena por venturoso matrimonio, según sabe el público- es directora y maestra fundadora de la Escuela de Arte Teatral del INBA y a ella fue confiada la dirección de La dama boba, que con limpieza de intención y cariño por sus respectivos personajes representa un grupo de actores, muchos de ellos egresados de la mencionada Escuela de Arte Teatral del INBA.
    Fue un acierto elegir para que interpretara a Finea a la inteligente actriz mexicana Carmen Molina, cuyas constantes intervenciones en el teatro por televisión le han dado extraordinaria seguridad a su oficio de actuar. Está en la edad que requiere el personaje y se desenvuelve muy bien en la escena interpretando las diversas reacciones, muy femeninas todas, de éste al parecer fácil personaje lopiano. A la hermosa e inteligente actriz profesional Virginia Gutiérrez le fue confiada la interpretación de Nise, la

hermana de Finea, y también revela su eficacia en el difícil juego de representar un personaje tan lleno de contrastes como éste. Graciela Doring y Clementina Lacayo son las discretas sombras escénicas que, como sus respectivas doncellas, acompañan durante todo el curioso enredo lopiano a Finea y a Nise, respectivamente. El galán, Laurencio, fue confiado a la gallarda aptitud de Carlos Fernández, que con Liseo, interpretado por el buen actor español Rafael Llamas, Finea y Nise forman el cuadrilátero amoroso de la comedia lopiana. Completan el reparto Eduardo Borel, Luis Gimeno, Mario García González, Óscar Cosío, Mario Torín, José Peña, Justo Solís, y Ricardo Muñoz y todos, en la medida de sus aptitudes y de las circunstancias escénicas de la comedia, logran una representación a la vez respetuosa y entretenida. En su oportunidad se ilustra la acción con una danza -La gallarda- que fue puesta por Bodil Genkel, bailarina danesa. El decorado fue realizado por Antonio López Mancera, y es elemental por su sencillez y con el característico buen gusto de este maestro de la escenografía. El vestuario -se dice- es producto de la habilidad como diseñador del actor y director José Solé.
    Como el público que se convoca para estas representaciones de La dama boba no es precisamente el más exigente de México, se puede asegurar que queda satisfecho con el espectáculo que míresele como se le mire y óigasele como se le oiga es discreto y propio del programa de divulgación cultural que tiene a su cargo el Instituto Nacional de Bellas Artes.